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Una 'nueva' torre para Navarra: anuncian la apertura al público de otra joya medieval tras años de reformas

El inmueble está protegido como bien de interés cultural desde 1949, con un entorno delimitado y protegido por el Gobierno de Navarra desde 2013.

Torre Dorrea de Irurita. GOBIERNO DE NAVARRA
Torre Dorrea de Irurita. GOBIERNO DE NAVARRA  

El Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Baztán colaborarán para la futura apertura pública de la Torre Dorrea de Irurita, ya que el próximo año 2019 finalizará su restauración, que comenzó en 2016.

Los términos de esta colaboración se concretan en un convenio aprobado por el Ejecutivo foral en su sesión de este miércoles, que será suscrito en fechas próximas por ambas entidades.

Como sucede con buena parte del patrimonio arquitectónico de la Comunidad Foral, el origen de Dorrea se remonta a la Edad Media y, probablemente, es la más antigua de la torres fuertes de Baztán.

COLABORACIÓN

Según se recoge en el convenio de colaboración, además del coste de las sucesivas fases de la obra, la Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana asume los gastos previos ocasionados por la instalación del andamio estabilizador de la torre.

Por su parte, el Ayuntamiento de Baztán realizará las gestiones necesarias para que el camino a la torre cumpla las necesidades para su uso público. El coste de estos accesos será asumido por el consistorio.

Durante las obras de restauración, el Ayuntamiento propondrá al Gobierno y gestionará una programación de usos para el edificio que garantice la accesibilidad de la ciudadanía y su visita, compatible con su régimen de protección. Esta programación determinará los horarios de apertura al público y las condiciones de acceso.

La aprobación de este convenio no supone por parte del Ejecutivo asumir ningún compromiso de gasto por encima del ya comprometido para las obras de restauración e instalación de andamio estabilizador.

PROCESO DE RESTAURACIÓN

En 2001, el Ayuntamiento de Baztán adquirió la torre, que en ese momento presentaba una situación muy precaria, por un importe aproximado de 120.000 euros para preservarla y garantizar su uso público.

El inmueble está protegido como bien de interés cultural desde 1949, con un entorno delimitado y protegido por el Gobierno de Navarra desde 2013.

Amenazada por una ruina inminente, y tras diversas acciones de urgencia iniciadas en 2014 (colocación un estabilizador en las fachadas suroeste y noreste, así como puntales en toda la estructura interior, tras constatar el riego de hundimiento del edificio), en 2016 el Gobierno realizó la primera fase de restauración de la torre, centrada en su consolidación, con un coste de 482.075 euros. Tras desmontar la estructura interior de madera, se consolidaron los muros perimetrales.

En 2017 se llevó a cabo la segunda fase, con la reconstrucción de la estructura interior de madera y las cubiertas, con un coste de 618.248 euros. Y ya en este año 2018 se han adjudicado las obras de la tercera fase, que finalizarán el próximo año 2019, con un presupuesto de 319.418 euros.

HISTORIA DE LA TORRE DORREA

La historia de la Torre Dorrea está directamente vinculada al linaje de los Baztán, cuyo señorío sobre el valle se documenta ya en el siglo XI.

A lo largo de los siglos siguientes, los Baztán estuvieron muy vinculados a la corona de Navarra. En las guerras civiles (s. XV) los señores de Jaureguizar se alinearon con el bando agramontés; de hecho, desde 1496 Martín de Jaureguizar es citado como secretario de los reyes Juan de Albret y Catalina de Foix.

Los propios reyes certifican entonces “la antigüedad y nobleza de este solar y Palacio y de sus dueños y descendientes, que es una de las doze casas antiguas de este Reyno y Palacio señalado de honor y Cavo de Armería”.

Al igual que otros recintos fortificados navarros, el edificio sufrió las consecuencias de la conquista de Navarra.

Tras la capitulación del Castillo de Maya en 1522, en cuya defensa participaron el señor de Irurita y sus hijos varones, el virrey ordenó el derribo de las torres baztanesas fieles a los Albret: Bertiz, Zozaya, Azpilcueta y Jauregizar de Irurita.

En consecuencia, Dorrea fue demolida en gran parte, reconstruyéndose de forma progresiva a lo largo del siglo XVI y primeros decenios del XVII. De su fisonomía medieval conserva los restos de la barbacana o muro defensivo perimetral y los dos primeros niveles del edificio con su puerta apuntada y cuerpo de ventanas.

El resto de los alzados se relacionarían ya con la reconstrucción iniciada en el siglo XVI.


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