PRIMER ENCIERRO

Los dos pastores que debutaban rompen el hielo con un encierro "difícil" y marcado por la lluvia

Aitor Lapuerta y Miguel Tulebras han cubierto las vacantes que dejaron Rastrojo y Chichipán tras retirarse de los encierros el pasado 2017.

Los pastores Alberto Pérez Garayoa y Miguel Tulebras durante Primer encierro de San Fermín 2018 con toros del Puerto de San Lorenzo. AFP7
Los pastores Alberto Pérez Garayoa y Miguel Tulebras durante Primer encierro de San Fermín 2018 con toros del Puerto de San Lorenzo. AFP7  

Miguel Tulebras y Aitor Lapuerta, los pastores navarros que este 2018 se han unido a los encierros para cubrir las vacantes que dejaron José Miguel Araiz Rastrojo y Vicente Martínez Lezano Chichipán tras pastorear por última vez en 2017, ya han roto la tensión de la primera de las ocho carreras enfrentándose a los astados salmantinos de la ganadería Puerto de San Lorezno.

Así las cosas, el cortesino Aitor Lapuerta, que, aunque lleva siendo pastor desde 1992 el año pasado se ausentó, ha señalado que "el retorno ha sido cómodo" porque ha vuelto a juntarse con "sus compañeros se siempre". "Al final son muchos años viniendo aquí a los encierros... casi me han salido los dientes en esta labor y, entre pastores, nos conocemos todos.  La sensación ha sido de que el año pasado estuve aquí también", ha detallado.

Por otro lado, ha afirmado que "esperaba que hubiese ido mejor". "La manada de toros se ha ido disgregando desde Santo Domingo y el corneado que ha habido son cosas que ni te gustan ni las esperas", ha explicado.

"Además, con el chaparrón que ha caído se ha quedado el suelo fatal. Costaba mantenerse de pie y los toros se resbalaban. No ha sido fácil", ha explicado.

Por otro lado, Lapuerta ha dejado claro que el resto de los encierros los afrontará "como en años anteriores". "Iré tranquilo, con ganas de que salga todo bien, de que no pase nada y de que la gente disfrute", ha concluido.

Mientras tanto, para el estellés Miguel Tulebras todo ha sido nuevo. Aunque es un veterano pastor de la ganadería Macua, ha sido la primera vez que azuzaba con la vara a los astados en Pamplona.

"Estaba nervioso, tanto por el encierro que era como por ser el primer día", ha explicado Tulebras.

El estellés ha señalado que, aunque estaba preparado para el evento, "es cierto que cansa". Por otro lado, ha recalcado que sabía a lo que venía: "El tema de que fuese a haber mucha gente me lo esperaba. En el momento que ves a la multitud impacta, pero me lo esperaba".

Para él, la carrera ha marchado correctamente. "Se ha quedado un toro atrás pero todo ha ido bien y ha salido según lo previsto", ha agregado.

Tulebras ha concluido que este encierro "si que le ha ayudado a romper un poco el hielo para los siguientes que quedan"


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