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Una gran familia: la cercanía entre los trabajadores y Los Lobos, la pieza clave para que el éxito perdure en ¡Boom!

Hay empleados que han entrado en Gestmusic cuando Manu, Erundino, Alberto y Valentín ya llevaban cientos de programas luchando por el bote.

Dos trabajadores de la productora Gestmusic conversan con Manu Zapata en la sala de maquillaje y peluquería. A.G.P.
Dos trabajadores de la productora Gestmusic conversan con Manu Zapata en la sala de maquillaje y peluquería. A.G.P.  

¡Boom! no es un concurso al uso, ya que la productora Gestmusic ha adoptado un formato combinado entre el ritmo vertiginoso de preguntas y respuestas, que se desarrolla sobre todo en la segunda parte, con un inicio más calmado, en el que la audiencia conoce a los concursantes.

En un primer programa solo hay espacio para contar los principales datos personales y qué querrían hacer con el dinero, si consiguieran vencer a los rivales, acceder al bote y llevárselo. Una cantidad que ya se acerca a los cuatro millones de euros.

Sin embargo, la cosa cambia cuando en plató tienes a cuatro personas que llevan más de 430 programas colándose a diario en más de dos millones de hogares españoles, lo que implica que han debido contar centenares de anécdotas acerca de su vida, logrando que la audiencia empatice muchísimo con su devenir en el concurso.

Esa cercanía que el público siente con ellos es similar a la que las alrededor de 100 personas que trabajan para que ¡Boom! salga adelante mantienen con cada uno de los integrantes de Los Lobos.

Y no solo los miembros de la productora, sino que hasta los propios camareros del hotel de Barcelona en el que se hospedan cada día de grabación poseen una relación cordial con Manu, Erundino, Valentín y Alberto.

Momento para que las profesionales del maquillaje y la peluquería dejen guapos a Los Lobos antes de comenzar la grabación de ¡Boom! A.G.P.

Cuando bajan a desayunar, charlan con ellos, les dan ánimos, comentan lo acontecido en los últimos programas emitidos... Y, por supuesto, se saben al dedillo los gustos de cada uno para la primera comida del día: desde, por ejemplo, los plátanos que desayuna Manu, hasta los huevos con jamón que prefiere Erundino para coger fuerzas de cara a una jornada en la que disputarán (a priori) cuatro programas.

Incluso, hay espectadores que periódicamente acuden a la Ciudad Condal para formar parte del público que ve en directo a Los Lobos, y que los concursantes ya conocen y saludan con educación cuando se cruzan con ellos en la nave en la que se sitúan los platós de varios programas de Antena 3.

INTENSA CARGA EMOCIONAL

No obstante, con los que mayor relación tienen es con los trabajadores de la productora, con los que han pasado multitud de momentos previos y posteriores a las grabaciones. Instantes de mucha carga emocional, ya que los nervios al principio y la euforia después inundan los cuerpos de estos cuatro profesionales de los concursos.

Esta cercanía queda muy patente al comprobar cómo se saludan y por dónde transitan sus diálogos, lo que denota que la relación profesional que pudo existir en un primer momento mudó después, tras cientos de jornadas de grabación, en una ligación más próxima. Por supuesto, no se trata de una íntima amistad, pero sí desprende una sensación de cordialidad en el ambiente, de la que también gozan los equipos que llegan para enfrentarse a Los Lobos.

El tafallés Manu Zapata, de hecho, indica que esa afabilidad y simpatía de los trabajadores de Gestmusic es básica para que los concursantes que arriban de primeras al plató, con los nervios a flor de piel, se relajen (en la medida de lo posible) y así el programa salga mejor, más fluido y con más emoción.

Pero esa amabilidad con los rivales de Los Lobos no es nada comparada con el afecto que muchos de los miembros de la productora sienten hacia cada uno de los cuatro concursantes, convertidos ya en parte de la gran familia de la empresa.

EN CASA

Uno de los ejemplos más claro de esta realidad lo encarna una de las redactoras del programa, que se reúne con ellos cuatro veces al día para preparar cada uno de los programas que grabarán, y analiza con ellos por dónde es mejor que se dirijan las conversaciones que mantendrán con el presentador Juanra Bonet en la primera parte de ¡Boom!

Al comenzar el primero de los días de grabación (preparan ocho ediciones del concurso en dos días), ella los recibe con un gran abrazo, que sirve para dejar todos los nervios en la puerta del camerino. Están en casa.

Y como en cualquier casa o en cualquier familia, se permiten dar consejos y recomendaciones a Los Lobos, como en las prendas de ropa más convenientes que pueden vestir para lucir mejor durante su actuación en el plató. Unas sugerencias bien recibidas por los concursantes.

Después, en las sesiones de maquillaje y peluquería, también reciben asesoramiento de parte de los profesionales, que aceptan a su vez peticiones de los cuatro miembros del equipo. "¿Sería posible que hoy me perfilaras un poco la barba?". ¡"Sin problema!".

SIEMPRE CON UNA SONRISA

Durante esos momentos, las charlas entre ellos recalan en cuestiones personales, en cómo han pasado el fin de semana, en planes futuros, en problemas que les rondan por la cabeza... Pero siempre con una sonrisa en el rostro y con una buena voluntad para que Los Lobos se sientan lo mejor posible.

Del mismo modo, lo que les sucede a los concursantes también les pasa factura. Como el fallecimiento de José Pinto. "Fue un palo muy grande. Es cierto que ya había dejado el equipo y que ya no estaba en las grabaciones, pero la noticia nos dejó helados a todos", comenta uno de los trabajadores de Gestmusic mientras se graba uno de los programas.

Manu y Valentín, junto a varias trabajadoras de la productora, durante un momento de descanso de la grabación. A.G.P.

"Al final, el vínculo que tenemos con ellos es muy intenso, ya que nos vemos muy a menudo -continúa-, y lo que empieza siendo algo profesional, acaba terminando en algo personal". Y se da una circunstancia curiosa, ya que algunos de los empleados llegaron a la productora cuando Los Lobos ya estaban compitiendo en ¡Boom!

A la pregunta de qué ocurrirá (si llega) el día en el que Los Lobos caigan eliminados se sucede el silencio. Una contestación sin respuesta que explicita el deseo de los trabajadores por que los cuatro no salgan del programa sin adquirir el bote millonario por el que llevan cientos de programas luchando y por los que se han convertido ya, gracias a sus cualidades como concursantes pero también como personas, en miembros importantes de la familia de Gestmusic.


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