• miércoles, 08 de diciembre de 2021
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REVISTA

Bérchules brinda por un feliz 2016 y medio en su particular nochevieja de agosto

Unas 11.000 personas han celebrado la Nochevieja veraniega con doce uvas, polvorones y cava en este pueblo de Granada.

Bérchules celebra la nochevieja en agosto (Ideal).
Bérchules celebra la nochevieja en agosto (Ideal).

Bérchules, un municipio de la Alpujarra granadina con menos de un millar de habitantes, multiplicó ayer por doce su población, doce como las uvas que vecinos y visitantes se comieron a medianoche para celebrar la XXI edición de su Nochevieja veraniega, un reclamo turístico nacido de la adversidad.

En pantalón corto, chanclas y pajarita. De esta guisa lucían ayer parte de los congregados en esta particular tradición andaluza, que combina el glamour que manda el protocolo de fin de año con los rigores de agosto. La Nochevieja de Bérchules presume ya de ser una cita consolidada en el calendario nacional que mezcla ocio estival y curiosidades.

Un apagón de luz el 31 de diciembre de 1994 dejó a los poco más de 700 vecinos de Bérchules sin uvas, una adversidad que les aguó una fiesta tradicional a la que respondieron con ingenio al crear la única Nochevieja veraniega, que cada año suma más visitantes y trae casi como regalo de Reyes una imponente promoción turística.

El presidente de la Asociación Berchulera de Nochevieja en Agosto (Abnea), Antonio Castillo, ha detallado a Efe que alrededor de 11.000 personas brindaron anoche por aquel apagón y por un feliz 2016 y medio, y celebraron con mantecados, anís y cabalgata de los de Oriente una fiesta que los hace únicos.

"Aunque por la tarde parecía que la afluencia este año sería menor, fue empezar la cabalgata de los Reyes Magos y darnos cuenta de que todo era como cada año", ha apuntado Castillo.

¿QUÉ SE HACE EN UNA NOCHEVIEJA AGOSTEÑA?

En la plaza de Bérchules, la organización repartió alrededor de 8.000 bolsas con sus doce uvas, cava y anís para caldear un ambiente festivo y de buenos deseos, en una noche larga marcada también por un termómetro que bajó hasta los quince grados.

El calor de la tarde pegaba poco con los 5.000 kilos de polvorones que dona cada año la empresa La Estepeña, aunque esta tradición reta a disfrutar con estos contrastes, como el de ver nevar en pleno mes de agosto, aunque sea una trampa como la que este pueblo alpujarreño le hace al calendario.

Y así, en una plaza ataviada para la ocasión, con matasuegras y gorritos de cartón, los asistentes vieron al reloj de la iglesia marcar las doce de la noche, el inicio una vez más de la comilona de uvas y el jolgorio que, cómo no, va seguido de un feliz Navidad y villancicos varios.

Para cumplir los cánones de una fiesta fin de año cualquiera, en la plaza se bailaron villancicos centenarios y los últimos temas del verano, su poquito de 'Paquito el chocolatero' y hasta algún pasodoble.

Bérchules reta así a los imprevistos energéticos y ofrece la posibilidad de comerse las uvas con cambio de calendario, una fiesta que sube disparada como el cava que descorchan cada primer sábado de agosto.

Un año más, el operativo especial con voluntarios de Protección Civil y Guardia Civil, sanitarios y seguridad privada, ha permitido que a nadie se le atragantes las uvas, brindar por un 2016 y medio e iniciar, desde hoy, la preparación de otra Nochevieja única.


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