FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

El director navarro Raúl de la Fuente desciende a los infiernos de la minería con 'La fiebre del oro'

“Es la otra cara de la moneda de Minerita”, asegura el realizador tras presentar su nuevo proyecto en el Festival de San Sebastián.

El realizador navarro Raúl de la Fuente durante un coloquio ofrecido en Pamplona. Foto: Escuela de Arte de Pamplona.
El realizador navarro Raúl de la Fuente durante un coloquio ofrecido en Pamplona. Foto: Escuela de Arte de Pamplona.

Raúl de la Fuente vuelve a tomar su cámara y a descender a las entrañas de la tierra. El realizador navarro que conoció las mieles del éxito con el documental 'Minerita', por el que obtuvo un Goya y se quedó a las puertas de conseguir una nominación a los Óscar, ha presentado este sábado en el Festival de San Sebastián 'La fiebre del oro', su nuevo cortometraje documental.

Su nuevo viaje le lleva a Cabo Delgado, en la zona norte de Mozambique, un lugar en el que sus habitantes sobreviven al día con apenas 1 dólar y 25 centavos mientras que su yacimiento minero está valorado en 1.000 millones de dólares.

De la Fuente, de la mano de su productora Kanaki Films y de la ONG Medicus Mundi, se adentra en estas contradicciones narrando la dura historia de Marcelino y Toni, dos de los trabajadores que se juegan la vida cada día en busca del codiciado oro.

¿Cómo surgió un proyecto que tiene un ADN tan similar al de 'Minerita'?

Volver a trabajar con la temática de las minas ha sido un poco casualidad. Medicus Mundi tenía interés en este tipo de historias y a mí la temática de minas me interesa por su dureza, por su crudeza y las vidas al limite. No es que lo haya buscado, ha surgido; ha sido un poco casualidad que haya brotado 'La fiebre del oro'.

Para este nuevo documental te alías con la ONG Medicus Mundi. ¿Cuándo empezó vuestra colaboración?

Nos conocimos hace bastantes años, nos gustó el trabajo que hacía cada uno y acabamos realizando nuestra primera colaboración en el documental 'A luta continua', sobre los retos de Mozambique para construir su propio sistema de salud tras lograr la independencia. Y ahora nos hemos mantenido allí para contar 'La fiebre del oro'.

¿Cómo describiría este nuevo trabajo?

En 'Minerita' vimos cómo es la vida de las mujeres en las zonas mineras y en este caso hemos querido ver cómo es la vida de los hombres en otras zonas de minas. Aunque al final la película ha dado otro giro hacia la condición de la mujer en Cabo Delgado. 'La fiebre del oro' acaba de nacer y aún no tenemos la definición exacta, pero sí es cierto que busca ser la otra cara de la moneda de la minería, esta vez desde la perspectiva masculina.

¿Qué es lo más duro: rodar en lugares tan áridos e inhóspitos o trabajar con personas a las que veis sufrir tanto?

En este caso no fue fácil la comunicación con los protagonistas. A veces no hablaban ni portugués y sólo las lenguas locales. Después, una multinacional minera explota esa zona y ha habido muchas muertes, por lo que la población temía las represalias de la compañía minera o de la propia policía. Hay que sumar la prostitución, las drogas... Las zonas mineras son lugares complicados, zonas calientes, y ésta también lo es.

'La fiebre del oro' lanza una seria advertencia a los espectadores y es que la salud mundial depende en parte de los trabajos que se realizan en esas minas de Mozambique. ¿El documental debe remover conciencias?

El 99% del metraje transcurre en Mozambique y una parte en Europa. Pero el uso del mercurio en las minas de Cablo Delgado para extraer el oro tiene sus consecuencias directas en toda la población mundial, incluidos nosotros y especialmente cuando compramos pescados que han estado expuestos a esas grandes cantidades de mercurio que acaba llegando al mar.

¿Pervive el colonialismo, en el sentido de que los países con mayor riqueza natural siguen explotados en nombre de otras grandes potencias y del llamado primer mundo?

Por supuesto. La colonización nunca terminó aunque hubo un proceso de independencia en todos estos países. Sigue una colonización económica y la explotación de sus recursos. En los trabajos que he realizado con Medicus Mundi esa denuncia siempre esta ahí, hay un intento de demostrar al mundo que la colonización sigue vigente.

¿Qué supone este estreno en el marco del Festival de San Sebastián?

Es una gran oportunidad formar parte del catálogo de la sección Zinemira Kimuak, como ya pasó con 'Minerita', y para la distribución del corto es muy importante porque nos asegura que podremos estar en muchos festivales. Cuando la productora Amaia Remírez y yo nos enteramos de que habíamos sido seleccionados, nos alegramos mucho por la película, por Medicus Mundi y por nosotros mismos.

También ultima su proyecto de película de animación 'Un día más con vida', centrado precisamente en las crónicas de Kapuscinski como corresponsal en África. ¿Por qué se decantó por esta historia?

Tengo una pasión dese crío por Kapuscinski, me inspiró mucho cuando era estudiante de Audiovisual y marcó mi mirada del mundo. Tras terminar el documental de 'Nömadak TX', quería buscar un nuevo largometraje y ahí ya decidimos que fuera sobre Kapuscinski.

¿Qué fue lo que le fascinó de su novela 'Un día más con vida'?

Me ha gustado seguir sus huellas, volver a Angola 40años después y conectar de forma profunda con la gente con la que estuvo, con quienes vivió momentos muy tensos en los que incluso estuvieron a punto de morir. Después de tanto tiempo dedicado a su figura, su literatura, su trabajo en Angola..., me hubiera gustado conocerle, pero al menos he podido reconstruir su figura.


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