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Un 'lujo' para los Sanfermines: tranquilidad y descanso a tan solo unos metros del corazón de la fiesta

El Hotel La Perla es uno de los lugares más emblemáticos de las fiestas de San Fermín. Y la habitación de Hemingway supone uno de sus mayores reclamos.

Hotel 'La Perla' en la Plaza del Castillo de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Hotel 'La Perla' en la Plaza del Castillo de Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY  

El Hotel La Perla observa los Sanfermines desde una posición privilegiada: todo sucede a su alrededor. A tan solo unos pocos metros de su ubicación la fiesta y alboroto reinan, pero entre sus paredes se respira una tranquilad impropia de nueve días frenéticos y hasta caóticos.

A pocas horas del inicio de las fiestas todo está preparado en el céntrico y lujoso hotel cinco estrellas de la capital navarra, tan solo falta que sus clientes vayan llegando.

"En los últimos años ha cambiado mucho el tipo de cliente que viene. Vienen a relajarse, conocer la fiesta de una manera normal sin ningún tipo de desfase", señala Rubén Ardanaz, jefe de recepción.

Ardanaz se ocupa durante los Sanfermines de manera exclusiva a las fiestas, una dedicación que en estas fechas llega a su momento álgido pero que tiene una labor y dedicación desde varios meses atrás.

Los clientes que reservan de año a año cada vez son menos, el cliente fiel de un hotel se ha ido reduciendo con el tiempo.

En general, el mundo turístico está cambiando. Ahora las opciones para hospedarse durante las fiestas son mayores y el alquiler de viviendas privadas ha ido en aumento.

UN PERFIL DIFERENTE

Pese a este repunte de alquiler de viviendas, se trata de un cliente que no compite de manera directa con los huéspedes de La Perla.

"El de San Fermín es un tipo de cliente con un perfil económico alto, que normalmente está haciendo un viaje por Europa y aprovecha para estar tres o cuatro días en Pamplona", apunta Ardanaz.

Si uno desea alojarse durante las fiestas en el hotel, durante la primera semana existe un mínimo de noches obligatorias.

Rubén Ardanaz, jefe de recepción, durante la entrevista. ALZUGARAY

En concreto, deben llegar el día 5 de julio ya que no aceptan entradas ni el 6 ni 7. "Dependiendo de cómo caiga el año es obligatorio quedarse cuatro o cinco noches. A partir del día 9 ó 10 sí se pueden reservar noches sueltas", añade.

Para estas alturas del año ya está casi todo prácticamente reservado y es a partir de febrero y marzo cuando se empiezan a mover las reservas para las fiestas.

"Para junio el cliente de La Perla ya va tarde, porque normalmente alguien que lo quiere hacer todo a última hora con esas tarifas tan altas es difícil", afirma el jefe de recepción.

PETICIONES Y GUSTOS DE LOS CLIENTES

Los gustos de los turistas no son muy excéntricos y no piden cosas sorprendentes. "Preguntan opciones para ver los fuegos artificiales desde algún balcón, el Chupinazo o los encierros, que es lo más demandando", explica.

Teniendo en cuenta su nacionalidad, la mayoría proceden de Estados Unidos, México, Australia, Inglaterra y alguno de Rusia.

Sin duda lo más demandado es el encierro, ya que es la imagen que poseen de las fiestas, pero las corridas de toros también son deseadas.

"Es más fácil acceder a las entradas para las corridas, porque cada vez hay menos arraigo de la gente de Pamplona. Muchos si pueden aprovechan para irse en las fiestas. Antes conseguir una entrada en sombra era un milagro, suponía irse a la reventa a pagar un dineral", indica Ardanaz.

Muchos de los abonados no retiran sus abonos o no acuden todos los días a la Plaza de Toros, sus entradas son ofrecidas a restaurantes, familias u hoteles como La Perla.

"Antes las mismas personas iban a las corridas todos los días, siempre veías a los mismos en los mismos sitios", afirma.

Uno de los pasillos del Hotel La Perla con las imágenes de los ilustres visitantes de las fiestas de Pamplona. ALZUGARAY

Otra de las peticiones habituales son las reservas en restaurantes o los traslados desde los aeropuertos hasta Pamplona. Pocos clientes optan por correr los encierros.

"En las fiestas hay muchos que no tienen ni idea de qué hay en el programa o qué son los Sanfermines. En general, el cliente que viene por primera vez tiene muy poca idea de qué son las fiestas. Saben que los toros corren por las calles, esa es la referencia que tienen", explica Ardanaz.

Por lo tanto, se trata de clientes que desconocen el programa de Sanfermines e incluso "tampoco tienen claro qué son los toros". De ahí la labor de los trabajadores de La Perla por explicar y dar a conocer las diferentes opciones de ocio.

TRANQUILIDAD ENTRE EL CAOS

La Perla está situada en el centro de la fiesta, todo se sucede a su alrededor. Sus huéspedes buscan la paz y tranquilidad propias de un lugar así, aislarse durante unas horas del ruido.

El lujoso hotel no ofrece una programación especial por San Fermín, más bien al contrario. "Somos totalmente diferentes al resto de hoteles de Pamplona. El cliente de La Perla quiere que dentro del hotel haya, paz, descanso y atención. Lo que no hay precisamente en las calles", explica.

A tan solo unos pasos de la puerta de entrada el ambiente cambia por completo, por eso mismo es tan valorado por sus huéspedes un rincón para el descanso.

El primer ascensor que tubo el histórico hotel de la Plaza del Castillo. ALZUGARAY

Ardanaz explica que fomentan el silencio y que ponen seguridad para que no acceda nadie de la calle a su interior.

"Solo accede el huésped y eso el cliente lo agradece mucho. Estén donde estén en la fiesta están a cinco minutos del hotel. Hay momentos del día en los que necesitas desaparecer y aquí eso lo tienen. Por eso les decimos que no lleven mucho dinero en efectivo, tarjetas, etc.", argumenta.

El equipo del hotel no sufre cambios respecto a otras épocas del año, tan solo refuerzan la seguridad y el servicio de limpieza.

PRECIOS Y UNA HABITACIÓN EMBLEMÁTICA

Los precios varían dependiendo de la fecha y del año, ya que no todos los años uno paga lo mismo por una de sus habitaciones.

"Las que tienen balcón al encierro cuestan a partir de los 1.000 euros y las que no lo tienen sobre los 800", explica Ardanaz.

Posiblemente el gran símbolo del hotel sea la habitación en la que residió Ernest Hemingway; se trata de uno de sus grandes reclamos turísticos.

"La de Hemingway, por lo que representa para el cliente de fuera, es la más cara. Pero el precio prefiero no decirlo", ríe el responsable de recepción. 

Pese a su elevado coste, aunque no lo sepamos con exactitud, no tarde en ocuparse. ¿Quién no quiere descansar donde lo hizo un Premio Nobel y Pulitzer?

La habitación más cotizada del hotel y en la que se hospedaba Ernest Hemingway. ALZUGARAY

"Es una habitación que pese a ser cara, no lo es tanto. Es muy cara si vamos nosotros y la queremos reservar, obviamente. Pero esta habitación tiene dos balcones para el encierro y por normativa del Ayuntamiento permite que en cada balcón del tamaño de los nuestros pueda haber hasta cuatro personas viendo el encierro", explica.

Teniendo en cuenta la disponibilidad de dos balcones, es habitual que varios grupos, sobre todo americanos, de cuatro o cinco parejas reserven la habitación de Hemingway para ver el encierro y "les compensa" reservando otras cuatro habitaciones más económicas.

En el interior de la habitación han querido mantener la gran mayoría del mobiliario tal cual estaba a principios del siglo XX o mediante reconstrucciones.

El baño, la televisión, la alfombra o los colchones son recientes, pero el resto se conserva tal cual se hospedaba el famoso escritor de Illinois. 

Incluso si uno lo desea, puede leerse su obra 'Fiesta' en 112 idiomas en la propia habitación.


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