• jueves, 28 de octubre de 2021
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CULTURA

El origen de la escuela de Oberena nacida para formar txistularis que cumple 50 años

La escuela nacida en 1971 en el frontón Labrit de Iruña cumple 50 años como instructores de txistularis y formadores de cultura humanística.

Escuela Oberena concierto. IMAGEN DE ARCHIVO
Escuela Oberena concierto. IMAGEN DE ARCHIVO

Fundada por Juan Manuel Ecay, la Escuela de Txistularis de Oberena nació en 1971 en su sede del frontón Labrit de Iruña. El 26 de enero de 1971 se hacía eco un diario local del nacimiento de esta institución, diciendo que empezaba la enseñanza de txistu a quien quisiera aprender de forma totalmente gratuita, con la única condición de poseer conocimientos de solfeo.

Juan Manuel Ecay aprendió a tocar el txistu una vez que aparcó el violín de la mano de German Larraz, quien tocaba en la sección de danzas de Oberena y tenía conocimientos de piano, órgano y txistu. Germán le dejo a Juan Manuel un txistu fabricado en boj, y así comenzó a aprender, según él, un "instrumento duro" por la presión de aire que había que ejercer.

Después de aprender y disfrutar con el instrumento, Juan Manuel sintió la obligación de seguir su labor comprometiéndose en la enseñanza del instrumento a quien deseara aprender.

Así, en 1971 nació la Escuela de Txistu de Oberena. Para las personas que carecieran de la enseñanza de solfeo, Ecay organizó clases, primero en los PP. Escolapios y luego en Los Amigos del Arte, que impartía su hermano Jesús Mª Ecay.

50 años después de esta iniciativa, el valor que más aprecia Juan Manuel es la amistad que perdura entre todos los que pertenecieron a la escuela. Está orgulloso de que la escuela funcionase bien, con alumnos preparados musicalmente, como muestran los premios que ganaron algunos, bandas de txistularis nacidas de la escuela y txistularis que después de 50 años siguen ejerciendo como tales en diferentes estamentos y grupos de danza y enseñanza en Navarra.

La escuela de Txistularis de Oberena en principio estaba vinculada a la Sección de danzas de Oberena, luego se constituyó como sección propia. La única subvención que recibió de la Institución Príncipe de Viana del Gobierno de Navarra la utilizo para comprar atriles para la escuela.

Uno de los objetivos por los que se fundó la Escuela fue el extender y cultivar nuestra cultura popular en cuanto consideramos a nuestra “tibia vasca” como su claro estandarte. Desarrollo entendido en todas las facetas en que hoy en día el txistu se manifiesta. De ahí su adelanto en el tiempo, es decir, tanto el aspecto de bailables, kalejiras, dantzas, como el de obras de concierto. Entendemos estas como la expresión de sentimientos de un entorno reflejadas en unas partituras y que necesita la transmisión, explicación, divulgación de patrimonio inmaterial, siendo como son el real exponente de los acontecimientos, historia y sensibilidad de nuestro pueblo.

También se trabajó el txistu del futuro, reflejado este en nuevas corrientes de música experimental que requerían el perfeccionamiento del binomio Txistu-txistulari, esto sin perder su carácter innato de instrumento ancestral, en aras de una evolución o dinámica necesaria que todo ser vivo experimenta.

Escuela de txistu de Oberena. IMAGEN DE ARCHIVO
Escuela de txistu de Oberena. IMAGEN DE ARCHIVO

Entre sus objetivos no olvido el desarrollo del txistulari, desarrollo entendido como formación en una cultura humanística dentro de un ambiente de amistad, confrontación de ideas, desarrollo de trabajos y responsabilidades de cara a objetivos comunes.

Con la experiencia de años dedicados a la enseñanza y como sistematización de esta, se creó un método propio de aprendizaje. Método estructurado en 5 niveles sucesivos, sin la exigencia de un plazo de tiempo predeterminado para cada nivel. El nivel técnico y las obras ejecutadas son las que indicaban al profesor y al propio alumno su paso a un nivel superior. Método que pasaba de la escala cromática, ejercicio de digitación, primeras biribilketas a los golpes ternarios y binarios, expresión con txistu y tamboril y práctica de primeras obras complejas con variaciones, todo según un camino racional y agradable a la vez para el ejecutante. Al termino de los 5 niveles, el alumno si lo deseaba podía pasar a ser profesor en la Escuela.

Se llego a contar con diez profesores en 1976 que impartían las enseñanzas gratuitamente y asiduamente a lo largo del curso, dedicándose alguno de ellos a la enseñanza básica de solfeo.

Las clases se desarrollaban en el Frontón Labrit de Iruña y se impartían los lunes, miércoles y viernes de 8 a 10 de la noche.

El trabajo desarrollado por la escuela se mostró en concierto por diversas localidades de Navarra, kalegiras, conciertos, alardes de txistularis, concursos de txistularis, etc.

En definitiva, una experiencia innovadora, avanzada a su tiempo que vista desde la perspectiva de este siglo se hace más grande y ejemplarizante, y resulta un modelo para impulsar acciones innovadoras adaptadas a nuestro tiempo desde una cultura humanística, enriquecedora y empoderadora de una cultura con mayúsculas basada en nuestra cultura ancestral pero universalizada.


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El origen de la escuela de Oberena nacida para formar txistularis que cumple 50 años