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El reto de 'Gordo', el perro de Pamplona que quiere volver a caminar

Han puesto en marcha una campaña para recaudar fondos para que pueda continuar sus ejercicios en una piscina especial.

Iván y David junto a su perro Gordo. L. LIZARRAGA
Iván y David junto a su perro Gordo. L. LIZARRAGA  

Para los que no le conozcan, algo que ya casi no sucede porque ya es el perro más famoso de su barrio, Gordo es un rottweiler de 40 kilos y tres años de edad que vive en el barrio pamplonés de San Jorge. Gordo parecía estar condenado a quedarse paralítico tras una operación de columna, pero el gran esfuerzo de el de su familia están haciendo que vuelva a caminar.

Hace ya un año, paseando en el mismo parque en el que ahora hablan Iván y David, el hermano de Iván, de su recuperación. Fue allí donde el perro comenzó a cojear y a perder la estabilidad. “Las patas traseras no le sostenían”.

Después de muchas pruebas para encontrar lo que le pasaba fue una exploración por TAC la que descubrió que padecía el Síndrome de Wobbler, una enfermedad de la columna vertebral que produce una compresión de la médula espinal y afecta al sistema neurológico del perro. “Se iba a quedar paralítico sí o sí” señala David.

Iván cuenta como fue el día en el que le dieron los resultados de las pruebas. “Cuando me dieron los resultados estaba yo sólo con él, de camino a casa lo tenía claro, pero tenía que llegar a casa y decírselo a mis padres y a mi hermano. Había que operar sí o sí, no íbamos a dejar a Gordo toda la vida sin andar”.

La operación no salió del todo bien, hubo complicaciones, más clavos de los que hacían falta en un principio y una hemorragia que casi echa por tierra los esfuerzos para que volviese a caminar, pero Gordo salió de la operación. El problema fue que tras la intervención quirúrgica su cuerpo quedó completamente paralizado “Ya no movía ni las patas de adelante ni nada” recuerda Iván “pero estaba contento”. Quedaba un largo camino para que recuperase la movilidad, “no movía nada las patas, las tenía como palos”.

Lo primero que necesitaba después de la operación era un carro porque no se mantenía en pie, pero valían mucho dinero. “Del carro se encargó sobre todo mi padre. Nuestros padres no sabían utilizar casi internet ni Google ni Youtube pero les enseñamos un poco, se metieron y vieron en Youtube un carro para un perro de 3 kilos y de ahí sacaron la idea. Gordo pesa 40 kilos e Íbamos al veterinario para coger las medidas. Mi padre le fabricó uno con tubos de PVC y soldaduras de hierro”. Cuando el perro salió del veterinario después de un mes ingresado la familia ya le esperaba con el carro.

UN AÑO DE REHABILITACIÓN CON SU FIEL BUFANDA

Las pruebas, la operación, un mes ingresado, la medicación, acupuntura, tratamiento con corriente, reiki, cambios de temperatura y por fin el tratamiento con el que Gordo está recuperando la movilidad, la piscina.

Iván se ha hecho cargo de todos los gastos derivados de los problemas de columna de Gordo. “No cuento lo que me he dejado en él porque igual me marearía. Llevo en paro desde septiembre, pago lo que puedo del tratamiento cada mes pero nunca he pedido nada porque soy muy tímido” señala Iván.

Ahora Gordo consigue mantenerse en pie, incluso andar unos cuantos pasos, mejor si es acompañado de su fiel bufanda verde pistacho que le sujeta la cadera.

“Antes cuando no andaba no sabíamos si iba a andar o no, los veterinarios nunca te decían nada pero nosotros creíamos… ¿Por qué no iba a andar? Si da 20 pasos puede dar más, después 30 y después 40” comenta David.

SOLIDARIDAD EN BARAÑÁIN PARA QUE GORDO SIGA YENDO A NADAR Y TERMINE SU PROCESO DE REHABILITACIÓN

Muchas personas anónimas se han involucrado en la historia de Gordo y su familia. “Al principio la gente se involucró mucho, sobre todo a través de las redes sociales, la gente quería seguir la historia de Gordo y nos daba ideas pero lo habíamos probado todo” cuenta Iván.

La solución efectiva para que el perro mejore la fuerza en las patas han sido las sesiones en una piscina especial para perros con una cinta para caminar. 

“La sesión de media hora aproximada son 50 euros, nos hacen un precio más ajustado por coger varias sesiones a la vez pero es un gasto muy grande” señala Iván.

Gordo va dos veces por semana a la piscina de rehabilitación. Desde el restaurante Common Good de Barañáin se ha lanzado una campaña solidaria para ayudar a la familia de Gordo y que el alto coste del tratamiento no sea un impedimento para que el perro consiga andar sin ayuda y pueda llevar una vida normal.

Common Good sortea una cena de brasa para dos personas con boletos por valor de 1 euro, todo lo recaudado será para la recuperación de Gordo.

También puedes ayudar a Gordo con una donación con el concepto “Ayudar a Gordo” en la cuenta de La Caixa ES53 2100 5245 4721 0027 9770


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