PREMIUM  ENTREVISTA

Pablo Lasaosa, fotógrafo pamplonés: "Allá viven para trabajar, no trabajan para vivir"

Fotógrafo freelance, colaborador de Navarra.com y voluntario de ONG's relata su viaje a Sri Lanka e India.

Pablo Lasaosa, en el centro con camisa roja, con un grupo de personas durante su voluntariado en India. Pablo Lasaosa / Fundacion Vicente Ferrer.
Pablo Lasaosa, en el centro con camisa roja, con un grupo de personas durante su voluntariado en India. Pablo Lasaosa / Fundacion Vicente Ferrer.  

Dice su perfil de Twitter que Pablo Lasaosa es “fotógrafo por vocación y formación. Viajero sin control. Con ganas de hacer cosas grandes” y no exagera.

Este fotógrafo navarro de 23 años, que plasma la realidad del día a día en Navarra.com, acaba de regresar de una experiencia viajera en Sri Lanka e India, mitad profesional mitad vocacional, con la que ha querido recoger el día a día de sus gentes a través de su ojo fotográfico y plasmarlo en nuestra sociedad.

¿Es así realmente como eres? ¿Cómo te defines tú mismo?

Como persona… Me defino como una persona brutalmente feliz. Hago lo que me gusta que es la fotografía, me gano la vida con ello, lo cual también me da posibilidades de trabajar fuera, en Navarra, en España, conocer nuevas culturas, nueva gente… Moverme y conocer gente es lo que me encanta, estar con la gente, cerca de ellos para saber por qué están ahí, cómo han llegado ahí, saber un poco su historia e intentar contarla a través de las fotografías.

Eres un fotógrafo freelance, pero con experiencia en muchos campos. 

Sí, soy un fotógrafo freelance. Ahora, desde octubre estoy en Navarra.com, me fui tres meses, pero ya estoy aquí. He trabajado para Adolfo Domínguez, para EA Sports, en Baluarte, en Diario de Navarra, he colaborado con agencias de Madrid, de Nueva York, con varias Ong’s, la última ha sido la de la Fundación Vicente Ferrer,  también partidos políticos etc…

¿Cuánto tiempo has estado fuera recientemente?

Me fui el 3 de noviembre y volví el 20 de enero. Estuve un mes haciendo un trabajo sobre el proceso del té en Sri Lanka, desde que se planta hasta que se empaqueta. Estuve haciendo todo ese recorrido y luego me fui a India a hacer fotografías para la Fundación Vicente Ferrer.

¿En qué consistía tu trabajo para esta fundación?

Yo me puse en contacto con la delegación de la fundación en Navarra, La Rioja y Aragón. Había varios proyectos financiados desde estas comunidades y tuve esta oportunidad de trabajar con ellos, porque allí siempre tienes cosas que hacer y mucho trabajo.

¿Cómo pasaste las navidades?

Las navidades las pasé en India, en la Fundación Vicente Ferrer, en Anantapur. Allí había voluntarios españoles y el día 24 hicimos una cena todos los voluntarios juntos, con cordero y empanadas gallegas en plan muy familiar, entre nosotros, porque allá sientes y percibes todo de otra forma. Compartes mucho con gente desconocida, trabajas un montón y eso al final te acaba uniendo una pasada, es increíble. El día 25 me fui a Bangalore, una ciudad india, a pasar un par de días, y en Nochevieja nos fuimos varias personas a Goa, al sur de India, donde está enterrado San Francisco Javier. Allí disfrutamos un poco de las playas en Nochevieja con sus curiosidades, como la de ver las hogueras, los fuegos artificiales y los lanzamientos de cilindros de papel con una vela debajo que se elevan al cielo.

¿Qué te llevó a emprender este viaje? ¿Hubo más parte profesional, parte personal o parte de voluntariado…?

Bueno, hay una parte profesional, evidentemente; hay una parte personal, también muy grande, y hay una parte de voluntariado.

Yo tomo mucho té. Me gusta mucho el té y un día en casa me pregunté cómo se haría esto… ¿Cómo se hace? ¿Cómo se coge? y ¿Cuál es el proceso? A través de varias personas, me puse en contacto con otra gente de allá y me enseñaron durante un mes todo el proceso del té, cómo lo hacen, cómo lo cogen, los tipos de hojas, su picado, cómo lo empaquetan, los diferentes tipos de té que hay...

La parte personal y de voluntariado está más orientada a la ONG. Me gusta mucho el trato, estar con la gente, trabajar y conocer a las personas y me apetecía hacer un trabajo con ellos, colaborar a mi manera e intentar aportarles un poquito.

¿En qué ha consistido tu aportación a esta fundación?

Mi aportación ha sido fundamentalmente fotográfica. Vamos a hacer ahora unas exposiciones, una en Zaragoza y otra por Navarra, La Rioja y Aragón, esa es la idea. Queremos mostrar cómo vive la gente allá, qué hacen… Quiero aportar mi pequeño granito de arena a la fundación para recaudar fondos, tratar de ayudar en lo que pueda con mi forma de hacer las cosas.

¿Viajaste solo? ¿Tuviste problemas?

Sí. El viaje de ida, bien y el de vuelta, también. Eso sí, muchas horas de espera en aeropuertos, pero ¡qué le vas a hacer! Es lo que hay, pero no me preocupan esas cosas. Si una cosa tiene solución, para qué te vas a preocupar; y si no la tiene, para qué te vas a preocupar.

¿Qué has querido captar con tu cámara fotográfica?

Yo fui con la idea de hacer un trabajo del ‘daily life’ de la gente, de cómo viven… que me mostraran un poco cómo viven su día a día, tanto el recolector que está recogiendo cacahuetes en un campo de India, como la señora que recoge el té en Sri Lanka... Ver el día a día de qué hacen, cómo lo hacen…

¿Cómo crees que se aprecia eso que dices desde una mirada europea?

Bueno, diferente. Aquí tenemos una perspectiva completamente diferente. Es que es todo diferente, hasta la medida del tiempo cuando te dicen ahora voy porque igual aparecen a las tres horas, es todo muy relativo, muy diferente. Las cosas funcionan, sí, acaban saliendo perfectamente, pero claro... Este ritmo de vida es muy diferente, muy de A, B, C, de ir a trabajar, comer, seguir trabajando, ir a casa, al gimnasio, hacer deporte y dormir. La cuestión es saber si trabajas para vivir o vives para trabajar. Allá viven para trabajar, no trabajan para vivir.

¿Has podido conocer de cerca si existen personas explotadas por su trabajo para multinacionales o no has tenido ocasión?

No porque no he estado en los sitios donde suceden estas cosas, no. Tampoco he tenido la oportunidad de ver grandes empresas de moda, sí que hay campos de algodón y tal pero no, no he estado…

¿Te ha sido complicado compaginar la fotografía con las labores de voluntariado?

No, porque mi voluntariado ha sido fotográfico, entonces iban de la mano. No me ha supuesto ninguna complicación.

¿Cómo calificarías esta experiencia de dos meses y medio?

La experiencia ha sido increíble. Me ha aportado un montón de cosas a nivel profesional pero sobre todo a nivel personal. Vuelves con otras cosas en la cabeza. Igual antes, si tenía caramelos, yo me comía uno y les daba a coger a mis amigos… Ahora, les ofreces a los demás y luego, si quedan, te comes tú uno. Es una mentalidad completamente diferente, es una pasada. Allá vas a las casas y te ofrecen té, te ofrecen dulces, te ofrecen una taza de leche, te ofrecen de todo, te ofrecen hasta lo que no tienen.

¿Dónde has residido en Sri Lanka y en la India?

En Sri Lanka estuve en dos casas de personas que gestionaban los campos de té y en India he estado en la Fundación Vicente Ferrer.

¿Se han cumplido todos tus objetivos o has vuelto con algo pendiente por hacer?

Hombre, siempre se te quedan cosas pendientes por hacer. Estando allá, igual tienes ideas nuevas que quieres desarrollar y no puedes por falta de tiempo, por falta de medios suficientes para hacerlo. Pero me he quedado bastante contento con todo lo que he realizado, por todo lo que he trabajado, a pesar de que siempre quedan cosas por hacer porque al final das para lo que das… No puedes estar las 24 horas trabajando porque es imposible.

¿Has vivido alguna situación curiosa o anecdótica que quieras compartir?

Sí. En los típicos ‘tucs-tucs’, los rickshaw, que son vehículos a motor de tres ruedas he llegado a ver 23 personas: El conductor, dos a los lados, otros cuatro sentados atrás mirando hacia adelante, cuatro más mirando hacia atrás, y digamos que en el maletero otros cuatro, y por fuera pueden ir más de pie…son como autobuses. Luego, están también los camiones cargados hasta arriba, los cables de alta tensión que cuelgan tanto que impiden pasar a los camiones y tienen que estar levantándolos con palos….

¿Y peligros con animales…?

Con los monos. Te roban la ropa, la comida, están por ahí merodeando. No se les puede dar nada porque luego vienen más.

¿Qué queda por hacer en la zona donde has estado?

¿Qué queda por hacer? Lo que no has hecho, ja ja ja ja. No te sabría decir qué queda por hacer. Sí que hay tantas cosas hechas….Igual hace 50 años sí que podría decir que falta por hacer un pozo de agua en no sé dónde, o que los campesinos tengan una bomba de agua para regar los campos, pero ahora mismo no sé qué faltaría por hacer pero siempre hay que trabajar.

Háblanos de tus próximos proyectos profesionales y personales.

Trabajar en Pamplona, seguir por aquí trabajando y aportando, y seguir con lo de antes pero con otra visión, un poquito más reforzado a nivel personal. En cuanto a otros proyectos de voluntariado, lo que tenga que venir, vendrá. Iremos viendo cómo se montan las exposiciones con las fotografías para la Fundación Vicente Ferrer, la de Zaragoza saldrá en marzo, y la de Navarra, La Rioja y Aragón estamos aún pendientes… con calma.


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