• martes, 21 de septiembre de 2021
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CULTURA

¿Fueron Santa Ana y San Joaquín los padres de la Virgen? Historia, tradición y culto

Santa Ana es patrona de las mujeres trabajadoras y de los mineros, que comparan a Jesús con el oro y con la plata a María.

Procesión de Santiago en las fiestas de Santa Ana de Tudela 2019. PABLO LASAOSA 4
Fiestas de Santa Ana de Tudela en 2019. PABLO LASAOSA

El 26 de julio la tradición cristiana celebra Santa Ana (patrona de Tudela) y San Joaquín, conocidos históricamente como los padres de la Virgen María. Sin embargo, a pesar de ser figuras centrales en la devoción cristiana sus nombres jamás se citan en la Biblia.

El nombre Ana deriva del hebreo Hannah que significa 'benéfica, compasiva, llena de gracia' , mientras que el de Joaquín tiene el mismo origen y  quiere decir 'Yahvé construirá, edificará'. Todo lo que se conoce sobre la vida de ambos santos, incluso sus nombres, está basado en los Evangelios apócrifos (aquellos que la Iglesia no aceptó como auténtica tradición apostólica) y en la tradición oral.

Sin embargo, a pesar de ser excluidos por el cristianismo y aunque contengan hechos legendarios, estas obras contienen también datos históricos tomados de tradiciones o documentos fidedignos, tal y como explican en el portal Catholic.net.

Ana es el nombre que la tradición ha señalado para la madre de la Virgen, mientras que Joaquín sería el de su padre. El Protoevangelio de Santiago (apócrifo) cuenta que el matrimonio, que no tenía hijos, vivía en Nazaret. Un día de fiesta, Joaquín se acercó al tempo a ofrecer un sacrificio, pero fue expulsado del mismo, ya que los hombres sin descendencia eran indignos de ser admitidos.

Fue entonces cuando, dolido, el padre de la Virgen se dirigió a las montañas para manifestar su sentimiento a Dios en soledad durante 40 días. Ana, ante la prolongada ausencia de su marido, rezó a Dios para que le levantara la maldición de la esterilidad, prometiendo ofrecerle a su hijo.

Sus plegarias fueron oídas y un ángel se presentó ante el matrimonio para decirles que el fruto del seno de Ana sería bendecido por todo el mundo. Ana dio a luz una hija, a la que llamó María.

La historia cuenta que una iglesia fue edificada en el siglo IV en el lugar de la casa de San Joaquín y Santa Ana, y sus tumbas fueron allí veneradas hasta finales del siglo IX, cuando fue convertida en una escuela musulmana. La cripta que contenía en otro tiempo las sagradas tumbas fue redescubierta en 1889

CULTO A SANTA ANA Y SAN JOAQUÍN

La tradición de venerar a Santa Ana y San Joaquín estuvo presente mucho antes en Oriente, ya que el Protoevangelio gozaba de gran autoridad y de él se leían pasajes en las fiestas marianas entre los griegos, los coptos y los árabes.

Por su parte, en Occidente fue rechazado por la Iglesia hasta que su contenido fue incorporado por San Jacobo de Vorágine a su Leyenda Áurea en el siglo XIII. Fue entonces cuando la historia de los padres de la Virgen se divulgó en Occidente y tuvo un considerable desarrollo, hasta que Santa Ana llegó a convertirse en una de los santas más populares.

Se cree que en Europa, el culto más antiguo está datado a finales del siglo XIII en la Península Ibérica, concretamente en Sevilla a partir de la Baja Edad Media cuando se construyeron ermitas e iglesias, y retablos a partir del siglo XV.

Por otra parte, está documentado que las Carmelitas Descalzas se encargaron de la difusión de su culto por Aragón, a partir de la fundación de su convento en Tarazona en 1603.

Santa Ana es patrona de las mujeres trabajadoras y se le representa con la Virgen María en su regazo, que también lleva en brazos al Niño Jesús. Es además la patrona de los mineros, que comparan a Cristo con el oro y con la plata a María.

TUDELA

No hay un una explicación de por qué los tudelanos comenzaron a venerar a Santa Ana. Sin embargo, tal y como cuenta la el diario Plaza Nueva, existe una conocida leyenda popular de la capital ribera que relata que, en cierta ocasión, hubo una crecida del Ebro especialmente agresiva que amenazaba con inundar toda la población.

Desde tiempos inmemoriales, Tudela ha sufrido una amenaza constante para su supervivencia: las crecidas del Ebro. Para intentar evitar la catástrofe, los vecinos de Tudela, llevaron la imagen de Santa Ana a la puerta del puente, y en ese momento a un agricultor se le ocurrió pronunciar la frase de "Santa Ana mengüete y, si no, capucete", traducido como "Santa Ana, que mengüen las aguas o te tiramos al río para que te lleve la corriente y nos olvidemos de ti". Aquel día, las aguas se amansaron.


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