• martes, 30 de noviembre de 2021
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ENCIERRO

El hueco de Rastrojo y Chichipan se cubre: el club de pastores del encierro ya tiene dos nuevos miembros

Se trata de un cortesano y un estellés que llegan después de que Rastrojo y Chichipan cerrasen su etapa como pastores el pasado 2017 con más de 600 encierros corridos.

Último encierro de los pastores Chichipan y Rastrojo. PABLO LASAOSA 06
Último encierro de los pastores Chichipan y Rastrojo el pasado 2017. PABLO LASAOSA

Han venido para tomar el relevo a dos figuras históricas del pastoreo. Durante 8 días, con la única ayuda de una vara y de su fortaleza mental, conducirán bajo las miradas de personas de todo el mundo a los grupos de astados desde el corralillo de Santo Domingo hasta la Plaza de Toros de Pamplona. La buena marcha del encierro dependerá de ellos.

Se trata del estellés Miguel Tulebras y del cortesano Aitor Lapuerta, que vendrán estos Sanfermines de 2018 para suplir las vacantes que dejaron José Miguel Araiz Rastrojo y Vicente Martínez Lezano Chichipán tras retirarse como pastores del trayecto de 875 metros el pasado 2017.

Estas dos conocidas figuras hicieron un currículum de 624 encierros corridos en total a lo largo de 45 y 33 años respectivamente.

Ahora es el turno de Tulebras, que debutará como pastor de la capital navarra, y de Lapuerta, que se los conoce bien pues cuenta con un recorrido de más de dos décadas en este gran evento y, aunque el pasado 2017 se ausentó por una baja laboral, esta vez vuelve a ponerse las zapatillas y a tomar la vara.

'NOVATO' PERO CON MUCHA EXPERIENCIA

A sus 33 años Miguel Tulebras sabe muy bien lo qué es un toro. Como él afirma, es pastor de la ganadería larraguesa Macua "de toda la vida" y, aunque ahora tiene su hobbie más apartado, ha sido recortador en numerosos concursos de Navarra, de España e incluso de Francia, donde ganó un premio hace una década.

No obstante, el estellés deja claro que "donde de verdad aprende uno a manejar a los astados es trabajando como pastor durante años". Ahora, Tulebras explica que ha sido esa experiencia acumulada en Macua y el nombre que se ha hecho como recortador, la que le ha permitido llegar a los encierros de Pamplona. "Gracias a ello contactaron conmigo y acepté", afirma.

El pastor estellés Miguel Tulebras. FOTO CEDIDA

Él es muy consciente de la importancia de este evento. "Yo creo que los encierros de Pamplona exigen más responsabilidad que cualquier otro... al final en los Sanfermines hay mucha gente, los toros tienen mayor tamaño... en definitiva, todo es más grande y por ello son muy diferentes a los de otras localidades", señala al tiempo que detalla que, a menos de 72 horas de su primera carrera, ya se encuentra "muy nervioso"

A la hora de correr, Tulebras no entiende de ganaderías: "Da igual cuál toque, al final todas dan respeto, cada toro es muy distinto del otro", afirma.

Mentalizarse antes de un encierro es vital para el estellés, aunque también añade que "cada persona se prepara para la carrera a su manera".

UN CLÁSICO QUE VUELVE A LAS ANDADAS

La otra vacante que queda será ocupada por Aitor Lapuerta, un cortesano de 53 años que lleva azuzando astados en Pamplona desde el año 1992.

Lapuerta es conductor de camiones y, curiosamente, es esta ocupación la que le llevó a ser pastor ya que pasó 15 años trabajando para Chopera Toros, empresa encargada de organizar festejos taurinos. "En esta empresa estuve llevando toros bravos por todas las plazas de España en las que concurrían", explica el pastor.

Pero su padre es el otro gran culpable de esta breve profesión en la que pone todos sus esfuerzos durante 8 días al año. "Siempre he tenido mucha afición por los toros, me he recorrido muchísimos pueblos de España viendo vaquillas. Esto me lo inculcó mi padre desde pequeño, él me llevaba a ver todas las ganaderías de la Ribera de Navarra con las que tenía amistad", afirma.

A diferencia de Tulebras, el cortesano afirma que "no está nervioso", aunque también deja caer que, cuando llega el momento de correr, "si que se acelera un poco el corazón".

"Lo más importante es estar mentalizado y tener sangre fría para poder responder a cualquier anomalía, Hay que estar muy sereno", explica.

Por otro lado, Lapuerta cuenta que, para él, "los toros son los que menos miedo dan". A su juicio, "uno ya sabe más o menos lo que pueden hacer".  "Lo que no sabes es lo que pueden hacer otros corredores que corren por primera vez o que tienen poca experiencia... te pueden dar quebraderos de cabeza", explica.

Para el pastor no hay duda de que los encierros de Pamplona marcan la diferencia. "Me he recorrido toda España llevando toros bravos, he estado en fiestas de todo el país y he visto muchos encierros, pero los de Pamplona son diferentes por la multitud, que es lo que los hace especiales", explica.

"La cantidad de gente que hay hace que cambie el el comportamiento del toro", detalla.  "La aglomeración los desorienta y, a veces, llegas a preguntarte si si van fuera de sí apartándose o si se quedan pensando a qué mozo coger", culmina el cortesano.


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