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Hermoso de Mendoza abre la Puerta Grande de Bilbao junto a Andy Cartagena

El estellés Hermoso de Mendoza celebró en Bilbao su paseíllo 2.300 de su carrera como rejoneador de alternativa saliendo a hombros de Vista Alegre.

Pablo Hermoso de Mendoza y Andy Cartagena salen por la puerta grande de Vista Alegre tras cortas dos orejas (Efe).
Pablo Hermoso de Mendoza y Andy Cartagena salen por la puerta grande de Vista Alegre tras cortas dos orejas (Efe).  

Las Corridas Generales de Bilbao se abrieron con un entretenido festejo de rejones en el que el buen juego de los toros de Sánchez y Sánchez propició la salida a hombros de Hermoso de Mendoza, que hizo el mejor toreo a caballo de la tarde, y Andy Cartagena, que abundó en un rejoneo populista.

FICHA DEL FESTEJO:

Seis toros, reglamentariamente despuntados para rejones, de Ángel Sánchez y Sánchez. El primero se lidió como sobrero tras partirse un cuerno por la cepa el titular nada más salir al ruedo. Corrida de muy buena presentación, aunque de escaso aparato en las cabezas, y de gran juego en general, destacando sobre todos el tercero, bravo y con temple.

Hermoso de Mendoza, de casaca grana y plata: rejonazo muy trasero contrario (silencio); rejonazo trasero (dos orejas).

Andy Cartagena, de chaquetilla azul marino: rejonazo muy trasero contrario (oreja); rejonazo trasero contrario (dos orejas).

Lea Vicens, de chaquetilla grana: dos pinchazos, rejonazo muy trasero y descabello pie a tierra (vuelta al ruedo); rejonazo trasero (oreja).

Hermoso de Mendoza y Cartagena salieron a hombros por la puerta grande.

Primer festejo de abono de las Corridas Generales de Bilbao, con más de media entrada en los tendidos en tarde fresca y ventosa.

PARA TODOS LOS GUSTOS

La feria de Bilbao comenzó con alegría y con generosidad en el palco presidencial, por donde hasta en seis ocasiones asomó el pañuelo blanco para conceder otras tantas orejas a los rejoneadores que se enfrentaron a una corrida de Sánchez y Sánchez que, con su gran juego, dejó ver una variedad de estilos de toreo a caballo para todos los gustos.

Claro que los buenos "murubes" de la divisa salmantina también pusieron en evidencia las virtudes y los defectos de los jinetes, en tanto que, para estar a su altura, exigieron una entrega y un ajuste a la hora de lidiarlos que no siempre encontraron como respuesta.

El toreo más puro, el de mayor cercanía, temple, riesgo y sinceridad lo puso, una vez más, el navarro Hermoso de Mendoza, que hizo en Bilbao el paseíllo 2.300 de su carrera como rejoneador de alternativa.

Y para celebrarlo como merecía la efeméride, el estellés echó el resto con el cuarto toro, ya que su primero, jugado como sobrero, fue el de menos raza de la corrida y no le permitió más que lidiarlo con oficio y corrección.

En cambio, ese cuarto galopó con ritmo desde su salida al ruedo y el jinete de Estella se recreó con él tanto a la hora de clavar banderillas con mucha verdad como a la hora de torearlo, en el más estricto sentido de la palabra, logrando auténticos "muletazos" en redondo con la grupa de "Disparate", su actual caballo estrella. Y todo a centímetros de los pitones.

Las dos orejas que se le concedieron a Hermoso fueron las de más peso y justificación de la media docena que otorgó la presidencia, tres de las cuales fueron a parar a manos de Andy Cartagena, sólo que la actuación del alicantino estuvo más enfocada a los alardes populistas y a los guiños efectistas para galería que a lidiar y a clavar los arpones con ajuste y temple a un buen lote de toros.

De los dos astados de Cartagena, fue el quinto el que tuvo más duración y el que más y mejor persiguió a sus cabalgaduras -entre ellos dos vistosos ejemplares de raza apaloosa- pero tanto en uno como en otro, sin mayores matices, aplicó el alicantino la misma fórmula de espectacularidad que agradece tanto el amable y festivo público de los festejos de rejones.

Ese mismo público se quedó con ganas de premiar con más holgura a Lea Vicens, que, aunque sólo obtuvo un trofeo, cayó de pie en Bilbao. Lo mejor del paso de la amazona francesa por Vista Alegre sucedió ante su primero, sin duda el mejor toro de la corrida por su bravura y por la calidad de su rítmicas embestidas.

La faena que le hizo Vicens tuvo un tono creciente de ajuste y temple, con una monta limpia y un toreo ortodoxo salpicado con su simpatía y apostura, pero los fallos con el rejón de muerte le dejaron si un más que seguro trofeo, que bien podían haber sido dos dado el nivel al que estuvo el listón de la corrida.

También fue bravo el sexto, aunque este fue mucho más exigente porque no regaló esas buenas arrancadas con las que sólo al final se centró la rejoneadora francesa, que ahora sí fue premiada sólo por el hecho de matar a la primera.


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