SAN FERMÍN

Pamplona se viste de melancolía un día antes del no-Chupinazo: "Seguiremos vendiendo recuerdos"

Recorreremos las calles del Casco Antiguo y hablamos con comercios y hostelería que muestran su tristeza por la cancelación de las fiestas. 

Ambiente por las calles de Pamplona durante el 5 de julio de 2020. PABLO LASAOSA
Ambiente por las calles de Pamplona durante el 5 de julio de 2020. PABLO LASAOSA

Lo nunca visto: calles vacías y poco transitadas el día antes del Chupinazo, siendo fin de semana. Pamplona ha vivido el día previo al inicio de sus fiestas con incertidumbre y sin saber qué va a pasar este 6 de julio, el día en el que tradicionalmente se lanza el Chupinazo y las cuadrillas se reúnen entorno al almuerzo y a los primeros compases de la fiesta.

Varios de los protagonistas del inicio de los Sanfermines, como los dueños de comercios de souvenirs o los camareros y encargados de establecimientos hosteleros, han relatado cómo están viviendo la suspensión de las fiestas y la incertidumbre por no saber cómo se vivirá en el Casco Antiguo de Pamplona las fiestas suspendidas por el Ayuntamiento.

Aunque para todos ellos, la cancelación de los festejos va a suponer un duro golpe económico, sobre todo, tras el cierre durante meses del estado de alarma por el coronavirus, coinciden en remarcar que era lo que había que hacer para evitar rebrotes de la enfermedad.

IKER JIMÉNEZ (MULTITIENDA GOMILOKAS)

La 'mítica' tienda de golosinas situada en el acceso a la plaza del Castillo estaría tal día como este domingo día 5 de julio ultimando los preparativos para el inicio de las fiestas pamplonesas.

Iker Jiménez, encargado de este negocio tan demandado durante las fiestas señala que "a estas alturas, la tienda ya estaría montada, con todo el ambiente de los Sanfermines".

Además, el responsable de la multitienda añade que, en comparación con el año pasado, "en el día del Chupinazo de este año trabajarán dos personas, en lugar de ocho".

Lamentablemente, este año el local familiar no sacará su barra a la calle, ni los hornos estarán preparando los miles de bocadillos solicitados por pamploneses y visitantes; sin embargo, Jiménez asegura que este año, con motivo de la cancelación de las fiestas de San Fermín, prefiere que "todo esté controlado, tanto los accesos a los puntos claves de Pamplona como los locales de la zona".

Este negocio permanecerá abierto el día del Chupinazo, pero con las medidas de higiene recomendadas y funcionando como un día cualquiera de la nueva normalidad y así evitar aglomeraciones. Finalmente, Jiménez aboga por que este año la gente "ahorre dinero" y así poder disfrutar doblemente en los Sanfermines de 2021.

Iker Jimenez, de Gomilokas, posa para un retrato para NAVARRA.COM. PABLO LASAOSA

GLORIA FERNÁNDEZ PÉREZ (LA GRANJA)

Este año, el final de la calle Estafeta no será testigo de la adrenalina de los cientos de colores rojos y blancos que circulan por la emblemática calle del recorrido del encierro.

Gloria Fernández Pérez, del bar La Granja, reconoce que siente "bastante incertidumbre" en cuanto a los no Sanfermines de este año: "No sabemos a lo que nos enfrentamos, lo que vamos a tener el día del Chupinazo, ni lo que nos van a dejar hacer".

Por las calles del Casco Antiguo, a pesar de la cancelación de las fiestas de la ciudad, Fernández añade que "la gente se va a animar a salir", aunque el ambiente va a estar controlado y "este negocio en particular contará también con un portero".

Según indicó el Ayuntamiento de Pamplona, el aforo máximo para acceder a Estafeta es de 344 personas: "Es muy poca gente, normalmente, un día como hoy las calles de la ciudad ya estarían llenas. Si la situación hubiera sido la normal, en un día como hoy estaríamos organizando los pedidos o los horarios, ya que hacemos dos turnos de almuerzo de entre 50 y 60 mesas", afirma la encargada de La Granja. 

Con respecto a otros años, Fernández admite sentir mucha "tristeza", ya que, además, económicamente va a ser un "duro golpe" para el negocio porque, junto con todo lo que ha ocurrido, "en Pamplona nos ha perjudicado en una época buena".

Sin embargo, este bar de Estafeta sí abrirá sus puertas el día del Chupinazo, aunque con limitaciones. "Respetaremos el aforo y las distancias, y exigiremos que la gente lleve mascarillas. Así que, por favor, que la gente se comporte este año", concluye la encargada del local. 

Bar La Granja, de la calle Estafeta, este 5 de julio de 2020. PABLO LASAOSA

BEATRIZ (EH! TORO)

La tradicional tienda de souvenirs de la calle Estafeta, Eh! Toro, mantiene los colores rojos y blancos del interior de su tienda, a pesar de que, en esta ocasión, lo más vendido no sea el 'pañuelico' de las fiestas. 

Beatriz, una de las dependientas de este emblématico negocio, afirma que "no saben lo que puede ocurrir este lunes", aunque lo más seguro es que "en la calle va a haber gente". 

Este local, al igual que otros comercios de la ciudad, sufrirá un nuevo duro golpe económico tras el final del estado de alarma. "Por eso, vamos a permanecer abiertos estas fechas, ya que, aunque no se vendan los típicos complementos de San Fermín, vamos a seguir vendiendo recuerdos", explica Beatriz.

"Seguramente, el año que viene los disfrutaremos igual o más que los pasados". Ese es el mensaje que manda la dependienta de Eh! Toro a todos los sanfermineros.

Dos dependientas de la tienda Eh! Toro, de la calle Estafeta de Pamplona. PABLO LASAOSA

XABIER OYANARTE ZABALZA (GURE ETXEA)

El día del no Chupinazo, el Ayuntamiento ha establecido un aforo máximo de 3.500 personas para la plaza del Castillo contando con su decena de bares. 

Xabier Oyanarte, empleado del bar Gure Etxea, ubicado en esta céntrica plaza pamplonesa, desvela que este lunes "no vestirá de blanco y rojo, sino de negro".

Hasta que se decretara el estado de alarma el pasado mes de marzo, este negocio tenía un total de 140 almuerzos reservados para el día del Chupinazo: "Ahora estamos por debajo de los 40 almuerzos, aunque no sabemos que puede pasar el día 6".

En cuanto a la seguridad del local, Oyanarte asegura que, para ellos, "va a ser un día normal, aunque más controlado con las medidas de higiene oportunas",. También apunta que "son bastante afortunados" por la localización en la que se encuentra el bar, justo en el centro de la ciudad. 

Con respecto a julio del pasado año, en la plaza más transitada de la ciudad apenas hay movilidad en el día previo al no Chupinazo. "Si fuera una situación normal, llevaríamos una semana preparando todo, cargando el almancen e incluso el mobiliario de la terraza con las sillas y mesas más batalleras", afirma el trabajador de Gure Etxea. 

"Desde este negocio, vamos a empezar la cuenta atrás para los Sanfermines del 2021, ya que este año no deberíamos vivirlos de la misma manera", concluye Oyanarte.

Xabier Oyanarte Zabalza, del bar Gure Extea. PABLO LASAOSA

DANIEL IMÍZCOZ (MATUKIO EVENTOS)

Otros de los protagonistas fundamentales el día del Chupinazo son los balcones de la plaza del Ayuntamiento. En este julio tan atípico, lo normal, asegura Daniel Imízcoz, responsable de Matukio eventos, "es que los balcones ya estén preparados para llenarlos de fiesta y celebración".

El aforo máximo en la plaza del Chupinazo será de unas 400 personas: "Hay mucha polémica, porque seguramente haya mucha más gente de la que podría acceder. Si fuera un San Fermín cualquiera, ahora mismo estaríamos preparando el Chupinazo. Desde mi negocio, ofrecemos además un catering justo encima de Gutiérrez para unas 25 personas".

En cuanto a las cifras, uno de los encargados de los balcones de la ciudad señala que "económicamente, va a ser un duro golpe, ya que estos son días importantes para la ciudad y para la facturación de su empresa en particular".

Finalmente, Imízcoz señala que, "al final, a todos nos ha tocado vivir esta experiencia, así que es el momento de afrontarlo y asumir que el año que viene los disfrutaremos mucho más, será un doble San Fermín".

Dani Imízcoz, de Matukio Eventos, posa para un retrato en la plaza del Ayuntamiento de Pamplona. PABLO LASAOSA

GONZALO MORENO (LA PERLA)

Los hoteles de Pamplona serán otros de los protagonistas más afectados por la cancelación de San Fermín. Gonzalo Moreno, propietario del Gran Hotel La Perla, señala que, para su negocio, estas fiestas "suponen un porcentaje muy alto de la facturación anual" y que, en el caso de este histórico hotel "se han cancelado todas las reservas y se ha devuelto todo el dinero, aunque las reservas no son reembolsables".

En cuanto a las horas previas al Chupinazo, Moreno reconoce que "es una sensación muy extraña el no estar con los nervios de la víspera de San Fermín" junto con todo el personal implicado en el hotel durante estas fechas.

A pesar de la cancelación del lanzamiento del Chupinazo, afirma que "una cosa es que no se celebren las fiestas y otra que no se pueda disfrutar de un almuerzo con la familia o amigos, siempre y cuando -añade Moreno- se respeten las medidas de seguridad".

Finalmente, concluye con un mensaje alentador para todos los sanfermineros: "Ya estamos contando los días para el año que viene. Estoy seguro de que el próximo San Fermín volverá a ser como era. Pamplona y los pamploneses necesitamos vivrlos, y lo haremos, aunque tengamos que esperar un poco más". 

Entrada del Gran Hotel La Perla en la plaza del Castillo, Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY


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