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SAN FERMÍN 2022

La fotógrafa que inmortalizó San Fermín y a la que Pamplona le puso una calle

Inge Morath sería una desconocida en Pamplona y su fotorreportaje sobre los Sanfermines de 1954 habría quedado en el olvido, si no llega a ser por el redescubrimiento que hicieron de ella y su obra en los años noventa. 

Inge Morath junto a Arthur Miller en su visita a Pamplona en 1997. FOTO: JORGE NAGORE
Inge Morath junto a Arthur Miller en su visita a Pamplona en 1997. FOTO: JORGE NAGORE

Ingeborg Mörath nació en la ciudad austriaca de Graz en 1923. Acortó el nombre de pila y anuló la diéresis del apellido para darse a conocer como Inge Morath. Tuvo una sólida formación cultural con estudios en Alemania y Francia; como políglota, llegó a conocer 9 idiomas, sus primeros trabajos fueron como traductora. Entró en el mundo de la comunicación como redactora y comentarista de las fotografías de Ernst Haas. En 1949 Robert Capa invitó a la pareja a entrar en la agencia pionera del fotoperiodismo, Magnum Photos, fundada dos años antes.

En 1951 Inge se casa con el periodista Lionel Birch y traslada su residencia a Londres. Ese año en un viaje a Venecia toma una cámara y se percata de que la fotografía es un maravilloso medio de expresión “supe que quería decir dándoles forma mediante mis ojos”. Tras el divorcio con Birch vuelve a París para dedicarse plenamente a la fotografía.

De 1953 a 1954 colaboró como ayudante y documentalista, a la vez que amante, del considerado padre del fotorreportaje Henri Cartier-Bresson. No pudo haber tenido mejor maestro del que dice “Creo que estudiando su manera de hacer fotografías, aprendí a hacer fotografías por mi cuenta, antes de haber tenido una cámara en la mano”. Razón por la que ambos comparten el mismo sentido pictórico.

Inge se cautivó de la España de la posguerra de los años 50, que recorrió y fotografió de norte a sur. De aquellos reportajes reseñamos dos, especialmente significativos, pues fueron parte del bagaje para entrar en Magnum Photos en 1955, como socio de pleno derecho, siendo la primera mujer en la agencia.

El primer reportaje, encargado por Capa, formó parte de la serie World of women para la revista Holiday, sobre una mujer excepcional para su época: la española Mercedes Formica, abogada y escritora. Pionera del feminismo que consiguió que el régimen franquista modificase 66 artículos del Código Civil para eliminar la indefensión jurídica de la mujer casada. Inge y Mercedes, cada una en su campo, era una singularidad en un mundo de hombres. Entre ellas surgió una amistad que mantuvieron toda la vida.

El segundo reportaje fue en Pamplona. Morath se integró como fotógrafa en una expedición a los Sanfermines (SF) de 1954, compuesta por el editor Robert Delpire y la escritora Dominique Aubier. Aquel viaje se tradujo en su primer libro de fotografías Guerre a la Tristesse (1955). Logró fotografiar a Antonio Ordóñez vistiéndose de luces; rito al que las mujeres no podían asistir por considerar traían mal fario, pero supo suplicar argumentando “Míreme, siempre me pongo pantalones para trabajar. En este momento no soy ni hombre, ni mujer

Trabajó como fotorreportera en rodajes de películas, en 1960 cubrió el de Vidas rebeldes, con Clark Gable, Marilyn Monroe y Montgomery Clift, en el que conoció al guionista de la película, el dramaturgo Arthur Miller; un año más tarde sería su marido tras divorciarse de Marilyn Monroe.

Su matrimonio con Miller le concedió la nacionalidad estadounidense, le proyectó notoriedad, pero nunca fue Inge Miller, como tampoco había sido Inge Birch. Tuvieron dos hijos, Rebecca y Daniel; éste con Síndrome de Down al que ingresaron en un centro. Secreto que no compartieron ni con los más íntimos. Morath lo visitaba con cierta regularidad, pero Miller no quiso saber nada de él hasta el final de su vida, que lo incluyó en su testamento.

Morath fue incansable viajera por Europa, Africa, URSS, China y Oriente Próximo como refleja la treintena de monografías que publicó y con exposiciones por todo el mundo. Hizo pareja profesional con Miller; ella aportaba las imágenes y él los textos.

Hoy Inge Morath sería una desconocida en Pamplona, si no llega a ser por el redescubrimiento que se forjó en los años noventa gracias a dos artífices: Lola Garrido y Joaquín Pascal. Garrido, coleccionista de arte y editora, comisarió una exposición itinerante en 1995, titulada España años 50 con fotos de Morath tomadas en los años cincuenta –algunas de Pamplona- que recaló en el Museo de Navarra con presencia de la fotógrafa.

Lola a la que le unía gran amistad con Inge, escribió sobre ella “su mirada está siempre a la altura del corazón. Ella nunca ‘dispara’ su cámara cuando toma imágenes porque no agrede, no busca el claroscuro de la miseria humana, la tragedia gratuitaes la última representante de la gran escuela humanista”.

Dos años más tarde, Garrido, además de editar el precioso libro San Fermín años'50 con las fotografías de Morath tomadas en los SF de 1954, comisarió una exposición, en la desaparecida sala de Zapatería 40, con 96 fotografías de aquellos SF que, hasta entonces, no habían sido expuestas.

El concejal del Área de Asuntos Culturales, Joaquín Pascal del PSN en un gobierno tripartito (CDN, PSN, IU), no desaprovechó la exposición, calificándola como “plato fuerte” cultural de los SF de 1997. A ello se sumó la visita del matrimonio Miller-Morath, junto al Nobel Derek Walcott, que sirvió para afianzar la relación con la fotógrafa. Lo demás vino por añadidura.

Hubo dos exposiciones más: una antológica en 1998; y otra en 1999 con fotografías del Camino de Santiago. El Ayuntamiento editó también un libro en 1998 dedicado a Morath, en el que Pascal afirma sobre la visita de la fotógrafa del año anterior “fui testigo directo, que se produjo una auténtica comunión entre los ciudadanos pamploneses e Inge”, para los cuales “Arthur Miller es el marido de lnge Morath".

Inge Morath y Joaquín Pascal en 1999. FOTO: JORGE NAGORE
Inge Morath y Joaquín Pascal en 1999. FOTO: JORGE NAGORE

El 21 de enero de 1999, en el Ayuntamiento de Pamplona, Inge Morath hizo el acto de entrega al alcalde Javier Chourraut, de 88 fotografías (no negativos) tomadas en 1954 adquiridas por el Consistorio por 8,5 millones de pesetas (51.086 €).

Joaquín Pascal ya había sido criticado en la prensa local por sus compras en Arco, pero en este caso la queja vino de la oposición; la coalición abertzale HB calificó la adquisición de “vergüenza”, argumentando que de esa época hay a muy bajo precio “numerosos y extraordinarios documentos gráficos”. Pascal, por su parte, auguró que la colección ganaría en importancia con el paso del tiempo “Va a ser apreciada más y más en lo que vale”.. 

Cartel de la exposición de 2021 en la Ciudadela (Ayuntamiento de Pamplona).
Cartel de la exposición de 2021 en la Ciudadela (Ayuntamiento de Pamplona).

El tiempo le ha dado la razón, la colección ha sido exhibida en diversas ocasiones como en: Fiesta, Pamplona, Navarra que en 2009 recorrió distintas ciudades europeas; Inge Morath: San Fermín años 50 en el palacio del Condestable en 2012; y en la Ciudadela en 2021 Guerra a la tristeza. Souvenirs de una fiesta sin igual.

Patxi Mendiburu recreó un emotivo video con la colección de fotos de Inge Morath acompañada de la música del maestro Turrillas; una delicia para nostálgicos.


En un último homenaje a Inge Morath, el Ayuntamiento de Pamplona le dedicó una calle. Inge falleció en enero de 2002, y Joaquín, inesperadamente, tres meses después. Nos queda un bonita calle amplia ajardinada, no sé si para recuerdo de la fotógrafa o del concejal y amigo que nos la redescubrió.

Calle Inge Morath de Pamplona y placa de la misma. FOTO: JORGE NAGORE
Calle Inge Morath de Pamplona y placa de la misma. FOTO: JORGE NAGORE


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La fotógrafa que inmortalizó San Fermín y a la que Pamplona le puso una calle