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De Gorriza a Venecia: el director navarro Oskar Alegría lleva a la Mostra su documental sobre un naufragio en el Arga

Otra navarra en la cima del cine ha sido la productora Marian Fernández, galardonada con el VI Premio Sade.

Imagen de un fotograma del documental 'Zumiriki'. CEDIDA
Imagen de un fotograma del documental 'Zumiriki'. CEDIDA  

Como las botellas que Oskar Alegría lanzaba al río durante los cuatro meses que vivió completamente aislado en un bosque de Gorriza (Navarra), hoy llega a la Mostra de Venecia su documental "Zumiriki", un canto de resistencia poética que es también la historia de un naufragio.

El filme compite en la sección Horizontes y es la única representación española en el festival junto a Rodrigo Sorogoyen -presente en esa misma sección con el largometraje 'Madre'- además del hispano-chileno Theo Court.

El director de 'La casa Emak Bakia' relata su experiencia a lo Robinson Crusoe en busca de la isla donde pasó los veranos de su infancia, una isla que ha quedado sumergida en el río Arga debido a la construcción de una presa. Intercala una "colección de últimas noches", una filmación realizada con anterioridad en distintas cabañas del Pirineo vasco de las horas finales que pasan en ellas los últimos pastores solitarios que las han habitado.

"La película es un réquiem por un paisaje roto", dice a Efe el cineasta, que arranca el relato con las imágenes en Súper 8 que grabó su padre en ese mismo enclave del bosque navarro cuando eran pequeños. Solo con sus cámaras, un par de gallinas, latas de comida, agua y una colección de 70 libros, Alegría se lanzó a descubrir la orilla desconocida del río, en la que nunca había estado, a la espera de que sucediera un milagro.

"La otra orilla representa el misterio de lo salvaje, un lugar donde no existe el tiempo ni el lenguaje, donde las palabras se borran, un lugar donde te oyes niño", explica. Y es la voz de ese niño la que permite narrar una historia.

Dice Alegría que finalmente 'Zumiriki' (una palabra en euskera para denominar una isla en medio de un río) es una película sobre la espera: "la espera de algo que no sabes lo que es, en la espera de nada pasan cosas, en la inacción hay una luz que se mueve, una ausencia de gestos que te hace completarlos".

Y así, mientras espera, observa: una vaca fugitiva, una nube y una rama que se dan la mano, los cormoranes que anidan junto a la cabaña que se construyó él mismo. "Zumiriki" es también una invitación a la hazaña de pensar y la aventura de sentir en este mundo hiperconectado.

"Las aventuras en la naturaleza son cada día más envidiables, vivir sin llaves, sin dinero y sin DNI... vuelves a la civilización y te das cuenta de que no te has perdido nada, nos creamos necesidades artificiales", asegura.

LA NAVARRA MARIAN FERNÁNDEZ, PREMIO SADE

La productora Marian Fernández, fundadora junto con Asier Altuna de Txintxua Films, una de las productoras de referencia del País Vasco que ha firmado títulos como "Amama", "Dantza" y "Oreina", ha sido galardonada con el VI Premio Sade por su aportación al cine vasco y español.

Según ha informado el Grupo Sade en un comunicado, el premio reconoce la trayectoria de esta productora pamplonesa que a lo largo de 20 años de carrera ha participado en la elaboración de películas como "Mar adentro" y "Los Otros", dos de los grandes éxitos del cine español.

Tras estudiar Comunicación Audiovisual en la Universidad de Navarra y cine en Nueva York, Fernández se inició en la producción de cortometrajes en 1997 con "Mon petit, mon amour" y "Razielen itzulera", que se estrenó en el Festival de Cine de San Sebastián de ese año.

Desde entonces ha producido una veintena de cortometrajes algunos de gran éxito como "La gran carrera", "Amona putz" o "Artalde". Junto al director y guionista Asier Altuna, fundó en 2008 Txintxua Films, en la que ha trabajado con directores como Koldo Almandoz o Telmo Esnal y en 2018 asumió la presidencia de la Asociación de Productoras Audiovisuales Independientes del País Vasco.

El Premio Sade ha recaído en anteriores ediciones en el Festival de Cine de San Sebastián, el director y guionista Borja Cobeaga, el cofundador de Golem Distribución, Josetxo Moreno, el productor Koldo Zuazua y el compositor de bandas sonoras Pascal Gaigne.

Una aventura que no estuvo exenta de momentos críticos: una riada que casi se lleva por delante la cabaña que se había construido, una aparatosa caída de un árbol mientras colocaba una cámara o una urticaria e hinchazón en los brazos por embadurnarse con un tipo de musgo en sus maniobras de camuflaje en la naturaleza. "Pasé dos noches malas, me habría dado rabia abandonar por una cosa así", asegura.

Muchos sueñan con llevar a cabo una gesta similar, pero pocos lo logran. Dice Alegría que el secreto no está en la gesta, sino en el gesto. "Se me pueden acabar el agua o las lentejas, pero el gesto poético siempre tiene que estar por encima, es lo que me permite permanecer tanto tiempo ahí sin aburrirme y sin tener miedo".

Cuando le preguntan qué queda en él hoy de esa experiencia vivida entre la primavera y verano del 2018 lo tiene claro: "No he vuelto, sigo ahí. Mi sueño era hacer una película y quedarme a vivir en ella y me he quedado a vivir en esta película".


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