• miércoles, 05 de octubre de 2022
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SAN FERMÍN

El universo de Luis Azanza, el fotoperiodista pamplonés del 'look' inconfundible

Luis Azanza (1961-2021) era bien conocido por su trabajo como fotoperiodista en distintos medios; en realidad era un polifacético comunicador que dominaba el lenguaje visual.

Luis Azanza junto a la modelización tridimensional en cartón de una de sus fotografías de la exposición 'Universo SF' de 2019, en el Palacio Condestable de Pamplona. (Foto Iñigo Alzugaray)
Luis Azanza junto a la modelización tridimensional en cartón de una de sus fotografías de la exposición 'Universo SF' de 2019, en el Palacio Condestable de Pamplona. (Foto Iñigo Alzugaray)

La relación de los fotoperiodistas con los medios ha pasado cronológicamente por tres etapas: primeramente ejercían sus colaboraciones en prensa como una actividad más desde un comercio a pie de calle; más tarde, en la época gloriosa, estuvieron integrados en las plantillas; y finalmente, se convirtieron en independientes forzados por las dificultades económicas de los medios.

A Luis Azanza Mendía (1961-2021) tendríamos que enclavarlo en estos últimos, una generación que accedió a los medios gracias a su talento y profesionalidad.

Azanza tenía una gran sensibilidad para el arte, especialmente dotado para la comunicación, encontró en la fotografía un medio de expresión visual de sus inquietudes. Autodidacta que se mantuvo en permanente formación e innovación; al mismo tiempo cosechaba una biblioteca de libros y revistas que analizaba y estudiaba hasta aprenderla de memoria.

En sus primeros pasos encontró el apoyo de la Galería Spectrum Sotos de Zaragoza a la que acudía para encuentros y actividades.

En los años 80 comenzó su actividad como fotoperiodista, aportando un estilo propio y una frescura cautivadora, publicó sus fotografías, que él denominaba “mis historias”, en periodicos nacionales como: El Día (Zaragoza), Diario 16, Cambio 16, El País, Diario Vasco (San Sebastián), Deia, Euskaldunon Egunkaria. También en internacionales como Le Monde y Público (Lisboa). Su trabajo ha sido galardonado y reconocido, ahí están los obituarios que le dedicaron medios con líneas editoriales diversas.

Quinto encierro de la ganadería gaditana de Fuente Ymbro. Sanfermines 2012 (Foto Luis Azanza, cortesía de la familia)
Quinto encierro de la ganadería gaditana de Fuente Ymbro. Sanfermines 2012 (Foto Luis Azanza, cortesía de la familia)

Azanza simultaneaba el fotoperiodismo con su mundo creativo. Capaz de tomar una foto con recursos prehistóricos, mediante una cámara estenopeica –sin lente-, de un dinosaurio en el parque de paleoaventura de La Rioja, o de utilizar una lente de baja calidad (lensbaby) en Entre Sombras: Fotografías en la Fundación Museo Jorge Oteiza (2008) que proyecta una imagen fantasmagórica del museo.

Dinosaurio captado con cámara estenopeica. Paisajes encontrados 2009 (Foto Luis Azanza, cortesía de la familia)
Dinosaurio captado con cámara estenopeica. Paisajes encontrados 2009 (Foto Luis Azanza, cortesía de la familia)

Allá donde iba era inconfundible por su look: coleta, perilla, gorra y botas. Era una forma de manifestar su disconformidad con el vestir tradicional, no le gustaba el uniforme que impone la sociedad. Diseñó su primer chaleco y parte de su vestimenta que su madre, como buena modista, confeccionó.  

Su huella en Internet no se ha apagado, como tampoco se ha apagado su memoria en los corazones de todos los que trabajaron con él, porque en la distancia corta su trato era afable y simpático. En todas las circunstancias rebosaba humanidad y compañerismo, muy respetuoso con los cercanos, algunas de sus frases favoritas eran: “no empujar” y “todos tenemos que trabajar”. Animaba a los que se iniciaban en la profesión, les decía que había espacio para todos y que la competencia era positiva: una oportunidad para desarrollar la innovación y poner de relieve la línea personal de cada uno.

Defendió los intereses de los compañeros de profesión como primer presidente de la delegación navarra de la Asociación de Informadores Gráficos de Prensa y Televisión, nacida en 2010, entre otras cosas, para dar acceso al Carné Internacional de Prensa. Desde este puesto defendió el fotoperiodismo de calidad, “veraz, respetuoso con la realidad” frente a la inmediatez.

Chupinazo en la plaza Consistorial 2016 (Foto Luis Azanza, cortesía de la familia)
Chupinazo en la plaza Consistorial 2016 (Foto Luis Azanza, cortesía de la familia)

Tenía su propio código ético, el límite, según él, debía ser la “dignidad humana” sin recrearse en detalles escabrosos. Descartaba cualquier imagen que mostrase violencia o que pudiese denigrar o ridiculizar a los personajes. Nos recordó que fue uno de los primeros fotógrafos que llegó al camping de Biescas tras la riada en 1996 con 86 fallecidos; sus fotos no se publicaron.

Ha dejado su colaboración en múltiples publicaciones, algunas de ellas: Cuadernos del Artyco. Docere, Delectare, Movere (1999) muy representativa de su personalidad, Azanza en estado puro; Sanfermines (2000); Artyco, Estética de lo Difuso (2002); Colección La Mirada del tiempo de El País (2006), Toros y fiestas populares y El siglo XXI; Los territorios del teatro (2006); Guía de escultura urbana en Pamplona (2009) https://esculturas.pamplona.es/; Las guías de El País (2013); Pamplona. La semana más esperada y La fiesta más grande.

Desde su primera exposición en 1988 Contrastes Nueva Generación participó en numerosas muestras. Entre ellas, La Galería Contraluz de la Agrupación Fotográfica y Cinematográfica de Navarra (AFCN) le dedicó en 2009 una monográfica. La exposición Imaginados, colectiva de 15 fotorreporteros, en la galería Ormolú de Pamplona (2012), en la que colgó la foto del dinosaurio tomada con cámara estenopeica.

El año pasado participó con dos fotografías en su última exposición colectiva, titulada Guerra a la tristeza. Souvenirs de una fiesta sin igual en la Ciudadela de Pamplona, organizada por el Área de Cultura e Igualdad del Ayuntamiento. En la muestra -una de las cuatro- se exhibieron fotografías, pinturas y esculturas de 27 autores de distintas épocas y procedencias. Las fotografías de Luis se integraron en la Colección de Arte Contemporáneo del Ayuntamiento.

De todas sus exposiciones, la más original y particular, fue la individual de 2019 titulada Universo SF en el Palacio Condestable de Pamplona, Azanza se sentía como un cosmonauta -venido del cosmos- en viaje por un universo “sin dejar de tener una mirada íntima, personal, cercana a las personas”. Para el autor la muestra constituía la esencia de los SF, con una puesta en escena en un franco retorno a sus orígenes de los años 80.

En efecto, seleccionó veinte fotografías en blanco y negro, porque “forma parte de mi ser como autor”. Positivadas en papel mate –sin cristal- y colgadas con pinzas de ropa como una reminiscencia del laboratorio analógico. Incorporó varias modelizaciones tridimensionales en cartón de algunas de sus fotografías, que fueron concebidas para romper el marco dando más fuerza a las imágenes constreñidas bidimensionalmente y que distribuyó estratégicamente en los accesos como una aproximación del espectador al Universo SF.

A pesar de que todo el mundo conocía a Luis Azanza como fotoperiodista, sería injusto encasillarlo en esta función, porque en realidad era un polifacético comunicador que dominaba el lenguaje visual. Tenía mano para el dibujo; uno de sus primeros trabajos fue como delineante de planos. En 2008 fundó con su mujer, Berta Bernarte, la agencia de comunicación Aloa Comunicación.

Aloa Comunicación nos proporciona el enlace a dos videos realizados por Azanza. Son dos micropiezas San Fermín tiene muchos ritmos, en las que busca la imagen de alegría y participación jugando con el sonido -otra de sus pasiones- sanferminero. En Gigantes y en el Toro de fuego donde incorporó el sonido ambiental de un encierro real.

Tras varias décadas como fotorreportero se fue desligando de la prensa centrándose en el diseño e ilustración por ordenador. Durante los días de confinamiento por la pandemia creó un proyecto muy simpático que tituló Animalejos Perplejos.

Animalejos perplejos. Día 9 de confinamiento (Ilustración Luis Azanza. Cortesía de la familia)
Animalejos perplejos. Día 9 de confinamiento (Ilustración Luis Azanza. Cortesía de la familia)

Iniciativa surgida como un juego para animar a los amigos. Era el relato de unos seres extraños a los humanos inocentes y reflexivos, que no entendían lo que estaba pasando, pero que afrontaban la dureza de la vida de la mejor manera posible.

Animalejos perplejos. Día 32 y 34 de confinamiento (Ilustración Luis Azanza. Cortesía de la familia)
Animalejos perplejos. Día 32 y 34 de confinamiento (Ilustración Luis Azanza. Cortesía de la familia)

Inevitablemente en los próximos SF, para todos los que admiramos la obra de Luis, su recuerdo seguirá flotando por los rincones de Pamplona. Desde el Universo Azanza observarán las fiestas el cosmonauta junto a sus animalejos perplejos.


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