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La navarra Jennifer Usandizaga, una de las 'blogger' XL más influyentes en España: "La palabra dieta me produce sarpullido"

Desenfadada, alegre e inconformista por naturaleza. Esta joven navarra abre su corazón XL cada día y sin tapujos a sus más de 25.000 seguidores para gritar: "Adelante, cómete el mundo".

La blogger navarra Jennifer Usandizaga con algunas de las prendas que exhibe a través de las redes sociales.
La blogger navarra Jennifer Usandizaga con algunas de las prendas que exhibe a través de las redes sociales.  

Pocas veces Jennifer Usandizaga olvida ponerse color en los labios para salir a la calle. En sus ojos, ya lo lleva. Marrón como el chocolate que ya sólo toma con moderación para hacer frente a una vida más sana sin dejar de estar orgullosa de su cuerpo. De ese número 50 que le acompaña actualmente en sus faldas y pantalones.

Atrás quedaron los ‘qué dirán’ y los complejos los guardó en un cajón, del mismo del que ahora saca esas prendas atrevidas que exhibe a los más de 32.000 seguidores, entre Instagram y su canal de Youtube, y que comparten su historia en las redes sociales, sumándose a ese fenómeno llamado ‘curvy’.

Lo que empezó siendo una recomendación de sus amigas para que abriera un blog hace tres años, se ha convertido casi en un modo de vida para esta ‘influencer’ navarra, que además ha sido reconocida recientemente como una de las bloggers XL españolas con más poder. Pero para Jennifer no todo ha sido una ‘pasarela’ de rosas hasta llegar aquí.

“De pequeña era una chica muy tímida y demasiado buena. En muchos momentos me sentí señalada y escuchaba como la gente me llamaba gorda por saltar a la comba o por jugar al pilla-pilla”. Sin embargo, pasada la adolescencia hubo un momento en que se dijo: “Basta de ser una borrega”.

Y así fue. “Ahora no soy nada conformista y no me gusta quedarme a medias. Me he convertido en una revolucionaria”, dice entre risas esta navarra de 27 años.

Eso sí, pese a que ahora dice ser más feliz es consciente de que muchas personas van a seguir señalándole por la calle. “Mi mentalidad ha cambiado. Ya no me importa que se peguen codazos cuando paso porque estoy orgullosa de ser Jennifer; de la de antes, la de ahora y la que llegaré a ser porque no me forma un cuerpo, sino que lo que me define es la calidad de persona que soy”, asegura.

De hecho, se ha convertido en una de las impulsoras y abanderadas del movimiento ‘#estoyorgullosademicuerpo’ también en las redes sociales.

Pese a ese “orgullo”, esta joven navarra, “inconformista por definición”, comenzó hace un par de años un proceso para perder peso con el que ya ha conseguido desprenderse de más de 67 kilos y tener, como ella dice, “estrías hasta en el segundo apellido”.

Un camino largo que Jennifer recorre sin prisa pero sin pausa. “A mí la palabra dieta me produce sarpullido. Prefiero llamarlo vida sana porque lo que hay que aprender es a comer bien, a saber qué es lo que necesita el cuerpo y a disfrutar con el ejercicio”, añade. “¿Quién me iba a decir a mí, que falsificaba la firma de mi madre para no hacer Educación Física, que años después si no voy un día al gimnasio, siento que me falta algo?”, bromea la blogger.

De esta manera, asegura que se puede estar sana portando una XL. “Toda la vida he estado gordísima y he tenido unos análisis divinos. Ni colesterol, ni diabetes, ni tensión alta. Es evidente que ahora esos parámetros, al igual que mi condición física y mi seguridad, son mejores”, puntualiza.

“NO PUBLIQUES. ERES GORDA Y FOMENTAS LA OBESIDAD”

Fue una invitación a un desfile de moda curvy en Madrid, organizado por una importante firma comercial, el que marcó el antes y el después en la vida 2.0. de Jennifer. “Regresé de la capital y tenía en mi bandeja de correo un montón de mensajes con propuestas para trabajar o colaborar con distintas empresas”. Ese fue el detonante que propició un aumento de sus seguidores. Sin embargo, ella decidió seguir con los pies en la tierra y no dejar su trabajo como técnica sociosanitaria.

“Te sientes muy querida por alguien que no te conoce y eso me parece muy bonito”, dice con una sonrisa sobre los miles de seguidores que cada día le apoyan a través de las redes sociales. Todos ellos forman una legión “muy variada de hombres y mujeres que usan desde la talla 34 a la 56, porque lo que defiendo es el querer al cuerpo. No hago apología de la gordura ni de la delgadez”, matiza esta joven navarra.

                

De hecho, se confiesa incapaz de dar consejos. “Me suelen preguntar sobre qué dieta o qué vestido es bueno para ellas y yo les respondo que no soy nadie para decirles qué es lo que tienen que hacer”, expone sorprendida del poder que tienen las redes sociales para influenciar.

“La primera vez que me reconocieron fue en una hamburguesería. Con unas patatas en una mano y un helado en la otra”, se ruboriza esta ‘blogger’ que acepta “de forma gustosa” haber perdido parte de su intimidad.

Esto lo nota más desde que en su vida, también en las redes sociales, entró un entrenador personal con el que mantiene una relación y por el que ha dejado “su bonita Pamplona” para trasladarse a Gandía, ciudad en la que reside en la actualidad.

“Ahora a mis seguidores sólo les interesa mi novio”, dice bromeando con unos ojos brillantes. “Cuando eres gorda parece que estás condicionada a no encontrar pareja, a no formar una familia o a no tener éxito profesional e interesa mucho ver que alguien ha podido romper con todo eso”, añade consciente de que el amor genera mucha curiosidad también entre sus seguidores.

Sin embargo, también es consciente de que su mensaje en las redes sociales no siempre despierta simpatía. “Cada día tengo muchas críticas. Al principio te molesta y respondes, pero con el tiempo caes en la cuenta de que cada uno tiene su opinión y es igualmente respetable”. Sin embargo, en alguna ocasión las críticas han ido a más y le han llegado a decir, cuenta esta navarra, que no podía publicar sus fotos porque está gorda. “Ya lo sé que estoy gorda. No me afecta”, añade.

LA MODA CURVY EN NAVARRA

El movimiento ‘curvy’ en Navarra, como en el resto de España, también se ha convertido en una tendencia al alza, pero Jennifer considera que aún queda mucho trabajo por hacer. “A la gente le cuesta entender que mientras estás gorda también puedes ser feliz y ponerte una minifalda con unas piernas con las que puedes alimentar a medio mundo”, expone la joven.

Eso sí, reconoce que encontrar ropa como las que luce ahora a través de las redes sociales es algo más fácil que hace cinco años porque están emergiendo tiendas en las que sus etiquetas muestran ya la XL, aunque todavía “no se ha superado la dictadura de las tallas en España”. De hecho, le parece “insalubre” ver a una modelo excesivamente delgada y le apena que pueda convertirse en un icono de moda. Los extremos nunca han sido buenos.

Sobre si algún día la veremos desfilando en una pasarela para tallas grandes, Jennifer bromea y zanja: “prefiero ser de las de abajo, de las que solo miran”.


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