TELEVISIÓN

Un navarro alcanza el millón de euros con Los lobos en '¡Boom!': "Lo mejor es que haces feliz a la gente"

El tafallés Manu Zapata lleva 192 programas consecutivos junto a sus compañeros, con los que aspira a ganar un bote de más de 2.600.000 euros.

Desde la izquierda, Erundino Alonso, el tafallés Manu Zapata, Valentín Ferrero y José Pinto. CEDIDA
Desde la izquierda, Erundino Alonso, el tafallés Manu Zapata, Valentín Ferrero y José Pinto. CEDIDA  

El tafallés Manu Zapata Flamarique, de 44 años, comenzó el 16 de mayo del 2017 una aventura que lo ha convertido en millonario, aunque todavía no ha visto ni un céntimo. Nadie sabe hasta cuándo él y sus tres compañeros seguirán imbatibles, pero ya hay un millón de euros que los esperan.

Ese día de mayo del pasado año, todos iniciaron su participación en ¡Boom!, el concurso de Antena 3 que de lunes a viernes registra audiencias de en torno a dos millones de personas, que se sientan frente al televisor para asombrarse de la sabiduría que acumulan estos cuatro genios.

Entre ellos, uno navarro: Manu Zapata, licenciado en ADE por la Universidad de Navarra y diplomado en Montaje de Cine por la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid (ECAM).

Quizá su rostro le sonara de antes. No se extrañe. Este tafallés ya deslumbró hace años en otro programa televisivo, Saber y ganar. Allí consiguió proclamarse supermagnífico, después de derrotar a los mejores concursantes de su año.

Precisamente, ese concurso es el nexo de unión de Los lobos, el grupo que lleva (por el momento) 192 programas consecutivos en ¡Boom! Todos sus miembros participaron en él y, de hecho, tres de ellos también ostentan el rango de magníficos.

Junto a Manu, todas las tardes se sitúan otros tres genios: José Pinto (cuyo verdadero nombre es Juan José Alfonso Pinto), de 56 años y originario de Casillas de Flores (Salamanca); Valentín Ferrero, zamorano de 61 años, pero que vive en Alicante; y Erundino Alonso, un madrileño de 51 años afincado en Guadalajara.

Todos ellos, conocidos como Los Lobos, van a alcanzar este mismo miércoles, 4 de abril, la cifra del millón de euros en su particular cuenta de dinero acumulado en el concurso de Antena 3. Aún no han podido hacerse con el bote, que ronda ya los 2.600.000 euros, pero ese millón ya es de su propiedad. Solo falta que ganen la suculenta suma del bote o que otro equipo los elimine, para que puedan empezar a disfrutarlo.

¿Cómo nació la idea de participar en ¡Boom!?

"La idea viene de Valentín, al que le animó su pareja, Victoria, a hacer un equipo para el concurso, por la complicada situación laboral que estaba teniendo, ya que cobraba poco y tenía nulas probabilidades de promoción. Él es profesor de universidad. Fue la mejor nota de su promoción de Bellas Artes y premio nacional a la mejor nota de España. Pero incluso con todos esos méritos, no veía futuro, porque dentro de su universidad, y debe ser algo muy generalizado, hay mucho nepotismo. Veía pasar a mucha gente por delante, mientras que a él le cerraban las puertas constantemente".

"Así que se propuso hacer un equipo para ¡Boom! Empezó por Erundino, que había participado con él en Saber y ganar y con el que tenía buena amistad. Después, contaban con un amigo de Erundino y con otra amiga concursante del programa, que es profesora y trabaja haciendo sustituciones, pero en ese momento tenía varios trabajos y estaba un poco agobiada, por lo que no pudo participar. A mí ella me conoció en Salamanca, en un encuentro de exconcursantes, y como ella no podía participar, me dijo si me acordaba de quién era Valentín. Y claro que me acordaba de haberlo visto en la televisión. Además, me caía bien, por lo que le dije que le diera mi teléfono, y días más tarde, me llamó. Congeniamos enseguida y entré a formar parte del equipo. Poco después, el que se cayó fue el amigo de Erundino, que no se veía para salir en la televisión, supongo que por miedo escénico. Entonces sucedió una cosa curiosa: resulta que Erundino conocía a José de haber coincidido con él en los magníficos de Saber y ganar, y yo también lo conocía del encuentro de Salamanca. Sin embargo, fue Valentín el que, sin conocerlo de nada, le escribió una carta de su puño y letra, y se la mandó sin saber siquiera su dirección. Puso: José Pinto, concursante de Saber y ganar, Casillas de Flores. José leyó la carta y le llamó por teléfono, y le dijo que estaría encantado de formar parte del equipo. Así nos juntamos los cuatro".

De izquierda a derecha, José Pinto, Erundino Alonso, Manu Zapata y Valentín Ferrero.

¿Os esperabais un éxito así? ¿Qué previsiones teníais?

"Previsión, ninguna. Como en todos los programas a los que vas, lo que intentas, por lo menos, es pasar el primero y llegar al segundo. Queríamos que no nos eliminaran en el primer programa para, después, ver un poco cómo resultaban las cosas. Luego, pasar el segundo; después, al tercero; y a ver… El principio tampoco fue un camino de rosas, porque en el cuarto programa ya tuvimos enfrente a un equipo que hizo 2.000 euros en la primera ronda tras acertar las cuatro bombas, mientras que nosotros hicimos 1.200, por lo que estuvimos a punto de caer eliminados. Me imagino que el hecho de superar situaciones complicadas es al final lo que más te ayuda para llegar hasta los 200 programas".

¿Cuándo empezasteis a pensar que la cosa había pasado a mayores?

"En el momento en el que ya acababa julio, ya que entonces grabamos muchas semanas seguidas, porque había vacaciones y teníamos que cubrir el mes de agosto. En ese parón tuvimos un momento para reflexionar. Paras un poco y dices: 'Esto ya tiene un cariz serio, parece que estamos haciendo algo importante'. Los Rockampers, que son los que se habían llevado el último bote, hicieron 67 programas. Entonces, cuando ves que has superado en días participando a un equipo que se llevó el bote, te das cuenta de que la cosa es más seria. De que son ya palabras mayores".

¿Cómo fue la primera vez que te pararon por la calle para darte ánimos?

"Fue en Madrid, en el metro. Era una señora rubia con una niña pequeña, también rubia, que me estaba mirando mientras yo iba leyendo. Un poco antes de irme, se acercó y me dijo: 'Tú eres Manu, el de ¡Boom!', con un acento del este. Creo que eran rusas. 'Es que te vemos todos los días', me dijo, Me pidió si me podía hacer una foto con la niña, para enviársela a su marido, porque era muy fan del programa. En ese momento se juntaron varias cosas: el que te pase en Madrid y que sea con alguien que no es español, sino que es de fuera pero que ve la tele de aquí y que de repente te dice eso; me llamó especialmente la atención de forma positiva. A partir de ahí, han venido muchas ocasiones en las que me han parado para darme ánimos".

De hecho, el programa tiene muy buena audiencia.

"Cuando ya empiezas a llevar cierta cantidad de programas, la audiencia va subiendo. Se ha quedado estabilizada en torno a los dos millones de espectadores. ¡Dos millones de personas! Eso significa que, vayas a la ciudad que vayas, va a haber gente que te conoce. Nos pasa a todos los del equipo. Vayamos donde vayamos, nos paran varias veces para saludarnos, para darnos la enhorabuena. Y todo son cosas positivas. El cariño es muy de agradecer. Mucha gente te pregunta si esta fama es un poco pesada, pero te paran para darte ánimos y cariño, para decirte que están deseando que nos llevemos el bote, que te animan desde casa a diario, y te dan las gracias por los ratos que les haces pasar. Te das cuenta de que solo por salir en la tele, ser cómo eres y contar tus cosas, eres capaz de hacer feliz a muchísima gente. Y eso te hace muchísima ilusión. Si podemos hacer esto y la gente se divierte gracias a nosotros, bienvenido sea".

¿Es con lo que más te quedarías de tu paso por el programa?

"No eres consciente de eso, pero simplemente con el hecho de estar ahí, que hagas feliz a la gente es impresionante. Además, también sucede con ciertas personas que están en situaciones complicadas. A veces me da hasta reparo, porque me ha sucedido que, yendo a algún velatorio, la gente me saluda y hasta los propios familiares de las personas fallecidas se acercan y me dicen: 'Te veía siempre y le estabais haciendo feliz en sus últimos días. Estaba en la cama, pero me pedía todos los días a las 8 de la tarde que le pusiera a Manu en la tele, porque tenía que verlo'. Yo me quedo con eso, con que nuestro paso por la tele haya tocado de esa manera a tantas personas, y haberles hecho felices con ese poquito de haber estado ahí en la televisión contando nuestras cosas y contestando preguntas".

El día que cumplieron 100 programas, los disfrazaron de superhéroes. Manu encarnó a Lobezno; Erundino, a Spider-Man; Valentín, a Batman; y José, a Hulk.

Para mucha gente, eres como de la familia, después de tantos programas viéndoos.

"Es un poco lo que te transmite la gente. Te dicen: 'Hombre, ven aquí que te salude, que ya eres como de la familia. Cenamos contigo todos los días. Es como si estuvieses cenando en casa con nosotros'. Además, es un programa familiar, porque te ven los padres con los niños. Muchas veces, te dicen también: 'Lo empezaron a ver mis hijos, y ahora los vemos nosotros también'. Lo ven los abuelos, los niños… Es un programa en el que realmente tienes como espectadores a personas de todas las edades".

Y hay algo que quizá los espectadores no saben, que es que estudiáis para seguir compitiendo.

"Hay un bote para el que te hace falta contestar 15 preguntas, y algunas son muy rebuscadas. Llegó un momento en el que vimos que, si queríamos conseguir el bote, teníamos que ponernos a estudiar o, por lo menos, a memorizar nombres de gente que nunca antes se te habría pasado por la cabeza hacer. Como inventores, por ejemplo; nombres y datos curiosos. Aunque intentas tener algo de criterio a la hora de aprenderlos. Pero hay ciertas cosas que sí que veo necesario estudiar. Después, ahí entra el bagaje que tenemos cada uno, que es el que nos ha servido para llegar hasta donde hemos llegado. Es un poco como la guinda del pastel. Nuestro bagaje es lo que nos ha permitido llegar hasta aquí, pero para conseguir la guinda, que es el bote, hay que hacer ese esfuerzo de más para intentar acertar esas preguntas imposibles entre comillas que muchas veces nos salen".

Además, los guionistas os siguen la pista.

"Tenemos una anécdota, aunque no sé si habría sido casualidad. Resulta que, en un momento dado, nos dimos cuenta de que les estaba dando por preguntar días mundiales. En un programa, nos preguntaron por el Día Mundial del Pueblo Gitano, y no lo sabíamos. Creo que es el 8 de abril. Así que empecé a mirármelos. Comencé a hacer una recopilación de días que pudieran preguntar, y me los estudié. Después, nos preguntaron por el Día Mundial del Yoga, y justo había empezado a aprendérmelos, pero ese lo había asociado con una fecha curiosa y me vino a la cabeza. Es el 21 de junio, el día que empieza el verano. Lo solté y acerté. En otro programa, preguntaron por el Día Mundial de la Radio, que es el 13 de febrero. Yo estaba eliminado y mis compañeros lo fallaron, pero después me preguntaron y dije que sí lo sabía. Yo creo que, desde entonces, ya no han vuelto a preguntar más días mundiales. No sé si dijeron: 'Este puñetero se ha aprendido los días mundiales'. Hombre, no pueden saber cuántos me he aprendido, porque todos es imposible. El caso es que empezaron a preguntar otras cosas rebuscadas. Desde entonces, hace unos cuantos meses, ya no preguntan días mundiales".

¿Cuál ha sido la ocasión en la que más cerca os quedasteis de ganar el bote?

"Nos hemos quedado cinco veces a una pregunta; y a dos preguntas, no las he contado, pero de casi 200 programas que llevamos, más de 50 nos hemos quedado a dos. De las cinco veces que estuvimos a una pregunta, las cuatro primeras vimos que eran preguntas imposibles, pero la quinta vez nos quedamos con la sensación de que era una que la podríamos haber sabido. Nos preguntaron por la modelo mejor pagada del mundo en el 2017. A mí en ese programa, cuando nos lo preguntaron y lo fallamos, me dio la sensación de que lo había leído, porque pocos días antes había estado echando un vistazo a unos datos y creía que era Gisele Bündchen. Lo que pasa es que lo que había leído era del 2016. Estuve consultando después del programa cuándo salió la noticia, y resulta que el día anterior de la grabación de ese programa, un día en el que también estábamos grabando, es cuando salió publicado que la mejor modelo era Kendall Jenner, que había destronado a Bündchen tras 16 años siendo la modelo mejor pagada del mundo. De haber grabado el programa dos días antes, nos habríamos llevado el bote".

"Por un lado, en ese momento nos vimos que lo teníamos a nuestro alcance, pero consultando cuándo salió la noticia, nos dimos cuenta de que era imposible que lo supiéramos, porque en el momento en el que salió estábamos inmiscuidos en plena grabación. Y en un día de grabación, estás absolutamente metido ahí, y el mundo prácticamente no existe. Además, tuvo también su toque dramático, porque, como la noticia era reciente, el público, en el que aquel día había bastantes mujeres, sí que lo sabía. Cuando yo dije Gisele Bündchen, oí gritar al público, antes siquiera de que nos dieran la pregunta por fallada, un nooooo enorme, porque se la sabían. También eso es bonito, porque, de alguna manera, el público o la gente de casa quiere que aciertes las preguntas, y cuando fallas la que te puede dar el bote, les da mucha rabia. Otro ejemplo de esto es como cuando te preguntan por personajes de dibujos animados, como el niño de La patrulla canina, que todos los pequeños que estaban viendo el programa en casa sabrían cómo se llama, y nosotros no lo sabíamos. Al final, siempre hay alguna pregunta a la que no llegas".

El ritmo que lleváis, además, es matador.

"Se graban cuatro programas al día. Y solemos estar dos días seguidos. Sobre todo, lo notamos en el segundo día de grabación, ya que durante los últimos programas estás muy cansado, y eso se nota. A veces hemos tenido incluso grabaciones de tres días, y el tercer día, en el programa 11 o 12 de una tanda de esas, estás realmente agotado. Cuando ves un programa en el que fallamos mucho, a veces es por cansancio. Lo bueno es tener un poco de sangre fría para poder sacarlo adelante".

Y por fin habéis llegado al millón de euros. ¿Qué sentís al haberlo logrado?

"No nos lo habíamos planteado cuando empezamos, ni de lejos. Nosotros lo que hacemos es ponernos pequeños objetivos, para tener ese aliciente o ese acicate para seguir adelante. No pensamos en el millón de euros hasta que no estuvimos cerca. Cuando ya te ves con novecientos y pico mil euros, ya piensas que puedes llegar al millón, y vas a por él. Da cierto reparo o cierto respeto, pero después también te da una alegría tremenda. Es curioso porque tú estás viendo el grafismo que te ponen debajo y en las pantallas que hay en el plató, que están pensadas para números de cinco o seis cifras, y de repente ves un número de siete cifras y con dos puntos, y como el espacio no está pensado para eso, ves las cifras pequeñitas y estrechas, y entonces, cuando ves que tienes que hacer un esfuerzo para poder discernir qué pone, te das cuenta de que has conseguido algo diferente. ¡Lo que hemos logrado!, piensas, que ni siquiera están preparadas para ello las pantallas del plató, que no pueden contener bien esa cifra. Con ese pequeño detalle, te das cuenta de que lo que has hecho es algo singular".

Si ganáis el bote, ¿os lleváis también el dinero que habéis acumulado en todos estos programas?

"Lo bueno que tiene ¡Boom!, al contrario que otros concursos, es que lo que llevas acumulado no te lo quita nadie. Si te eliminan, te lo llevas. Y si te llevas el bote, también te lo llevas, más el dinero que haya acumulado en el bote. Yo muchas veces no quiero ni pensar en sumar el bote más lo que llevamos ya ganado, porque es una cantidad astronómica".

¿Y qué necesitáis para que finalmente os lo podáis llevar?

"Pillarles un poco la vuelta a los guionistas. A ver si, entre todo lo que sabemos y esas dos o tres preguntas un poco rebuscadas, conseguimos dar con las respuestas y estar afinados de alguna manera en las demás. A veces nos ha pasado también que acertamos alguna de esas cuestiones retorcidas, y otras que son más asequibles, en ese momento por falta de inspiración o porque no las recordamos, las fallamos".

Los cuatro miembros de Los lobos, preparados para concursar, celebrando sus 100 primeros programas.

Ahora bien, tras casi 200 programas, sabréis controlar muy bien los nervios.

"En mi caso, siempre hay un poco de tensión y siento esas mariposillas en el estómago cada vez que empezamos un programa. Yo creo que mis compañeros también. Y pienso que es algo bueno, porque todos los programas se empiezan de cero. Por mucho que lleves 200 programas, siempre tienes que intentar ganar al otro equipo. Hay que tener respeto a los contrincantes y decir: 'Oye, que no tenemos nada hecho, que empezamos otra vez de cero y nos lo tenemos que currar'. Yo me lo tomo como un toque de atención. Y, además, les repito mucho a mis compañeros la frase de Pedro Mari Zabalza (exentrenador de Osasuna) de que si nos confiamos somos muy malos, y se ríen cuando lo digo, pero saben que tengo razón. Eso es clave, el no relajarte en ningún momento, porque en el instante en el que te relajas, te pasan por delante. Tienes que tener ese punto de nervios o de tensión, porque cualquier equipo de los que viene te puede mandar a casa. La experiencia de llevar tantos programas te sirve en los momentos críticos, para tener esa templanza y sacarlos adelante, y no venirte abajo. Hay que tener un poco de fortaleza mental, como Rafa Nadal, que es la figura en la que más me fijo. Hay que demostrar esa fuerza para pensar que, aunque te veas abajo en el marcador, lo puedes sacar adelante".

¿Os tratan bien en el programa?

"Muy bien. Y desde el primer día. Creo que, para que el programa funcione tan bien como funciona, es primordial que todo el equipo sea profesional, por una parte, y amable, por otra. Porque la empatía que tiene la gente en casa contigo parte de las anécdotas que cuentas. Es una cosa que busca el concurso, y lo hace muy bien. El objetivo del programa es que el público empatice con el equipo que va ganando. En el primer programa, cuentas un poco quién eres, lo que eres y qué es lo que haríais con el dinero. Pero a partir del tercero, se empiezan a contar anécdotas para que el público apoye al conjunto que va ganando. El formato del programa es así, y les funciona muy bien. Pero para que eso resulte así, es indispensable que todo el equipo esté encima de ti y sea muy amable, para hacerte sentir cómodo, como si estuvieras en tu casa. Es además algo fundamental para los que llegan nerviosos, para que así estén más tranquilos y puedan concursar mejor. Así, esa química que pueda haber entre ese equipo y el presentador, y también con nosotros, se nota y traspasa la pantalla. Para mí, es el equipo más profesional y más humano y amable que me he encontrado en la televisión".

¿Qué tenéis pensado para cuando acabe vuestra participación en el concurso?

"Ya hemos querido hacer un viaje durante el programa, pero no hemos encontrado fechas. Hace unos fines de semana, vinieron José y Valentín a la Orden del Cuto Divino en Tafalla, y Erundino se quedó con las ganas, pero no pudo acudir. Cuando terminemos, tenemos pendiente un viaje, porque dijimos que, si ganábamos, queríamos ir a hacer uno relacionado con el tema de los lobos. En España se hacen encuentros con ganaderos y con gente que lleva el tema del lobo, para aprender cómo conviven con ellos. Lo que nos propuso Erundino, y que nos pareció muy bien, es ir a Estados Unidos, a la zona de Minnesota, para aprender cómo trabajan con el tema de los lobos; y también ir a Chile, para ver cómo conviven con el puma. Además, teníamos previsto incluso ir a un partido del Torneo Seis Naciones de rugby en Irlanda, pero no pudimos ir este año porque no conseguimos entrada".

La relación que tendréis entre los cuatro será muy intensa.

"Estamos predestinados a llevarnos bien. Nos conocimos dos a dos, y desde el primer día nos llevamos muy bien. De hecho, el primer momento que estuvimos juntos los cuatro fue una hora antes de hacer el casting en Alicante, donde vive Valentín. Llegamos los demás en coche y nos juntamos una hora antes para tomar algo y hablar un poco. Desde el primer momento, hubo muy buen feeling, y el casting nos salió realmente rodado. Nos salió tan bien y acabamos tan eufóricos, que nos fuimos a comer los cuatro juntos, con la pareja de Valentín. Luego poco a poco nos hemos ido conociendo más y hemos visto que teníamos nexos comunes y una química muy buena. Es un aspecto que, después de 200 programas, todavía se ha fortalecido más. Y creo que incluso traspasa un poco la pantalla, porque esa relación de amistad tan cercana que tenemos se nota. Esa es otra de las cosas que nos ha regalado el concurso".


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