PREMIUM  SAN FERMÍN

Pamplona se convierte en un manto blanco y rojo para arropar a San Fermín durante su emotiva procesión

San Fermín y su Procesión han recibido el cariño, los aplausos y los gritos de 'Viva San Fermín, Gora San Fermín' de miles de pamploneses.

Una marea de pamploneses ha acompañado a San Fermín durante su procesión PABLO LASAOSA.
Una marea de pamploneses ha acompañado a San Fermín durante su procesión PABLO LASAOSA.  

Miles de pamploneses, ataviados de blanco y rojo, han salido a las calles de Pamplona en la mañana de este domingo, día de San Fermín, Día Grande de estas fiestas, para arropar al Santo en su recorrido por el Casco Antiguo.

Ovaciones y emotivos cánticos se han fundido con la música de los gaiteros y txistularis que han acompañado a la Comparsa, al frente de la comitiva, y la de la banda municipal La Pamplonesa, con un papel protagonista en estos Sanfermines.

A las 10 en punto, el alcalde de la ciudad, Enrique Maya, al frente de la corporación municipal vestida de gala, ha salido del Ayuntamiento para recoger al Cabildo de la Catedral. Junto a kilikis, gigantes y cabezudos, han emprendido el camino hacia la iglesia de San Lorenzo para acompañar del 'santo morenico' en su paseo por las calles de la capital navarra.

Desde allí, con San Fermín ya como parte de la comitiva, la Procesión ha avanzado a través del pasillo que le han hecho miles de pamploneses desde el Rincón de la Aduana para girar por la calle San Antón y adentrarse en el Casco Antiguo.

En el desfile, con la Comparsa por delante, la Cruz de San Lorenzo y la Cruz Arzobispal, seguidas de los gremios de carpintería y labradores, la Hermandad de la Pasión y Congregación Mariana, timbaleros y gaiteros, dantzaris y txistularis municipales, la imagen del Santo, el Cabildo catedralicio, la bandera de la ciudad y los maceros, la corporación municipal, la escolta de gala y La Pamplonesa.

La tradicional jota 'Al Glorioso San Fermín', homenaje de la Coral Santiago de la Chantrea al Santo patrón, y el clásico 'Agur Jaunak' han sido, un año más, los 'momenticos' más relevantes. El primero ha tenido lugar en la plaza del Consejo, mientras que el segundo se ha producido poco después en el pocico de San Cernin.

De vuelta a casa, San Fermín y su Procesión han recibido el cariño, los aplausos y los gritos de 'Viva San Fermín, Gora San Fermín', además de un baño de pétalos de rosa en la calle Mayor, poco antes de ingresar de nuevo, pasadas las 12 horas, en la iglesia de San Lorenzo. Allí les esperaba el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Francisco Pérez, quien ha oficiado la misa en honor al Santo con la presencia del alcalde, Enrique Maya.

Tras recibir y saludar a los feligreses que abarrotaban el recinto religioso, el arzobispo ha remarcado "hoy celebramos la fiesta de San Fermín". "Todos estamos atentos y con el espíritu alerta para festejar a tal santo que murió simplemente porque no se acomodaba a las pautas ideológicas de aquel tiempo. No se plegó a los ídolos que le ofrecía lo políticamente correcto en aquellas circunstancias sino que más bien por fidelidad, honradez y con sentido común y racional defendió hasta el martirio que él creía en Dios y no podía negar la existencia de Dios" ha indicado.

Según ha añadido, "no podía hacerlo a cambio de los ídolos mundanos y por una razón muy sencilla puesto que la realidad de Dios es tan evidente que se equipara a la luz que por mucho que se la quiera ocultar, con las nubes, detrás de ellas existe la luz".

El arzobispo ha continuado que "también en nuestro tiempo se pretende, en muchos momentos, aparcar a Dios de lo social como si de un estorbo se tratara". A su juicio, "es inútil" y "por muchas nubes que se interpongan ante el sol, el sol seguirá oculto pero luciendo". "Es sintomático que cuánto más se niega a Dios, más el ser humano se desorienta y se siente como un naufrago sin horizonte o una persona en medio de la noche", ha comentado.

Francisco Pérez ha añadido que "estamos llamados a ser testigos, y con todo nuestro ser, testigos al estilo de San Fermín que no se plegó ante los halagos del mundo y ante las circunstancias beneficiosas que se le ofrecían". "Hay algo que me impresiona de San Fermín y es la lucidez que él tenía para defender la vida en su totalidad; el ser humano no tiene derecho a depreciar y despreciar lo más sagrado que debe administrar como el mejor regalo que ha recibido de Dios: la vida. La vida en todas sus facetas es lo más sagrado que Dios nos ha dado. Y no sólo la vida física sino también y de modo especial la espiritual", ha señalado.


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