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Black Friday: ¿Cómo sé si soy un comprador compulsivo?

Este año las compras alcanzarán los 1.172 millones de euros en España, un 10,6% más que en el Black Friday anterior.

Puede que te consideres una persona que lleva ahorrando mucho tiempo y que mereces darte un capricho por este sacrificio, te lo mereces. Además esperas a esos días en que tu compra es más inteligente, esperas a que lleguen los días de descuentos especiales en las tiendas.

Pero esta situación aparentemente sana puede convertirse en una necesidad enfermiza. Hay personas que pueden llegar a sentirse mal anímicamente ante la necesidad de ir de compras y adquirir productos. 

El Black Friday es un evento que puede hacer que estas personas se desboquen y se alteren ante la posibilidad de compra masiva y atractivos descuentos. La estimulación hacia la compra llega al punto álgido.

La idea está clara: Cuanto más, mejor. Las compras alivian esa ansia de comprar. Pero al llegar a casa llegan los remordimientos. Otra vez has vuelto a caer.

¿Cómo saber si compras de forma sana y por necesidad (aunque de vez en cuando te permites un merecido capricho) o el comprar se ha convertido en algo obsesivo?

El “Black Friday” ya está aquí. Este año se prevé que las compras alcanzarán los 1.172 millones de euros en España, un 10,6% más que en el Black Friday anterior.

No se conoce el dato de cuantas compras o cuantos compradores tienen detrás un problema psicológico, pero lo que está claro es que la promoción del consumo de las sociedades occidentales provoca que muchas personas realicen compras innecesarias con cierta asiduidad.

No obstante, lo que para la mayoría sólo es una conducta puntual que no acarrea dificultades, para otras se convierte en un en un grave problema que condiciona su bienestar y afecta a gran parte de sus actividades y relaciones cotidianas.

Aunque el asunto no es nuevo (las primeras referencias de casos de “compra problemática” aparecen a principios del siglo XX en publicaciones psiquiátricas), los problemas derivados de la realización de compras excesivas y/o innecesarias, están despertando un interés creciente en la comunidad social y científica, y se encuadran dentro de los “Trastornos Adictivos no relacionados a sustancias”.

¿CÓMO SÉ SI SOY UN “COMPRADOR COMPULSIVO”? 

Piensa si...

1. Tienes un intenso deseo, ansia o necesidad de comprar.

2. Acudes a las tiendas y centros comerciales y caes desesperadamente en la tentación de adquirir todo aquello que te vayan poniendo por delante, sea lo que sea. No pensando en si te hace falta, si te gusta, o si no te lo puedes permitir económicamente.

3. No te fijas en los detalles, en si habrá un producto que se adecúe más a esas necesidades que tienes o que crees tener. Pierdes completamente el control comprando y, a menudo, puedes llegar a gastar más de lo que tienes.

4. Utilizas las compras como salida de emergencia ante tu ansiedad o malestar.

5. Te provoca remordimientos.Cuando llegas a casa compruebas que lo que has comprado no te hacía falta, que es demasiado caro para tu bolsillo y que, además, no te ha servido para aliviar tu sufrimiento.

6. Crees que puedes controlar tu problema, si es que ya lo has calificado como problema. Piensas que tienes una estrategia que te va a permitir dejarlo cuando tú quieras, pero has comprobado que no es así.

7. Justificas tus compras con muchos argumentos, llegando a engañar a los de tu alrededor, ocultando la gravedad del asunto. Te llegas a convencer de que necesitabas algo que termina siendo un trasto más que no sabes ni porqué compraste.

8. Tu necesidad de comprar y la cantidad de dinero que gastas aumenta cada vez más.

9. Descuidas tus actividades habituales previas (actividades de ocio, familiares, sociales, académicas, laborales o académicas). Piensa también si algún allegado te ha informado de las consecuencias de esto.

10. Sientes irritabilidad y malestar ante la imposibilidad de ir de compras. Incluso el que ciertos establecimientos abran en días laborales te alivia o te consuela que las ventas por internet no sepan de horarios.

11. Si se repite este ciclo: Te encuentras mal. Te excitas ante la posibilidad de comprar. Compras objetos innecesarios. Te arrepientes por el dinero gastado y por la pérdida de control. Cuándo se pasa el malestar, vuelta a empezar.

Si has salido airoso o airosa de estos puntos estas preparado para disfrutar de un Black Friday con cabeza y sin remordimientos.


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