PREMIUM  ENTREVISTA

Javier Corres, escritor navarro: "Todos los asesinos están hartos de su propia persona"

El autor de Alsasua acaba de publicar con Sahats "El crimen redentor", un thriller psicológico protagonizado por un singular asesino aficionado al arte.

El crimen redentor
El crimen redentor  

Javier Corres (Alsasua, 1960) ha publicado relatos, poesía y una novela, género al que vuelve en El crimen redentor, el libro que acaba de publicar con la editorial navarra Sahats. El protagonista de su historia es un asesino peculiar, un hombre elegante y apasionado del arte que acostumbra a cenar con sus víctimas antes de darles muerte. 

En este peculiar thriller psicológico, el autor navarro indaga en las pasiones humanas y habla de la vida, la muerte y esa línea que las separa a través de una retahíla de crímenes. 

¿Cómo surge El crimen redentor, cuál es la semilla de esta historia?

Surge de la conmoción. La que produce el constatar cómo el valor de la vida humana decrece de modo alarmante en todo el mundo. El ser humano no ha hecho otra cosa que matar desde que tiene conciencia de sí.

¿Cuál ha sido el mayor reto de meterse en la piel de un asesino, el protagonista y narrador de su novela?

Entender que pese a todo ama el arte, la belleza, la vida. Entrar en la tara que adolece porque quiere terminar con la muerte.

El de su novela es un criminal al uso. ¿Qué lo hace distinto?

No es un criminal de impulsos. Entiende el crimen como una obra de arte, cree que el acto en sí tiene condición eternizable, abarca todo el mundo del límite donde encuentra la herramienta de su razonamiento.

¿Cree que hay algo que todos los asesinos tenga en común, además de, obviamente, el haber matado?

Sí, una suerte de hartazgo de su propia persona. El extravío como nexo con la vida.

¿Qué le permitía un personaje así, con esas dos caras?

Tiene más de dos, posiblemente como todos nosotros. Un personaje así permite abordar temas de índole ontológico como el qué acentuado y el porqué de nuestra condición.

Dice en la novela: "El dinero es sabido que mata de mil maneras posibles". ¿Por qué?

Todas las guerras que en el mundo han sido se han pergeñado desde el interés, la codicia, el poder. La herramienta más poderosa en el mundo occidental es el dinero que puede camuflarse en diferentes  formas pero, siempre detrás de la violencia florece el dinero. El dinero espolea la violencia.

¿Se ha puesto algún límite como escritor, algún tipo de autocensura, por ejemplo, a la hora de narrar algún crimen?

Por desgracia no hay límite, hemos terminado con el concepto griego del límite, por tanto yo no puedo limitar aquello que se expande como un virus incontrolable.

¿Quiénes son sus referentes literarios? 

Muchos: Böll, Doblin, Sábato, Saramago, Borges, Camus y un largo etcétera que me han ayudado a comprender.

No sé si se acordó de una de las novelas de Higgins, Mátalos suavemente. El asesino de su historia dice que incluso le gusta cenar con las víctimas...

No, la cena de mi asesino es un ritual, un modo de ubicar sus actos vistiéndolos de ceremonia.

¿Qué papel juega el arte en la historia?

Es fundamental. La obra de Caravaggio, La Decapitación de San Juan Bautista está muy presente en la vida del criminal, es un referente y una guía. Él admira la pintura y entiende que su propia vida es una obra de arte.

¿Cómo ha sido la labor documental de esta novela? 

Ardua, bucear en perfiles de esta índole no es tarea sencilla.

Ha escrito poesía, relatos y novela. ¿En qué genero se siente más cómodo?

Sin duda en la novela. La capacidad descriptiva es infinita y eso te hace más libre a la hora de plasmar las cosas.


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