• jueves, 18 de agosto de 2022
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SAN FERMÍN 2022

Miguel Ángel Blanco: el año que se suspendieron los Sanfermines por el terror de ETA

Se suspendieron las fiestas más de 24 horas y el 14 de julio se celebraron dos corridas de toros. 

Miles de personas colgaron pañuelos en honor a Miguel Angel Blanco. REUTERS
Miles de personas colgaron pañuelos en honor a Miguel Ángel Blanco. REUTERS

Sábado 12 de julio de 1997. 16 horas. Se cumple el plazo para que el Gobierno central acerque a los presos de ETA a las cárceles del País Vasco. Esa era la condición que la banda terrorista había puesto para liberar a Miguel Ángel Blanco.

El concejal de Ermua (Vizcaya) por el Partido Popular había sido secuestrado dos días antes, el jueves 10 de julio a las 15:30 horas. Blanco bajaba del tren para acudir a su puesto de trabajo, en la empresa Eman Consulting, cuando fue localizado y abordado por Irantzu Gallastegui, 'Nora'. 

Mientras, en Pamplona vecinos y visitantes disfrutaban de las fiestas de San Fermín. No sabían que esos Sanfermines pasarían a la historia como uno de los pocos suspendidos. El secuestro de Blanco estremeció la fiesta.

El joven concejal permaneció retenido hasta el día del ultimátum. La angustia se propagó como la pólvora y miles de personas salieron las calles de diferentes ciudades, repartidas por todo el territorio popular, para pedir su liberación. Una de ellas fue Pamplona. 

Era la primera vez que el clamor popular se enfrentaba al terror que infundaban los terroristas etarras. Por eso, cuando en la tarde del 12 de julio de 1997 se informó que el concejal había sido localizado malherido se hizo el silencio en todo el país. 

Nada más conocerse la noticia del secuestro, las instituciones se reunieron de urgencia y decidieron suspender todos los actos en los que estaba prevista su participación. Cientos de personas, muchas de ellas vestidas de blanco y rojo, se congregaron el mismo jueves en la plaza del Ayuntamiento. Esta vez con un fin mucho menos festivo que el que les había llevado hasta allí unos días antes, cuando se lanzó el Chupinazo. Ahora rogaban por la vida del edil y pedían clemencia a sus secuestradores. 

Ya al día siguiente, la movilización ciudadana creció. Unas 9.000 personas respondieron a una convocatoria de Gesto por la Paz para mantener una concentración de tres horas en la plaza del Castillo. 

No había pasado ni una hora desde el fin del plazo dado por los terroristas y se empezó a correr la voz de que el joven edil había sido encontrado con dos tiros en la nuca. Moría unas horas después en el hospital, en la madrugada del 13 de julio.

Pamplona se quedó muda y conmocionada. La respuesta no se hizo esperar y el Ayuntamiento canceló todos los actos programados hasta el día siguiente. Por su parte, el Gobierno de Navarra hizo lo propio con la corrida de toros. Según recogen las crónicas de ese día, esta decisión de última hora pilló a la mayoría de los aficionados dentro de la plaza de toros de Pamplona, ya que la corrida estaba a punto de comenzar. 

Se escucharon aplausos, ya que la mayor parte de los allí presentes comprendieron el por qué de la suspensión y vieron con buenos ojos. No ocurrió lo mismo en el tendido de sol, donde las peñas se mostraron partidarias de seguir adelante con el festejo taurino. 

Actos en Pamplona durante el secuestro de Miguel Angel Blanco en 1997. REUTERS
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Hubo enfrentamientos entre los simpatizantes de HB y los que protestaban por la muerte de Miguel Ángel Blanco. REUTERS

Poco después, comenzó una improvisada manifestación que volvió a reunir a miles de personas. A las 8 horas del 13 de julio, otra marcha avanzó por el recorrido habitual del encierro. Los asistentes colocaron pañuelos rojos en la puerta del Ayuntamiento de Pamplona. 

Y también en la cercana sede de Herri Batasuna (HB). En ese punto, la policía tuvo que proteger el edificio. Se produjeron enfrentamientos entre los simpatizantes de la coalición abertzale y las personas que protestaban por la muerte de Blanco. 

A las 21 horas de aquel domingo 13 de julio se reanudaron unas fiestas que ya habían adquirido un sabor demasiado amargo. Lo hicieron después de que el pleno del Ayuntamiento de Pamplona se reuniera de forma extraordinaria y lo acordase así. Fue llamativa la ausencia de HB en esa reunión.

"No podemos consentir que ETA secuestre también la normalidad ciudadana", rezaba aquel acuerdo. Y con ese espíritu de plantar cara a los terroristas se retomaron unos festejos que más que normales se habían convertido en extraordinarios. No en vano, en los Sanfermines de 1997 se corrieron solo siete encierros, ya que falto el octavo, suspendido el día 13 de julio. 

Por otra parte, el último día de San Fermín, el 14 de julio, se celebraron dos corridas de toros. Esta novedad en la programación buscaba logar el objetivo de lidiar las ocho ganaderías programadas inicialmente, incluidos los toros del encierro suspendido.

De esta forma, el día 13 se lidiaron los toros de Miura, a pesar de no haber corrido por las calles de Pamplona. Y el 14 de julio por la mañana se celebró la corrida de Hermanos Astolfi, suspendida dos días antes. Ya por la tarde la ganadería El Pilar protagonizó la última corrida de los Sanfermines de 1997, tal y como ya estaba previsto al inicio de las fiestas. 

Ese 14 de julio terminaron unas fiestas que ya serían para todos los pamploneses las de Miguel Ángel Blanco. Desde entonces, todos los años en estas fechas se realiza un homenaje en la plaza del Ayuntamiento de Pamplona que honra su memoria y recuerda la implicación que demostraron aquellos días los vecinos de la ciudad, así como los visitantes que habían acudido hasta la capital navarra para disfrutar de sus fiestas. 


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