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Pablo Hermoso de Mendoza comienza su temporada americana en México con 50 corridas

En una entrevista concedida al Diario de Sevilla, el rejoneador estellés repasa sus más de 25 años dedicados al toreo.

Pablo Hermoso y Paco Ureña con los premios Ciudadela.
Pablo Hermoso y Paco Ureña con los premios Ciudadela.  

El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza ha sido galardonado recientemente con la Medalla de Oro en las Bellas Artes por su aportación al arte del toreo y a la cultura española y es el máximo referente del mundo del rejoneo. El navarro reconoce en su entrevista que "es el reconocimiento más importante. Me hace una ilusión enorme y se viene a premiar los valores del rejoneo como faceta artística". 

Anteriormente, la Medalla de Oro en las Bellas Artes la habían recibido los rejoneadores Álvaro Domecq y Díez y Ángel Peralta ¿Qué diferencias hay en el rejoneo en estas tres épocas? 

"Cada época ha tenido su importancia. Don Álvaro Domecq contribuyó de manera altísima al rejoneo, aportando la categoría de la equitación y conjugando en la plaza el campo, el caballo y el toro bravo, dándole categoría con su prestancia y señorío. Don Ángel, a quien he tenido el gusto de verle torear, ha sido un líder que hizo popular el rejoneo. Fue un torero del pueblo, innovador, que aportó suertes nuevas y lo hizo a lo grande. Hablar de uno mismo es lo más difícil. He intentado que el toreo evolucionara, adaptándolo a estos tiempos con el objetivo de aportar mayor estética, armonía y expresión". 

Hermoso de Mendoza tiene un nombre labrado en el mundo taurino con su dedicación al rejoneo y al cuidado de los caballos durante más de un cuarto de siglo y reconoce que... "Soy un torero longevo. Tengo 26 años de alternativa y más de dos mil corridas. Y eso hace que sea más maduro, con mayor técnica y con un toreo con mayor cadencia y estética. En definitiva, con mayor capacidad artística. En los comienzos, por arrogancia, se atropella la razón. Ando en la vorágine de más de cien corridas. Curiosamente, me he ido adaptando a un ritmo muy alto en el número de festejos. La retirada llegará cuando me pese torear o bien cuando el público se haya saturado".

Recuerda que sus principales triunfos a lomos de un caballo y dentro de una plaza fueron tres. "Hay tres momentos claves. La faena en la que corté un rabo en Sevilla. Y también las que hice cuando fui premiado de esa manera en México y en la Santamaría de Bogotá".

El rejoneador de Estella reconoce que le encantaría que se perpetuara la afición en su hijo Guillermo. "Me encantaría el relevo. Pasarle los trastos. Pero me da miedo soñar. Lo que sí tengo claro es que siempre montaré a caballo porque crear un caballo torero es como la labor artística de un pintor. Dedico dos o tres años a formar un caballo, a crear mi obra hasta que se mueva como si fuera mi cuerpo y mis manos". 

Esta semana inicia su temporada en América. "Tenía contratadas 55 corridas y he hablado con los apoderados para intentar anular cinco y que eso me pueda facilitar algo los viajes. Es una exclusiva con Espectáculos Taurinos de México. Yo estoy bien. Me he habituado. Y los caballos vienen con mucho brío y capacidad física. Toreamos más de cien corridas al año. No entrenamos. Las propias corridas nos tienen en forma".

La proyección internacional de Pablo Hermoso de Mendoza hizo que el rejoneador navarro asentara su segundo cuartel general en México, donde es un ídolo. El torero, basándose en este razonamiento, explica la razón por la que no ha toreado en los últimos años en la Maestranza: “Debo adaptar mi agenda. Pasaba seis meses en México y seis en España. No volver a Sevilla es una espina que tengo clavada. Este próximo año tampoco estaré, pero no descarto hacerlo. No tardaré mucho en volver a torear en Sevilla”.

El rejoneador afirma:“Recuerdo muchísimo aquella faena de Sevilla en la que corté el rabo. La comento con los amigos. Viví momentos maravillosos, como el arrancarse el toro de punta a punta de la plaza y yo verle venir, muy fuerte, a una gran velocidad... Y sobre todo, cuando me decían ‘¡Te han dado el rabo! ¡Te han dado el rabo’ y yo pensaba ¡Pero si ese premio no existe! ¡Me dirán que lo tengo que devolver! No me lo creía”. 

Por último, Hermoso de Mendoza quiere hacer un recuerdo de su caballo Cagancho, uno de los caballos míticos del rejoneo que murió el pasado agosto en la finca del rejoneador navarro. Cagancho fue clave en la carrera del rejoneador y en la historia del toreo.

“Supone una pérdida muy dolorosa. Con Cagancho se me fue parte de mi vida. Tanto para mí como para los cuidadores. Tenía 31 años, que viene a ser más de cien en un humano. Creía que estaba preparado para asumir su muerte, pero no ha sido así. Era el patriarca. La gente le tenía mucho cariño y continuamente me revive su leyenda. Me visitan con fotos que se habían hecho junto a Cagancho para que se las firme. Supuso un impacto social tremendo. Cómo sería que en mis comienzos se acercaban y decían ‘¿Quién es el rejoneador que monta a Cagancho?’... Ha sido el más grande”, afirmó.


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Pablo Hermoso de Mendoza comienza su temporada americana en México con 50 corridas