FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

El viaje de 5.200 kilómetros que han realizado dos navarros siguiendo la pista de los primeros balleneros llegados a América

Pablo Iraburu y Migueltxo Molina, directores del aclamado documental 'Pura Vida' sobre Iñaki Ochoa de Olza, presentan en San Sebastián su nueva película.

A la derecha, los directores navarros Pablo Iraburu y Migueltxo Molina en una presentación en el Festival de San Sebastián; a la izquierda, Miguel García y Molina durante el rodaje del documental 'Elkarrekin Together' en Maine.
A la derecha, los directores navarros Pablo Iraburu y Migueltxo Molina en una presentación en el Festival de San Sebastián; a la izquierda, Miguel García y Molina durante el rodaje del documental 'Elkarrekin Together' en Maine.   iã±aki pardo

Las distancias no les asustan a estos dos navarros que han recorrido el mundo para filmar sus documentales. Pablo Iraburu y Migueltxo Molina, directores en la productora pamplonesa Arena Comunicación, han viajado desde el Himalaya hasta la frontera entre México y Estados Unidos, pasando por la India o Zimbabwe entre otras muchas escalas.

Fruto de sus viajes, Iraburu y Molina han rodado algunos de los documentales más aclamados de los últimos años. Suyo es ‘Pura vida’, aquel emocionante relato sobre el intento de rescate del alpinista navarro Iñaki Ochoa de Olza; la cinta se convirtió en el documental español más visto de 2012. Sus nombres también están detrás de ‘Nomadak TX’ o ‘Muros’.

Su nueva película se llama ‘Elkarrekin – Together’ y de nuevo supone un viaje, esta vez físico y temporal. Los navarros, que codirigen la cinta con el guipuzcoano Igor Otxoa, siguen los pasos de los primeros balleneros vascos en llegar al continente americano, en concreto a lo que hoy en día es suelo estadounidense.

Un viaje de 5.200 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta desde una isla del estado de Maine que les ha permitido adentrarse en un relato que bucea en la historia y el mundo de los pescadores, pero que también se adentra en valores tan universales como el entendimiento y la cooperación.  Este martes, con la presentación de la película en el Festival de San Sebastián, inician un nuevo peregrinaje que les llevará a intentar que su documental se vea en todo el planeta.

¿Cómo les llegó el proyecto de 'Elkarrekin – Together'?

Pablo Iraburu: A diferencia de otras producciones nuestras, ésta es un encargo. La asociación cultural Elkarrekin Together vino a contarnos su proyecto y si te digo la verdad, en principio no nos atrajo nada. Nos contaban una historia de arqueología y sobre el pasado glorioso del pueblo vasco que a nosotros nos parecía demasiado local y poco interesante. Pero cuando empezamos a ahondar en la resonancia de la historia vimos que había mucho que nos podía dar juego para hablar del valor de la cooperación, de hacer cosas juntos, el entendimiento con el que es diferente...

Migueltxo Molina: Luego estaba la pasión de Xabier Alberdi y de Xabier Agote. Alberdi es historiador y arqueólogo, especializado sobre todo en las costas de diferentes partes del mudo y del País Vasco en particular. Agote es el presidente de la Fundación Albaola y tiene muchos conocimientos de los barcos, de hecho es el que está llevando a cabo la reconstrucción de la nao San Juan. Juntando la pasión de ellos dos y los elementos de convivencia y colaboración, nos pareció que era un proyecto muy bonito.

¿Cómo consiguen hacer propio un documental que surge de un encargo?

P.I. Tienes que intentar encontrar valores o temas que te interesen personalmente. A mí la arqueología no me interesa en absoluto, la historia tampoco mucho y el tema identitario vasco me da exactamente igual. Pero encontramos valores que en Arena nos atraen mucho, como ese encuentro entre culturas, la cooperación... Entonces pasa de ser un encargo a una historia que te motiva. Si no conseguimos que nos atraiga, preferimos no seguir adelante con ese proyecto.

¿Cambió mucho el proyecto que planearon sobre el papel con los hallazgos encontrados después en Maine?

M.M. Se basaba en una serie de toponimias, como el nombre de la isla Placentia, la proliferación de grandes bancos de bacalaos y de ballenas en esas aguas y la presencia ya estudiada de los balleneros vascos en Terranova y en Canadá. Se trataba de encontrar pruebas concretas y todos éramos muy conscientes de que iba a ser como buscar una aguja en un pajar.

P.I. Sin destripar mucho de la película, a mi juicio es más interesante lo que ha sucedido que lo que habíamos podido imaginar. En la expedición sucedieron una serie de cosas que han hecho que el relato sea más lírico, más sugerente, más interesante.

¿Fue complicado el rodaje en esta isla prácticamente desierta?

P.I. Hemos rodado en el Everest, en el desierto, con muchísimo frio, muchísimo calor... y dentro de estos entornos los equipos se mantienen más o menos bien. Aquí había un elemento que ha marcado la diferencia y es el mar; lo peor que hay para nuestros equipos es el agua salada. Técnicamente es uno de los rodajes más complicados que hemos hecho nunca. Estábamos siempre en barcas, piraguas, botes... y para los equipos técnicos ha sido demoledor.

M.M. De hecho tuvimos un pequeño percance con un dron, que se pasó dos días debajo del agua. Empezamos a buscarlo y tuvimos la suerte de encontrarlo; al menos pudimos recuperar lo que habíamos grabado, aunque el equipo fue directo a la basura. Tuvimos lluvia, oleaje, mal tiempo..., pero a la vez Placentia, al ser una isla prácticamente inhabitada, era como un plato único. Teníamos la posibilidad de utilizar elementos que en otros sitios no podíamos usar. dron, sliders, movimientos de cámara más tranquilos. Teníamos mucho tiempo para preparar cada grabación mientras los arqueólogos realizaban las excavaciones.

Siguiendo el rastro de los primeros balleneros que llegaron al 'nuevo mundo', ¿tienen la sensación de haber buceado en los orígenes de la globalización que vivimos hoy en día?

P.I. Yo creo que intentar interpretar cosas que sucedieron en el siglo XVI desde nuestra perspectiva es muy erróneo. En aquel momento la idea de estado-nación no existía. Para un ballenero era más importante ser de Bermeo o de Pasajes que ninguna otra cosa, o era más importante ser cristiano que la idea de europeo, que ni siquiera existía. No podemos interpretar eso que sucedió hace tanto tiempo desde la perspectiva actual, pero yendo a la esencia de la historia sí podemos ver que sucedieron cosas inspiradoras como llegar a una tierra extraña, colaborar con el que está ahí, llegar a un acuerdo que beneficia a ambos y volverte a casa. En aquella época en toda la costa vasca había gente que a lo largo de su vida había viajado 40 veces a Terranova y es algo que deberíamos recuperar: viajar más, conocer a otros y dejar de mirarnos el ombligo.

Como documentalistas con un campo base en Navarra, ¿cómo afrontan la narración de historias tan arraigadas a los lugares donde transcurren pero a la vez con un mensaje tan universal?

M.M. Es una motivación que hemos tenido siempre en Arena. Con 'Pura Vida' se produjo un encuentro de gente muy distintas, de culturas muy diferentes, que aunaban su voz con un mensaje de vivir la vida intensamente y de ayudar a quién está en apuros. En 'Nomadak TX' también había una historia de multiculturalidad rodada con gentes y lugares muy dispares que acababan reuniéndose en torno a la música. En 'Muros' ocurre lo mismo.

P.I. Encontramos historias muy concretas que giran en torno a un objeto concreto como una montaña,la txalaparta o unos muros, que a su vez permite abordar un tema global y un relato interesante para cualquier persona del mundo. Creo que cuanto más intima se hace una historia más global se realiza. Y lo bueno de estar en Navarra es que estamos más aislados, es como estar en un desierto o en mitad de un bosque, y resulta muy agradable para idear un proyecto aunque luego tengamos que recorrer el mundo para contarlo.

M.M. Nos va lo de meternos en berenjenales para ir a rodar a los lugares más complicados. Y cuando volvemos de grabar estas historias siempre decimos que por qué no rodamos algo por aquí cerca. Luego empezamos con las reuniones y el brainstorming y siempre resulta que tenemos que irnos hasta el otro lado del planeta... Al final es lo que nos gusta, nos va el mambo.

Han estado en el Festival de San Sebastián con 'Nomadak TX', 'Pura Vida', 'Muros'... ¿Siguen nerviosos ante una presentación en un marco tan mediático como éste?

P.I. Esas son las películas que han llegado a estrenarse en el festival, pero también lo hemos intentado con muchas otras y no siempre lo hemos conseguido. Estar en San Sebastián es un honor y estamos orgullosísimos. Además de llegar al público, supone una lanzadera muy importante por el mercado audiovisual que está presente y los encuentros con distribuidoras para que luego la película se vea en todo el mundo. película se vea por el mundo.

M.M. El Festival de San Sebastián nos ayuda a su vez a estar en otros festivales y a proyectar en salas, con lo difícil que es proyectar hoy en día un documental en los cines.


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