SAN FERMÍN 2020

Qué hacer y qué no durante los 'no' Sanfermines: Pamplona toma medidas ante el temor de las aglomeraciones

Al existir todavía un importante riesgo de que se produzcan rebrotes, el Ayuntamiento de Pamplona ha decidido no organizar ningún acto.

Almuerzos previos al lanzamiento del Chupinazo de San Fermín en las calles de Pamplona MIGUEL OSÉS
Almuerzos previos al lanzamiento del Chupinazo de San Fermín en las calles de Pamplona MIGUEL OSÉS  

El próximo 6 de julio a mediodía no habrá lanzamiento del tradicional chupinazo desde el Ayuntamiento de Pamplona. Este año tampoco habrá encierros, ni actuaciones musicales, porque las fiestas se han suspendido a causa de la pandemia, pero persiste el temor a que se produzcan grandes aglomeraciones de personas que sean un caldo de cultivo para la transmisión del coronavirus.

El Ayuntamiento de Pamplona ha tomado cartas en el asunto, con el objetivo de evitar las grandes concentraciones de personas que caracterizan a las fiestas de la capital navarra.

Tras conocerse la suspensión de los Sanfermines el 21 de abril, hubo ya algunos llamamientos en redes sociales para recrear actos como el chupinazo, el Riau-Riau, la salida de bandas musicales o las comidas populares.

Al existir todavía un importante riesgo de que se produzcan rebrotes, el Ayuntamiento de Pamplona ha decidido no organizar ningún acto festivo o protocolario ni tampoco se permitirán actividades que inciten a salir a la calle entre el 6 al 14 de julio.

Tampoco las peñas de Pamplona convocarán ningún acto durante las fechas de los Sanfermines ni participarán en actividades que puedan provocar aglomeraciones o situaciones de riesgo sanitario.

Así, no desfilarán con las pancartas, no habrá salidas de sus charangas y no abrirán sus sedes al público en estos nueve días.

Uno de los momentos clave serán las 12,00 horas del 6 de julio. Normalmente hay en ese instante miles de personas comprimidas en los 2.000-2.500 metros cuadrados de la Plaza Consistorial durante el chupinazo y se registran también grandes aglomeraciones en la cercana Plaza del Castillo.

Por este motivo, el Ayuntamiento de Pamplona ha establecido un aforo máximo de 400 personas en la Plaza Consistorial y de 3.675 personas en la Plaza del Castillo el próximo 6 de julio.

Ante la previsión de una gran afluencia de personas al centro de la ciudad, el Ayuntamiento de Pamplona y la Policía Municipal coordinarán un dispositivo, en colaboración con otros cuerpos policiales como Policía Foral, Policía Nacional y Guardia Civil, y con Cruz Roja y DYA, para evitar cualquier riesgo.

El Ayuntamiento tampoco va a dar autorizaciones este año para colocar en la calle mesas para los tradicionales almuerzos del día 6, antes del chupinazo.

Sin embargo, los bares y restaurantes del centro de Pamplona están al completo para los almuerzos del 6 de julio. En teoría, se deberán respetar los aforos y las medidas de seguridad, pero parece complicado que se cumplan esas limitaciones en el ambiente festivo que se espera para esa jornada y la siguiente, el 7 de julio, que es festivo en muchas empresas en Pamplona.

El dispositivo policial controlará también aquellas zonas, sobre todo del Casco Antiguo, donde hay una mayor cantidad de bares y restaurantes. Hay también bares de Pamplona que se plantean no abrir en esas fechas por las incertidumbres que tienen sobre el cumplimiento de la normativa y las posibles sanciones.

Desde el bar Los Burgos, ubicado en el corazón del Casco Viejo, su propietario ha señalado a Efe que ha decidido cerrar esos dos días, a pesar de que estaba al completo para el almuerzo del 6 de julio.

"Me interesa mucho abrir", ha reconocido, pero "no quiero ser parte de un problema", ya que "es prácticamente imposible controlar el aforo en esas condiciones".

Por su parte, el propietario del bar La Kantxa, también en el Casco Viejo, se ha preguntado "cómo vamos a controlar, tras los almuerzos, que se mantiene la distancia de seguridad de metro y medio entre personas con dos copas encima". Ha aseverado que necesita el dinero pero no quiere "participar en esto".

Otros se plantean no abrir la barra, en la que se puede atender a pocas personas por la distancia de seguridad, y servir solo en las mesas interiores y en la terraza.

La suspensión de los Sanfermines ha afectado asimismo a los actos religiosos de las fiestas. No tendrá lugar la procesión de San Fermín del 7 de julio, pero se celebrarán la misa en honor al santo de ese día y la Octava de San Fermín del 14 de julio, aunque respetando las distancias de seguridad y con la obligación de que los asistentes lleven mascarillas.

Por todas estas incertidumbres y temores a aglomeraciones de personas, se han sucedido los llamamientos a la prudencia de las instituciones. Este año "no hay fiesta de San Fermín y no debería haber actos paralelos", han sostenido la presidenta de Navarra, María Chivite, y el alcalde de Pamplona, Enrique Maya, quienes han instado de manera conjunta a demostrar que "somos los mejores organizando fiestas y también no organizándolas".

El carácter internacional de las fiestas de San Fermín va a hacer que personas de todo el mundo se fijen en lo que pase en la capital navarra de 6 al 14 de julio, han apuntado, por lo que Pamplona cuenta con una "oportunidad magnifica de contribuir al mensaje de prevención y conciencia social".


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