• domingo, 17 de octubre de 2021
  • Actualizado 19:07

 

 
 

SAN FERMÍN 2021

Un Pobre de Mí sin nada que despedir: "Los Sanfermines no son fiesta sino sentimiento"

Pamplona dice adiós a los ‘no Sanfermines’ de 2021 por segundo año consecutivo y decenas de personas acudieron a entonar la clásica despedida en la Plaza Consistorial.

Celebración del “Pobre de mi” en los no sanfermines de 2021. PABLO LASAOSA
Celebración del “Pobre de mi” en los no sanfermines de 2021. PABLO LASAOSA

Los Viviremos” fue el lema adoptado por el Ayuntamiento de Pamplona tras la suspensión de las fiestas de Pamplona el año pasado. 365 días después, y a pesar del positivo ritmo de vacunación, estas han tenido que retrasarse por segunda vez y menos de un centenar de personas han acudido a despedir los no celebrados Sanfermines 2021 a la plaza consistorial.

El temor a la cepa Delta y rebrotes provenientes de municipios como Salou o islas como Mallorca han provocado que en los navarros prime la precaución frente a lo que se espera que sea el último año sin festejos.

Minutos antes de la “simbólica despedida”, cuerpos policiales, periodistas y fotógrafos han duplicado al escaso número de presentes. A varios metros del acordonado ayuntamiento, estos se han reunido en pequeñas cuadrillas tratando de mantener las distancias de seguridad. Algún pañuelo y poco blanco podían observarse mientras un balcón con dos hombres y dos mujeres trataban de animar a los asistentes.

Llegadas las 12.00, un fuerte grito de “¡Gora San Fermín!” respondido con un enérgico y compenetrado “¡Gora!” dieron lugar a que, como si de un truco de magia se tratase, decenas de pañuelos apareciesen para acompañar cuatro minutos de cánticos. El clásico Uno de enero y el Riau Riau han sido entonados por las no más de 50 personas presentes. Entonces, dos petardos han puesto fin a las fiestas anuales y la gran mayoría de asistentes han puesto rumbo a sus hogares.

Maite Oliver (26), Ayende Pérez (28) y Edurne Osés (26) han decidido ser fieles a la tradición y, aunque sus amigas de la cuadrilla se han ido de vacaciones, han acudido a la despedida “como todos los años”. “Creemos que San Fermín se lleva por dentro y, aunque no haya fiesta, es mucho más que eso. Además, para lo poco que nos dejan hacer tenemos que aprovechar”, comentan apenadas por la situación.

Aunque no esperaban una mejoría respecto al año anterior, han quedado algo decepcionadas con el ambiente vivido a lo largo de estas fiestas. “La gente tiene miedo, y si cortas la fiesta nocturna y el beber mucha se va de vacaciones o no sale”, señalan haciendo referencia a las pocas meriendas vistas este año.

“No esperábamos tanto tiempo sin fiestas. De hecho, este año nos veíamos el día 5 con la ilusión de que algo más habría. Eso sí, el año que viene confiamos en que la situación haya cambiado y tengamos normalidad para cogernos la revancha de estos dos años”, concluyen entre risas.

También hay quien ha seguido la tradición a rajatabla y ha acudido con las velas. Es el caso de Gema Quiroga, madrileña de 45 años, y Alex Martínez, navarro de 29, que llevan diez años acudiendo a la fiesta.

“¿No hay que llorar hoy? Pues yo lloro porque no se ha celebrado, y más motivo hay”, comenta apenada Martínez, que siente que ha perdido dos celebraciones y ha estado mucho tiempo encerrada con el hándicap de sufrir esclerosis múltiple.

La costumbre es la que les ha hecho acudir al chupinazo y al Pobre de Mí. “Aquí se está del primer día al último”, comentan destacando la tristeza de estos días frente al poco ambiente y resaltando la palabra libertad, que esperan que predomine el año que viene.

Celebración del “Pobre de mi” en los no sanfermines de 2021. PABLO LASAOSA
Celebración del “Pobre de mi” en los no sanfermines de 2021. PABLO LASAOSA

A sus 70 años, y con un fuerte arraigo a la tradición navarra, Chema Arrieta tampoco ha querido desaprovechar los últimos minutos y ha acudido a la despedida con seis amigos. “Nací aquí en el centro y he venido desde entonces. Siempre vengo el día 6 y el 14, es tradición y eso no va a cambiar”, explica sonriente.

“Hemos tenido un ambiente tranquilito, pero ha estado muy bien, ha sido muy sano y la gente se ha portado de diez. No pensaba que saldría tan bien y estoy muy contento con los jóvenes”, reconoce destacando los pocos botellones que ha visto.

Se esperaba que el “maldito virus” no hubiese estado, y no se atreve a opinar si el año que viene podremos disfrutar de estos días con normalidad. Eso sí, confía en poder volver a sacar el abono para los toros e ir olvidando el virus que tan fuerte ha pegado.

EL SHOW DE GAVARI  

Con la plaza del consistorio despejada, algunos fieles han decidido acercarse a la Parroquia de San Lorenzo para colgar su pañuelo y encender una vela. Allí estaba, como suele ser habitual, Jesús Gavari Valdivieso, que, a sus 68 años, ha vuelto a dar vida y alegrar la noche a los allí presentes.

"El año que viene tampoco tendremos Sanfermines", comenta el incondicional, pavoneándose de que el año pasado dijo lo mismo acertó. Rebeca Camacho, algo emocionada con la despedida, le recrimina querer "echar un maleficio" a la fiesta, algo que niega indicando que quien tiene más ganas de 'volver al ruedo' es él.

Camacho, de 39 años, ha insistido en la idea de que "los Sanfermines no son fiesta sino sentimiento" y ha confesado que, aunque no le gusta el Pobre de Mí, este año se lo debía.

"Este año ha sido más triste que el año pasado, porque ya son dos años y he visto menos gente que el año pasado. Eso sí, Pamplona me ha sorprendido para bien porque, aunque ha habido algún botellón, la gente se lo ha tomado muy en serio", explica destacando el orgullo que ha sentido por sus vecinos.

De cara al próximo año, y después de "lo imprudentes que fuimos el año pasado", no se atreve a hacer un pronóstico sobre si los disfrutaremos, aunque tiene ganase de que se acabe esta "pesadilla" y se vuelva a ver la cercanía y el ambiente de toda la vida.

"Yo soy de las que dice que el año que viene voy a subir el cinco y volver el quince, dormiré en la parte vieja", concluye entre risas.

Gavari, que se siente "querido y odiado" al mismo tiempo, ha tratado de mantener el "espíritu sanferminero" y ha hecho un gasto de casi mil euros con esa intención.

Junto a Xabi Apestegui, montó un disc-jockey al lado del ayuntamiento y estuvieron dos horas con canciones navarras que, sumados a las pegatinas que imprimió, las camisetas que encargó y el champán que se compró, mantuvieron el centro alegre en torno a dos horas hasta la tardía pero esperada aparición de la Policía Municipal. 

A pesar de no haberse vacunado jamás y no ser muy optimista con el futuro, decidió inocularse Pfitzer frente al dolor que en su entorno estaba causando la pandemia. Ahora, espera que esto sea un remedio y el año que viene pueda seguir ofreciendo su show "a muchas mas personas".

Jesús Gavari charla con una joven frente a la puerta de San Lorenzo. PABLO LASAOSA
Jesús Gavari charla con una joven frente a la puerta de San Lorenzo. PABLO LASAOSA


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Un Pobre de Mí sin nada que despedir: "Los Sanfermines no son fiesta sino sentimiento"