LA FIESTA

¿Cómo se crean las pancartas de las peñas? Descubrimos su recorrido con los creadores

Las pancartas son la identidad de las peñas. En ellas repasan con humor los acontecimientos más importantes del año.

Pancarta de la peña Anaitasuna par San Fermín 2015
Pancarta de la peña Anaitasuna par San Fermín 2015  

El 10 de julio de 2015, cuando Armonía Txantreana bailaba su pancarta por la calle Curia, esta dejó de moverse. Se rompió. El peñista “se quedó con el palo en la mano”, explica Manuel Soria, vocal de la peña. Dos socios bajaron a la Chantrea a por un palo de repuesto, mientras que los demás preguntaron en los bares por una caja de herramientas. Un hombre, que dijo ser carpintero, quitó las grapas, puso abrazaderas y como nueva. A seguir con la fiesta.

Lo que se puede hacer por una pancarta. Es la identidad de la peña, la insignia, algo tuyo, el referente y la guía, la ilusión y a su vez, es lo antiguo. “En unos Sanfermines que avanzan y aparecen cosas nuevas, la pancarta es un rescoldo de lo antiguo. Forman las peñas cuatro locos con una pancarta y una charanga y eso se mantiene desde los años cincuenta, como es nuestro caso”, expone Haritz Pascual, secretario de Irrintzi.

Precisamente, hace más de cincuenta años y todos los días del 7 al 14 de julio más o menos a las 20.30 horas, las peñas realizan, quizá, su mayor aparición: su salida desde la plaza de toros hasta sus locales en Pamplona. Es un momento de gran expectación, puesto que los sanfermineros esperan ansiosos y encaramados a las tablas del encierro a conocer sus pancartas, las cuales suelen medir entre 5 metros de largo por 2,5 de alto y resumen el año de forma irónica y en clave de humor.

PRIMER PASO: BOCETOS

Un año plasmado en la pancarta, que comienza su proceso de creación entre los meses de marzo y junio. En el mes del tercer escalón, una de las peñas más tempraneras es Los de Bronce, que lo sacan a concurso. Se puede presentar cualquiera y el dibujo ganador será el primer boceto. Los socios eligen cuál les gusta más; el vencedor se lleva de premio entre 600 y 700 euros y se compromete a pintar la tela. Además, la peña Aldapa regala dos entradas para los toros. Donibane, Armonía Txantreana o la propia Aldapa realizan un proceso similar, aunque las dos primeras no empiezan a prepararlo hasta mayo y la tercera hasta junio. Irrintzi también elige las pancartas mediante concurso, pero César Oroz lleva ganando desde los 16 años. “Aquí igual se presenta menos gente por este motivo, pero si te ven una pancarta es una oportunidad muy buena para la gente joven”, confiesa Pascual. Se reciben entre tres y siete propuestas en cada peña.

Oberena y Anaitasuna tienen un método distinto. Jota Aos y Roberto Flores son los que les pintan las pancartas. En Oberena, la peña elige la pancarta y Aos, con las primeras impresiones, dibuja un boceto a principios de junio al que después se añaden o se eliminan aspectos concretos. Pero según Ruth González, delegada de esta peña, “solo saben cómo es la pancarta los integrantes de la junta. El dos de julio se desvelará el misterio”.

En el caso de Anaitasuna, la Federación de Peñas de Pamplona sugiere ideas y se las dan a Flores, que lleva ilustrando las pancartas de Anaitasuna desde hace diez años. Este dibuja los bocetos y se los muestra a la peña para que elijan uno.

César Oroz sosteniendo su boceto ganador del año 2012 en su estudio en Pamplona.

SEGUNDO PASO: DEL BOCETO A LA SÁBANA

Junio. Los bocetos están listos para ser plasmados en la pancarta de la peña y se encuentran entre las manos de los dibujantes, entre su pintura acrílica, plástica y carboncillos. En una semana pueden estar listas, aunque trabajando ocho o diez horas diarias. “Ha habido días que he salido a las tres de la mañana —cuenta Roberto Flores—. Sigo un estilo propio, te tienes que adaptar a las características de la tela, es decir, no es como el cartel de San Fermín; la tela la tienes que mover. Si tuviera dos meses me enrollaría, pero, si es un trabajo que las están bailando o están recogidas, no se van a apreciar y no sabes hasta qué punto trabajarlas; ese es el problema”.

Flores confiesa que las pancartas van por gustos. “A mí me gusta que las caricaturas no sean muy grandes. El problema se va a enfocar desde el punto de vista del dibujante; unas cuantas están tan recargadas que son difíciles de leer y cansa”, alega el ilustrador.

Asimismo, las pancartas van ligadas al nombre de César Oroz. “Es la mezcla perfecta, es mi hobby, mi profesión y una de mis grandes pasiones: San Fermín”, sentencia. Al igual que Flores, Oroz, seguidor de Balda, cree que estas se deben leer de un golpe de vista. Así se consigue unidad. “Las pancartas con mucho texto o dibujo pequeño no se aprecian desde la calle. Lo puedes ver en un boceto, pero no en una pancarta que se mueve”. Así es su forma de verlo y, como se destina a San Fermín, le gusta “seguir la tradición; pintar algún toro o pamplonica. Que no sea una mera viñeta política que puede salir en febrero”, añade.

El dibujante ha trabajado para Anaitasuna, Oberena, Aldapa y La Jarana, pero siempre ha presentado bocetos a Irrintzi, peña de la que es socio y a la que realizó con catorce años su pancarta txiki. “Yo voy a un concurso y que elija la gente”, declara. Cuando se proclama vencedor, utiliza su estudio en Pamplona para acabar el proceso. Hincados unos enganches de madera en la pared, se trata de trasladar el boceto a la sábana en blanco. La coloca en vertical, ya que así tiene una visión mayor de la tela. Primero, mide los espacios y las proporciones a ojo para saber dónde pintar cada figura. Después, dibuja a lápiz a los protagonistas y los rellena con pintura plástica y por último detalla la pancarta con rotuladores. “Es un trabajo artesanal, duro y bonito”, cuenta Oroz. Tarda un mes en tenerla lista trabajando cuatro o cinco horas diarias. Además, confiesa que la pintura plástica aguanta el vino, el ajoarriero y la suciedad, por lo que no necesita ningún material para que la pancarta se conserve.

Oroz, cuando crea la pancarta, siente mucha ilusión. “Primero por ganar el concurso y después es una alegría verla por las calles”. Para 2016 ya ha pensado en alguna idea, aunque como los plazos son en mayo, suele ser mes electoral y “puede cambiar de alcalde o presidente. También, los equipos de fútbol bajan o suben en mayo o junio. No tiene sentido sacar una pancarta en julio con cosas que ya no son así”, explica. De hecho, en junio de 1996, Javier Otano dimitió como presidente del Gobierno de Navarra por poseer unas cuentas en Suiza. “Ese año el boceto de la pancarta se hizo en mayo y en junio cambié una de sus figuras para dibujar a Otano. La pude cambiar sobre sábana, pero el boceto ya quedó antiguo”, declara.

TERCER PASO: LOS PALOS

El ilustrador, Roberto Flores (izda), y el Presidente de Anaitasuna, Mikel González (dcha), guardando la pancarta.

De las pinturas se pasa al hilo y la aguja. Tan importante es ilustrar las pancartas como coserlas bien para que puedan lucirse en su máximo esplendor. Las pancartas suelen estar formadas por dos telas o sábanas que se unen, por un lado queda representado el resumen del año y por el otro el escudo de la peña. Así se consigue más consistencia. Donibane, además, cose el largo de las telas para que la pancarta aguante durante todo San Fermín. Así lo muestra su presidente, Iñaki Herrera.

Armonía Txantreana da un paso más y entre el largo de la pancarta introducen una cuerda fina pero fuerte y la atan a los dos palos de la pancarta, tanto por arriba como por abajo, “para que la tela no sufra tanto”, cuenta Soria. Cuando ambas telas ya se han cosido, falta amarrar los palos. A la tela se le construye un pequeño hueco en los extremos para colocarlos. Et voilà, terminada.

A lo largo de los últimos años ha habido una especie de transición en cuanto a los palos, que suelen ser los mismos año tras año. Los de madera, que se han utilizado desde la fundación de las peñas, pesan en exceso y poco a poco se han sustituido por palos de aluminio. Armonía Txantreana llevó este tema a la asamblea de socios hace cinco años, puesto que las demás peñas ya poseían de aluminio. De 80 votos, 77 fueron a favor de palos de madera y 3 a favor de aluminio. “Los palos de madera pesan como demonios, pero la gente no quiere cambiar por tradición. Toda la vida hemos llevado de madera”, asegura el vocal.

¿QUÉ SE HACE CON LAS PANCARTAS DE OTROS AÑOS?

Después de San Fermín y la festividad chiki son pocas las peñas que conservan sus pancartas. “Tenemos guardadas desde hace cuatro o cinco años, aunque acaban hechas un cristo”, asegura Mikel González, presidente de Anaitasuna. Irrintzi solo tiene la del 50º aniversario de la peña; las demás las tiran salvo que algún socio las quiera. La peña de la Chantrea se deshace de ellas, puesto que guardarlas es como conservar un “cadáver”; acaban sucias y con mal olor. Por su parte, Donibane guarda las pancartas. “Aunque no les hacemos mucho caso. La sacamos en San Fermín, en el día de la peña y en San Fermin txiki ”, explica Herrera.


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