TOROS

Talavante corta la única oreja de la tarde en El Puerto de Santa María

Talavante corta la única oreja de la tarde en El Puerto de Santa María

Un momento de la corrida de Alejandro Talavante en Pamplona los pasados Sanfermines. REUTERS/Susana Vera.
Un momento de la corrida de Alejandro Talavante en Pamplona los pasados Sanfermines. REUTERS/Susana Vera.  

Una descastada y muy deslucida corrida de Santiago Domecq imposibilitó el triunfo de los toreros, de entre los cuales Alejandro Talavante lograría, a la postre, el único trofeo de la tarde de hoy en el Puerto de Santa María.

Toros de Santiago Domecq, desiguales de presentación, descastados y de poco juego, a excepción del sexto, que, aún siendo también manso, se movió algo más.

José Antonio "Morante de la Puebla", silencio y silencio.

Alejandro Talavante, ovación y oreja.

Borja Jiménez, silencio y ovación.

En cuadrillas, Juan José Trujillo saludó tras banderillear al segundo, y José Muñoz "Perico" hizo lo propio en el sexto.

Incidencias: La plaza registró tres cuartos de entrada en tarde de calor.

El primero de Morante fue un alma en pena. Dobló las manos en el segundo capotazo y la funda del pitón salió por los aires. El levante apretaba y el sevillano optó por no darse demasiada coba. Le quitó las moscas, que se dice en el argot, y lo despachó de un feo bajonazo.

En el cuarto de la tarde ya no soplaba tanto el viento. Pero las musas hoy no estuvieron de parte del torero de la Puebla del Río. El toro era un marmolillo insulso, eso es cierto, y Morante no llegó ni hacer el amago de abrir el tarro de las esencias. Una pena que muchos aficionados fueran, con ilusión, a verlo para no regalar, si acaso, una pequeña limosna de su consabido arte.

El capote de Talavante fue un primor en el segundo de la tarde. Verónicas de muchos quilates, llevándolo (al toro) muy toreado y jugando también excelentemente bien los brazos; con dos medias de remate, auténticos carteles de toros.

Comenzó la faena de muleta directamente con la zurda para ligar los muletazos con su particular muñeca de seda; la figura erguida, casi abandonada, en unas series de mucho sabor. Lástima que el toro se acabara tan pronto. Entro a matar Talavante y se trastabillo sin que afortunadamente el animal hiciera presa, y pesar de haberlo tenido a merced.

La segunda faena de Alejandro Talavante estuvo cargada de bellos muletazos por ambos pitones, haciéndolo todo con largura, temple y por abajo. Faltó, no obstante, algo más de continuidad, la misma que no tuvo el astado. Esta vez funcionó la espada y cortó una oreja.,

Borja Jiménez no tuvo oponente en su primer turno, un toro que cobró una voltereta que acusó durante toda su lidia.

El sexto fue un manso que embistió con cierta emoción. El público estaba tan aburrido que se entregó con el joven de Espartinas. Con dos pases por la espalda en los medios inició su faena para continuar con tandas por el derecho de buen porte. Al ensayar el toreo al natural el toro se le paró. Lástima que fallara con la espada, pues fue faena de premio y, al final, quedó en la nada. 


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