FERIA DE ABRIL

Orejas para el clasicismo y el temple de Javier Jiménez Y Pepe Moral

cortaron hoy sendas orejas en la cuarta corrida de la feria de Abril de Sevilla, como recompensa a su temple y a su clasicismo ante los manejables pero flojos toros de la divisa de Torrestrella.

El diestro Javier Jiménez en este cuarto festejo de abono de la Feria de Abril. EFE. JOSÉ MANUEL VIDAL
El diestro Javier Jiménez en este cuarto festejo de abono de la Feria de Abril. EFE. JOSÉ MANUEL VIDAL  

FICHA DEL FESTEJO:

Seis toros de Torrestrella, disparejos de volumen, pero en general finos de tipo y de bonita presencia. En conjunto, corrida con clase y nobleza, aunque muy medida de fondo y de fuerzas.

Miguel Ángel Delgado, de blanco y plata: pinchazo y estocada trasera (ovación); cinco pinchazos y estocada trasera (silencio).

Pepe Moral, de gris metálico y oro: pinchazo y media estocada baja (silencio); estocada (oreja).

Javier Jiménez, de blanco y oro: media estocada trasera (ovación tras dos avisos); estocada trasera tendida (oreja).

Entre las cuadrillas, saludaron en banderillas Vicente Varela, Curro Robles, Fernando Sánchez, Lipi y Rafael Limón. Buena brega de Alejandro Sobrino con el sexto.

Cuarta corrida de abono de la Feria de Abril. Un tercio de entrada en tarde fresca y con viento.

EL BÁLSAMO DEL TEMPLE

Como dijo un veterano torero, el temple bien aplicado durante la lidia le quita fuerzas al toro al que le sobran y se las da al que le faltan. Y fue esta última opción la que constató hoy en la Maestranza de Sevilla, por la forma en que Pepe Moral y, sobre todo, Javier Jiménez lograron triunfar con dos ejemplares nobles pero medidos de energías.

Ambos sevillanos pasearon una oreja por el ovalado ruedo maestrante, aunque Jiménez bien pudo cortar una más de no haberse pasado de faena con el primero de su lote, al que hizo el trasteo más estimable y armonioso de la corrida.

Con suavidad tanto en los cites como en el trazo de los pases, y manejando con precisión la media altura a la que llevaba siempre enganchado y toreado al animal, el rubio torero de Espartinas ayudó a ese bonito "torrestrella" que salió en tercer lugar a ir a más después de que se le protestara por flojo en el tercio de varas.

Se gustó Jiménez, adornando la precisa armazón técnica de la faena y acompañando las embestidas con el pecho y la cintura, sólo que cometió el error, antes de cerrar con unos torerísimos ayudados por bajo, de apurarla de más con la mano izquierda.

Y fue así como, pasado de faena, al toro le costó mucho cuadrarse para la estocada, que resultó defectuosa y de la que además tardó demasiado en caer, haciendo que el posible premio se trocara en dos avisos.

Pero la oreja que, con todo merecimiento, le pudo haber cortado a entonces se la llevó luego Jiménez del sexto, otro toro tan noble como justo de fuerzas, en una obra igual de templada pero que fue a mejor en cuanto el sevillano marcó al natural una trayectoria más aliviada a las embestidas, sin perder el denominador del buen gusto en las formas y en el fondo.

El otro trofeo de la tarde fue el concedido a Pepe Moral tras su faena al quinto, otro de los manejables ejemplares de Torrestrella, al que ya de salida cuajó el sevillano un mazo de buenas y embraguetadas verónicas.

No duró tampoco mucho este toro, que acabó desfondado tras tres estimables tandas de derechazos de Pepe Moral, que aún le sacó varios naturales sueltos con ajuste y, finalmente, lo mató de una buena y fulminante estocada que fue determinante para la concesión de la oreja.

En cambio, ni el primero de Moral, al que faltó celo y clase, ni el lote de Miguel Ángel Delgado ofrecieron demasiadas opciones. Incluso estos dos fueron desarrollando peligro o complicaciones a medida que el diestro de Écija se fajaba tesoneramente con ellos pero sin mayores resultados.


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Orejas para el clasicismo y el temple de Javier Jiménez Y Pepe Moral