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Tarde de inválidos y broncas en el día grande de San Miguel en Corella

Protestas contra el empresario por no lidiar la corrida prevista de Miura y sustituirla  por una infumable de Jódar y Ruchena.

Comienzo de la corrida de toros de Jódar y Ruchena, que sustituyó a la de Miura, en Corella.
Comienzo de la corrida de toros de Jódar y Ruchena, que sustituyó a la de Miura, en Corella.  

FICHA DEL FESTEJO

Toros de Jódar y Ruchena, que sustituían a los anunciados de Miura. Inválidos, desiguales y mal presentados. Todos perdieron las manos e incluso varios de ellos directamente se derrumbaron por falta de fuerzas. Hubo que cambiar al cuarto, pero bien podían haberse ido para atrás tres o cuatro toros. 

Salvador Cortes: palmas y ovación. 

Oliva Soto: silencio y silencio. 

Michelito: silencio y oreja.

Presidencia: a cargo de Gorka García, alcalde de la localidad, asesorado por Gregorio Madurga y Ángel Lecumberri. Cumplió su cometido y recibió sin mucho motivo las protestas del público por lo ocurrido.  

La corrida de expectación del día grande de San Miguel en Corella se tornó en desastre por el repentino cambio de ganadería. La empresa anunció hace dos días que los toros de Miura, que iban a hacer el debut en la plaza más antigua de Navarra (170 años), no serían lidiados. 

Los sustituyó por El Hierro de Jódar y Ruchena, que habían lidiado también el sábado de fiestas en Corella con muy mal juego. 

No había motivo para la ausencia de Miura. La excusa oficial es que dos toros se habían herido en la finca y que la empresa quería lidiar la corrida completa y prefirió el cambio. Los mentideros hablaron con sospechas de fraude y engaño con una decisión premeditada y el enfado de la afición fue monumental en la tarde de ayer. 

Los que quisieron devolvieron su entrada, el reglamento lo obliga. Los que entraron, pitaron y se quejaron de forma ostensible toda la corrida. Hubo pancartas y cánticos constantes sobre el "atraco".

LÁSTIMA Y PENA

El comportamiento de los toros en el ruedo fue prácticamente de lástima y pena, casi sin tenerse en pie, descastados, dos de ellos rajados, imposibles de picar y lidiar por su falta de acometividad y debilidad. Su capa berrenda en negro de cinco de ellos generó además la guasa y en los tendidos sonó la tonadilla de "tengo una vaca lechera"

El Ayuntamiento no organiza la feria, pero haría bien por el buen nombre de Corella y de la estupenda afición de la localidad de meterle mano a este despropósito. Un año le queda a la empresa de contrato.

En lo taurino más bien poco que contar. Michelito, el joven mexicano con raíces francesas que tomó la alternativa con 14 años rompiendo todos los récords, cortó en el sexto la única oreja de la tarde.

Fue una faena de arrimones, desplantes, molinetes y pases de rodillas. El público se animó con el chaval de 18 años, que mató mal. Le dieron una oreja que paseó entre unos animosos tendidos, con ganas al menos de terminar las fiestas de San Miguel con una alegría. 

Poco o nada pudo hacer Oliva Soto con sus dos oponentes, el segundo de ellos con peligro sordo, para rematar su descastado comportamiento. Estuvo también mal a la hora de matar y descabellar y fue silenciado en ambos toros. 

Mejor suerte corrió Salvador Cortés, que fue ovacionado en el cuarto, un sobrero que resultó el de mejor juego de la tarde y que algunos, no se sabe si con sorna o verdad, aplaudieron en el arrastre. 

Cortés ligó en ese toro los mejores muletazos de una tarde de escaso arte y recordó por algunos momentos a aquel torero de clase y técnica que encandiló en Sevilla y Pamplona. Lejos de aquellas tardes de gloria, el torero andaluz dejó buen sabor de boca y fue muy aplaudido. Dejó escapar algún trofeo por la espada.


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