PREMIUM  ENTREVISTA

Carlos Bassas, escritor y director de Pamplona Negra: "La mierda huele igual en una gran ciudad que en una pequeña"

El autor catalán, afincado en Navarra, publica "Mal trago", una novela negra que aborda el drama de los desahucios en una Pamplona travestida en Ofidia.

El escritor Carlos Bassas, director de Pamplona Negra.
El escritor Carlos Bassas, director de Pamplona Negra.  

El escritor y periodista Carlos Bassas (Barcelona, 1974), director del festival Pamplona Negra, vuelve a las librerías con Mal trago (editorial Alrevés, 17 euros), la tercera entrega de su serie protagonizada por el inspector Herodoto Corominas en la ficticia ciudad de Ofidia, donde se puede ver Pamplona. En esta nueva historia, el protagonista deberá investigar el hallazgo del cadáver de un niño, aparecido durante el derribo de la finca de los Díaz de Ubago, una familia de alta posición social venida a menos.

Vuelve con una nueva historia de Herodoto Corominas. ¿Cómo definiría a este personaje?

Por la generación a la que pertenece, un hombre de cincuenta y pico años, es alguien de la vieja escuela. Pero por su historia familiar, porque procede de un entorno determinado - su padre ha sido un catedrático muy importante - tiene algo que no suele ser habitual en el investigador clásico, quizá un poco más intelectual o perteneciente a otra clase social. Por eso le rodeo de otros personajes que representan a la vieja escuela en las fuerzas policiales, que la sigue habiendo, y las nuevas generaciones, chavales más modernos, universitarios, que poco tienen que ver con esa imagen que tienen muchos en la cabeza.

En esta novela aborda el tema de los desahucios. ¿Es una herramienta de crítica social?

Sí, entiendo la escritura como una forma de reflejar el mundo que me rodea. Por un lado, escribir género policial tiene algo de evasión y de entretenimiento porque es muy bueno para eso. Pero, por otro, la novela negra también tiene que generar un componente de crítica, de realismo social, de reflejar el mundo en el que yo vivo como escritor y miembro de la sociedad. No me puedo despegar, me resultaría imposible. Eso ya lo hago en otra saga de novelas que son aventuras ambientadas en el Japón medieval y que no tienen nada que ver con la realidad que nos rodea. Con la novela negra aprovecho para contar determinadas cosas del entorno social y político.

En este caso, los desahucios...

Sí, estamos inmersos en una crisis grave que en las altas esferas de poder se ve de un modo y en las clases más bajas, porque la clase media prácticamente ha desaparecido, es otra realidad. Y no solo son desahucios o pobreza energética. Cuando uno habla de macroeconomía y de grandes números, nunca ve a la gente a la que dan la patada en la puerta y echan de casa, o a la anciana de 81 años a la que cortan la luz y muere en un terrible accidente por tener que iluminarse con una vela. Eso en las grandes zonas de poder no se ve porque no se vive. Generalmente, no están a pie de calle. Para eso estamos escritores, periodistas y otros agentes sociales: para recordarles que las políticas tienen consecuencias, a veces inesperadas y trágicas.

¿El contexto actual es un buen caldo de cultivo para el género negro, que ahora vive un boom?

Evidentemente, cuando estamos en una época de crisis, da la sensación de que la literatura negra o el realismo social sufre un boom. Pero yo siempre digo lo mismo: es una pompa de jabón, un boom muy aparente, pero la realidad de ventas de libros, de índice de lectores y los hábitos no han cambiado en los últimos años. Son un encefalograma plano y no tiene visos de mejorar, a diferencia de países como Francia, Alemania u otros de la Unión Europea. Aquí el boom es un poco artificial, inflado entre todos.

¿En qué ciudad piensa cuando escribe sobre Ofidia?

En Pamplona. Tiene mucho de ella, pero también de otras capitales de provincia diferentes y, en el fondo, iguales. Toda capital de de 250.000 a 300.000 habitantes, León, Santiago o la que sea tiene sus propias particularidades, pero una serie de elementos comunes. Y no es lo mismo la investigación policial y el tipo de crimen que se da en estas ciudades, como tampoco los submundos y la parte más oscura de la gran ciudad, donde las cloacas suelen ir más llenas, pero la mierda huele igual en ambas.

Una etiqueta habitual de tus libros es "novela negra mediterránea". ¿Son también un homenaje a sus orígenes?

Lo hay en mi forma de mirar, entender y vivir la vida. Es algo que, aunque lleve 24 años aquí, jamás perderé. Tengo otro elemento que suele ser muy común en esa literatura negra mediterránea que representan Vázquez Montalbán o Camilleri: la gastronomía y el buen vivir. Es algo muy Mediterráneo, no solo del Levante español, sino también de Grecia, el sur de Italia, el norte de África... Es una forma de plantearse la vida diferente: otro ritmo, otra mirada, otra forma de, sobre todo, procesar las cosas que te pasan. En mi caso, la gastronomía se usa en la novela como una vía de comunicación entre dos personajes.

En enero regresa Pamplona Negra. ¿Qué nos puede avanzar de esta nueva edición?

Vamos a continuar con la sección estrella, que es la que nos distingue de otras semanas negras. Es El crimen a escena, donde profesionales muestran en directo en el escenario su trabajo. Vamos a contar con un detective privado, el Jefe de la Unidad de Análisis de Conducta de la Policía Nacional, un perfilador de criminales... Además, vendrá un fiscal español a hacer una selección de jurado en directo: cómo lo hace, qué preguntas se hacen para formar parte de un juicio... También tendremos mesas redondas y conferencias con la ganadora del Planeta, Dolores Redondo; el ganador del Nadal, Víctor del Árbol; una escritora maravillosa como Rosa Ribas... Además, vamos a tener una mesa titulada El mal, donde vamos a abordarlo desde distintos puntos de vista: un policía, un psiquiatra, un filósofo... Va a ser una oferta variada, interesante y va a contentar tanto a los más lectores como a los no lectores habituales pero que les interesa el mundo de la investigación criminal. Será del 17 al 21 de enero de 2017.


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
Carlos Bassas, escritor y director de Pamplona Negra: "La mierda huele igual en una gran ciudad que en una pequeña"