SOCIEDAD

José Andrés Palacios, fin a 20 años al frente de La Pamplonesa: "La calle nos da la vida"

La Pamplonesa pone en breve fin al año de su centenario y su presidente en esta entrevista las claves del crecimiento de La Pamplonesa como banda desde el punto de vista artístico. 

José Andrés Palacios, presidente de La Pamplonesa. IÑIGO ALZUGARAY
José Andrés Palacios, presidente de La Pamplonesa. IÑIGO ALZUGARAY  

La banda de música La Pamplonesa pone en estos días fin al año de su centenario, después de un memorable concierto en el Navarra Arena, donde consiguió reunir a más de 7.500 personas. Su presidente, José Andrés Palacios Ferrer, clarinetista de 48 años, pone fin a una etapa de 20 años al frente de la asociación cultural que se ha ganado el cariño de los pamploneses durante sus 100 años de existencia. Ha sido un año intenso para toda La Pamplonesa, con el festival de bandas, el Chupinazo sanferminero, decenas de reconocimientos, la publicación de un libro, una exposición y varios espectáculos como el de hace unas semanas en el Navarra Arena que quedarán en el recuerdo y la historia de la banda. 

José Andrés Palacios llegó a La Pamplonesa hace tres décadas. Su padre también era músico (concertino durante 25 años) y también lo fue su hermano, percusionista. "Entonces había tres tipos de músicos: los estudiantes, los de la banda militar y trabajadores de otros sectores que también tocaban en la banda", rememora Palacios sobre sus recuerdos de juventud y sus primeros pasos en La Pamplonesa.

Ahora, Palacios deja paso a otra junta que presidirá Nekane Solana Arocena y él seguirá como músico, además de gerente del Orfeón Pamplonés junto a otras ocupaciones profesionales. Uno de sus principales orgullos, haber dejado firmado el nuevo acuerdo con el consistorio que se prolonga hasta el año 2036, lo que garantiza la estabilidad y el futuro para otros 20 años.

El espectaculo de La Pamplonesa y sus amigos llenó el Navarra Arena de casi 8.000 fieles seguidores.MIGUEL OSÉS

¿Han pasado 100 años, pero qué ha cambiado en una banda que lo mismo te toca el Vals de Astráin que monta un concierto con el repertorio de Nino Bravo, interpreta Carmina Burana junto al Orfeón o monta un show de música pop?

El gran cambio ha sido homogeneizar a la banda, el 90% de los músicos tienen una titulación de nivel superior en su instrumento y están en el entorno de la música como profesores de conservatorio o escuelas de música. Todo, gracias a que la economía de la cultura lo permite, como un elemento de motor económico, algo que comenzó en los años 90. En ese momento pudimos comenzar el cambio de perfil de los componentes de la banda, gracias al desarrollo de las escuelas de música. Yo mismo estuve dando clase en varias. Y algo parecido ocurrió con mis compañeros. El talento ya no se perdía, sino que se mantenía y se maduraba en el entorno profesional. La Pamplonesa se convirtió en un sitio de ir a buscar músicos a seleccionar músicos para quedarse. 

¿Cómo han conseguido ese avance en la parte artística?

Hubo un punto de inflexión. Cuando se retiró como director el maestro García Cerdá (1979-1994), el maestro Garisoáin hizo una transición (1994-1996) y se incorporó Vicent Egea (1996-actualidad). Fue clave su apuesta artística y la selección del talento. Fue un cambio que permitió ir dando saltos, de la Ciudadela a los Civivox, de ahí al Mikael, luego al Gayarre. 

Jesús Garisoain, subdirector de la banda municipal de música La Pamplonesa, fue el encargado del lanzamiento del tradicional chupinazo con el que han dado comienzo las fiestas de San Fermín 2019.EFE

¿Hay algún momento clave?

En el año 2011, con la crisis, hicimos una asamblea para explicar que no íbamos a dar un paso atrás a pesar del ajuste económico. Pedimos al Ayuntamiento que nos compensara con una programación estable en el Gayarre. Fue nuestra gran apuesta y todo lo que hemos creado viene a raíz de esa decisión. Comenzamos con otros formatos, Nino Bravo, Mecano, Beatles, programaciones de terror, etc, gracias al talento que hay en la casa y que ha permitido crecer a la banda. El Gayarre se ha consolidado como el escenario principal. Hemos tenido una gran versatilidad y, sobre todo, hemos buscado público joven, niños, familia, además no perder al gran público adulto. Y hemos consolidado los conciertos estrella de cada año. 

Y todo ello sin abandonar la esencia popular.

En lo popular, creo que lo hemos clavado, sabemos también lo que somos. Hicimos las grabaciones de Turillas y de la Banda Sonora de la Fiesta, porque es el origen de la banda. Partiendo de ahí podíamos llegar a lo otro. Nosotros no queríamos perder lo popular. Podemos mejorar en muchos aspectos, pero la esencia y donde la gente te quiere rozar y tocar es en un desfile, eso ha sido sagrado. Puede ser la primera vez que un niño nos escuche en la calle y para una persona mayor puede ser la última. En la calle hay que dar el diez y tanto Vicent Egea como Jesús Garisoáin lo han defendido por igual. La calle nos da la vida. 

En la historia de La Pamplonesa, no todo ha sido de color de rosa. 

Hubo años muy complicados, sobre todo en los años 70, que la banda estuvo a punto de desaparecer. Hubo incluso que buscar músicos para poder tocar en los Sanfermines de 1972. El maestro García Cerdá fue clave en la parte popular, él entendió muy bien a Pamplona en los años 80, con aquellos Riau-riau que terminaban a las tantas de la noche. La banda desfilaba como nunca, él tenía su origen trompetista y militar y puso las bases de lo que vino en los años 90. Yo recuerdo también etapas en las que venía muy poca gente a las Dianas o a los conciertos presanfermineros, y mira ahora. El cambio ha sido en los dos sentidos, también en lo artístico. 

La Pamplonesa hace su aparición en la plaza de toros durante el acto final del festival de bandas celebrado el pasado mes de junio en Pamplona.MIGUEL OSÉS

¿El vals de Astráin también se ensaya?

No es que se ensaye, pero cuando se toca, lo que los directores buscan es eliminar vicios. Había una piecita muy corta que nosotros hacíamos de una manera. Cuando el director vio la partitura, nos dijo que eso no era así. Muchas veces tienes que corregir defectos, perfeccionar. 

¿Qué le queda de esta etapa culminada con un intenso año del centenario?

Creo que han sido tres cosas, sobre todo gracias a tener un equipo con Rogelio Andueza y Ángel Ochotorena. Hemos sembrado en las nuevas generaciones con todo lo que hemos hecho en los colegios con más de 17.000 alumnos y sus fichas musicales. Por otro lado, la dimensión que ha adquirido la banda y Pamplona con el festival. Y, la tercera, toda la parte histórica de haberle podido devolver a la ciudad lo que han sido los 100 años con la exposición, el libro. Hay que recordar también a Luis San Martín con todo el trabajo que ha hecho. 

¿Y en lo personal? 

Ha sido un privilegio y un orgullo. Entra a la junta gente que ya lleva tiempo. En el aspecto personal, los que dejamos la junta vamos a seguir en la banda, damos un paso de continuidad, ahora somos una pequeña empresa y hay que velar por los intereses de todos. 

Cerca de 7.000 escolares asistieron en el mes de junio a un concierto especial celebrado en el Navarra Arena.NOEMÍ VERA


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