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'¿Qué villavesa lleva al encierro?' Las preguntas más disparatadas a los 'naranjitos' de Pamplona

Los jóvenes distribuidos por los diversos puntos de información narran la forma tan especial en la que viven los Sanfermines.

Los 'naranjitos' Alejandro Ochoa y Nerea Osete en el puesto de la calle Olite. PABLO LASAOSA
Los 'naranjitos' Alejandro Ochoa y Nerea Osete en el puesto de la calle Olite. PABLO LASAOSA  

Los 'naranjitos' de Pamplona dedican su tiempo durante las fiestas a atender a todo aquel que deambula por las zonas céntricas de la capital navarra. Se trata de un grupo de trabajadores compuesto mayoritariamente por jóvenes que superan los 18 años de edad y que se cargan de paciencia para supervisar las dudas y problemas de cualquier persona dispuesta a participar en estas fiestas.

Estos empleados se encuentran al servicio del Ayuntamiento de Pamplona y llevan ejerciendo su función desde el pasado 5 de julio, día previo a las fiestas de San Fermín. 

En numerosas ocasiones, han recibido la propuesta en instalar un control de alcoholemia en el puesto. "Nos habríamos forrado", ríe Alejandro Ochoa, de 26 años, colaborador de uno de los puestos paralelos a la avenida Baja Navarra, en la calle Olite

Este es el segundo año consecutivo en el que el joven navarro es partícipe de esta agrupación distribuida por los puntos más céntricos de la ciudad durante las fiestas. Tanto él como su compañera Nerea Osete, de 27 años, dicen haber sido testigos de algún que otro incidente. 

Es el caso de un hombre que se abrió la cabeza hace unos días, por el que tuvieron que llamar a los equipos de emergencia. Tanto Osete como Ochoa se mantienen entretenidos durante las ocho horas que permanecen ahí en el puesto. 

COMO EN SU PROPIO BARRIO

"Nos montamos aquí el barrio", asegura el 'naranjito' pamplonés y añade que ya conocen a la mayoría de personas que pasan casi a diario por la zona. "El año pasado nos hicimos amigos del basurero", remarca.

Por su parte, los equipos de descarga pertenecientes a muchos de los negocios gastronómicos de los alrededores tienen la oportunidad de coincidir con estos jóvenes durante el ejercicio de su turno.

Ochoa destaca que "siempre vienen a descargar aquí". De este modo, la rutina laboral y social que crece, año tras año, entorno a estas fiestas pasa a integrar parte del día a día de estos jóvenes. 

De hecho, según afirman, los repartidores de los locales más cercanos les han proporcionado en más de una ocasión refuerzos para soportar tantas horas de trabajo en el mismo sitio. Osete corrobora que suelen recibir bebidas, muy funcionales para soportar el sol al que están expuestos desde las primeras horas vespertinas.

En total, hay tres turnos en los que se distribuyen los jóvenes 'naranjitos': en este puesto determinado, instalado cerca de un punto de la Cruz Roja, Ochoa y Osete asisten tanto a vehículos como a peatones transeúntes de 14 a 22 horas. 

LOS MOMENTOS MÁS TRANSITADOS

El mismo Ochoa considera que el periodo de 17 a 18.30 horas es el más transitado. La calle se vuelve realmente multitudinaria debido al ambiente masivo que se genera en torno a la corrida celebrada cada tarde en la plaza de toros. 

Por su parte, el 6 de julio apenas cuentan con momentos de respiro a causa del fuerte movimiento que se aglutina en las calles de la capital navarra para abrir dos semanas de intensa fiesta.

Los jóvenes 'naranjitos' recuerdan con simpatía algunas anécdotas que les han llegado a amenizar el turno. Como una pareja de japonesas que se acercaron a preguntar por la ruta del Camino de Santiago el pasado 5 de julio. Completamente ajenas a la fiesta, se dirigían a Cizur y no conocían el camino exacto hasta la localidad navarra.

Ochoa cuenta que, tras finalizar su turno, les acompañó un tramo con tal de indicarles con mayor claridad la dirección por la que debían continuar.

El pasado 6 de julio los gritos ininteligibles de un borracho llamaron notablemente la atención de los dos 'naranjitos'. Osete asegura que no llegaron a intuir ni su nacionalidad debido a las condiciones en las que este se encontraba. 

AMBIENTE INTERNACIONAL

La colaboradora también narra el momento en el que una familia realmente diversa se acercó al puesto de la calle Olite: dos matrimonios "muy curiosos", según los califica Ochoa, formados por ciudadanos provenientes de países diferentes junto a sus hijos, resultado de estas mezclas tan cosmopolitas. 

La internacionalidad de muchos de los que acuden al puesto se caracteriza especialmente por la marca francesa que predomina en San Fermín. "Hay un millón de franceses", corrobora Ochoa. 

Además este también ha llegado a formar parte de situaciones tan surrealistas como disparatadas: como la ocasión en la que un grupo de personas, que para entonces residían en la localidad navarra de Inza, le preguntaron por la línea de autobús que debían coger para ver el encierro. 

Además, Ochoa recuerda la vez en la que un pamplonés aparcó por segunda vez consecutiva en la misma plaza de aparcamiento a pesar de haber sido multado con anterioridad.

Muchos de estos recuerdos anecdóticos demuestran que los jóvenes carecen de tiempo para aburrirse. "A veces incluso nos vienen a visitar amigos", ratifican los dos. 

Julen Madurga, de 24 años, ejerce su turno el puesto de la avenida San Ignacio junto a Arantxa Hurtado, de 25 años, y Carla Gorena, de 23. 

Los tres jóvenes permanecen en ese punto toda la tarde hasta una vez abierta la noche (de 14 a 22 horas). Hurtado, que lleva dos años contribuyendo a ayudar a todo el que lo necesite desde este lugar, destaca las numerosas ocasiones en las que les han confundido con unos supuestos vendedores. 

"Al ser un kiosko, muchos nos han llegado a pedir hielos, pipas o helados", declara. Esta asegura además que les han llegado a preguntar por la Plaza del Castillo, punto que se ve desde la misma avenida en la que se encuentran durante las fiestas.

Gorena ríe al destacar la tendencia que tienen algunas madres de bromear con sus hijos cuando se portan mal durante las jornadas más intensas: "Les dicen que les van a abandonar aquí con nosotros".

"Nos han llegado a pedir hasta las llaves para el baño público", añade Hurtado: aún confusa y hasta sorprendida. 

EL REGRESO A CASA

Tras la temporada de fiestas, muchos visitantes regresan a sus ciudades de origen con buenos recuerdos gracias a muchas de las indicaciones orientativas que han recibido gracias a la labor de los 'naranjitos'.

Ochoa y Osete recibieron a una pareja de catalanes a la que orientaron con el fin de aprovechar mejor el ambiente festivo.

 "Hace unos días nos vino a preguntar un matrimonio de Sitges por algunas recomendaciones para las fiestas y, ahora que se vuelven, nos han venido a decir lo agusto que han estado en la ciudad".


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