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Así se enfunda un toro bravo: una mañana de trabajo en la ganadería Reta de Casta Navarra

En la localidad navarra de Grocin, a pocos kilómetros de Estella, Miguel Reta capitanea una de las empresas más difíciles de llevar en la sociedad actual. Él es la cabeza visible de la ganadería de reses bravas Reta de Casta Navarra.

Día de trabajo en la Finca de la Tejería de la Ganadería Reta en la que han enfundado toros y vacunado lotes. MIGUEL OSÉS (20)
Día de trabajo en la Finca de la Tejería de la Ganadería Reta en la que han enfundado toros y vacunado lotes. MIGUEL OSÉS (20)  

A punto de comenzar el invierno, el trabajo en una ganadería de reses bravas continúa, meses después del ajetreo del verano y de las fiestas y capeas de los pueblos que llevaron el ganado por decenas de localidades de Navarra y de España. 

Una de estas mañanas otoñales, tras alimentar al ganado que vive en la montaña, Miguel Reta se pone el mono de trabajo: toca enfundar a media docena de cuatreños y vacunar a más de veinte animales entre toros y novillos.

El ganadero no se encuentra solo y cuenta con la inestimable ayuda de empleados y amigos de confianza, por lo que el ambiente que se respira es muy familiar y cercano.

Para enfundar un toro, el cajón de curas juega un papel primordial. Esta estructura metálica permite que los animales entren en él y queden, como su propio nombre indica, encajonados. Cuando la res ya está dentro, se inmoviliza su cabeza y ojos son tapados, quedando el animal más tranquilo.

El toro ya está preparado para colocar las fundas, pero antes de cubrir sus cuernos, estos deben ser higienizados. A continuación, se comienza a envolver el cuerno con un material similar al esparadrapo sin cubrir su parte final, el pitón. Este es protegido por una estructura cilíndrica de metal, procediéndose seguidamente a la colocación de la capa externa de las fundas. Para ello se emplean gasas impregnadas en una escayola específica para el uso ganadero.

Cuenta Miguel que cuando comenzó a  enfundar, usaba escayola convencional. Curiosamente, esta se estropeaba en poco tiempo y finalmente optó por sustituirla.

Cuando se acaba de enfundar, se abre el cajón y el toro vuelve al cercado correspondiente.

Tras enfundar dos animales, el ganadero y sus compañeros desisten de continuar con el enfundado ante la dificultad de introducir al toro nº 26 en el cajón. Este semental que cubre la línea de los festejos populares ha recibido varios premios en Lodosa y Chiva, Valencia, por su bravura y juego en los festejos. A pesar de todos los intentos realizados, resulta imposible ponerle las fundas, por lo que se opta por separarlo en un corral aparte.

Ya han pasado dos horas desde que se ha comenzado a enfundar, pero todavía queda mucho por hacer.

Un lote de novillos utreros es trasladado desde la montaña hasta los corrales donde pasan por un estrecho pasillo, llamado manga, de tres en tres.

En la manga se procede a su vacunación. Esta operación se realiza dos veces al año y tiene por objetivo la desparasitación de las reses. A pesar de contar con medidas de seguridad, los animales no dudan en asomar su cabeza por encima del muro desde el que son vacunados, poniendo a Miguel y los suyos en apuros en más de una ocasión.

Cuando se acaba con la vacunación, se decide cambiar las fundas dañadas de varios toros más. Aunque estas tienen una buena resistencia, algunos animales las dañan al escarbar en el suelo o pelear con sus hermanos.

Una vez que el último toro ha salido del cajón, todos los presentes disfrutan de un almuerzo en el que Miguel desgrana algunos detalles sobre la ganadería: alrededor de 250 cabezas de ganado pastan en la finca “La Tejería”.

También adelanta que los toros enfundados están destinados a la lidia en plaza y que es posible que en la próxima temporada la Casta Navarra vuelva a estar presente en una corrida de toros. Como curiosidad, resalta que el enfundado tan solo se realiza en los toros para festejos mayores, no para los populares.

TAUROMAQUIA EN NAVARRA

Además de ganadero, Miguel Reta es conocido por ser pastor del encierro de Pamplona. Se muestra optimista con respecto a la situación del mundo taurino navarro y cree que la tauromaquia en Navarra goza de una buena salud. En su opinión, el festejo popular y la lidia en la plaza se necesitan y, como ejemplo del apoyo popular a nuestras tradiciones, habla de la situación de Zizur Mayor. “Cuando el pueblo quiere defender sus costumbres nada lo puede parar, independientemente de ideologías, etc.” dice Reta.

Con el almuerzo se pone fin a una jornada de campo en la que priman los valores de la tauromaquia como son la solidaridad y el compañerismo. El campo bravo navarro goza de buena salud y ya se prepara para soportar el duro invierno, con los ojos puesto en el 2019.


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