POLÍTICA

Hualde (PNV) deberá preguntar el miércoles a su socia Chivite cómo piensa llegar al Gobierno sin contar con Bildu

El presidente del Parlamento de Navarra prepara la primera ronda de contactos para preguntar si hay algún candidato a presidir el Ejecutivo foral.

María Chivite, junto a Ramón Alzórriz y Unai Hualde, durante la jornada en la que se constituyó la Mesa del Parlamento de Navarra. EFE/ Jesús Diges.
María Chivite, junto a Ramón Alzórriz y Unai Hualde, durante la jornada en la que se constituyó la Mesa del Parlamento de Navarra. EFE/ Jesús Diges.  

Llega el momento de que las cifras dicten sentencia en el Parlamento de Navarra, donde la socialista María Chivite quiere sacar adelante un gobierno tras aliarse con los nacionalistas vascos y pese a contar únicamente con 23 votos de los 50 totales, esto es, por debajo de los 26 necesarios.

El presidente del Parlamento foral, Unai Hualde, llevará a cabo esta próxima semana la primera ronda de reuniones para conocer si ya hay algún candidato a presidir el Gobierno foral.

Para el martes está señalada la reunión de la Mesa del Parlamento en la que se deberán constituir los grupos, por lo que, una vez que estén oficialmente designados sus portavoces, Hualde baraja realizar esta ronda entre el miércoles y el viernes, ya que, para el 1 de julio, según la normativa, se tiene que saber si hay o no alguna candidatura.

El martes también se estudiará la propuesta para ampliar la Mesa de la Cámara de cinco a siete integrantes, una iniciativa que forma parte del acuerdo del PSN con Geroa Bai, Podemos e I-E.

Hasta ahora, son dos las personas que han mostrado su voluntad de someterse a un proceso de investidura, el candidato de Navarra Suma, Javier Esparza, y la socialista María Chivite, que busca los apoyos de Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra, y que necesita además de la abstención de EH Bildu.

De momento, es poco probable que Esparza opte en esta ronda por postularse, ya que cuenta únicamente con los 20 escaños de su grupo, de entre los 50 que tiene el Parlamento; ni tampoco que lo haga Chivite, ya que aún no ha negociado un acuerdo en torno al Gobierno de progreso y plural que quiere liderar respaldado por 23 escaños. En ese Ejecutivo "de progreso" estarían los conservadores del PNV, pero los socialistas emplean ese término para evitar definir su apuesta como de izquierdas, ya que los nacionalistas vascos se colocan precisamente al lado contrario del espectro político que ocupa el PSN.

ACUERDO PROGRAMÁTICO

Se espera que sea también en esta próxima semana cuando el PSN presente a Geroa Bai, Podeos e I-E un borrador de programa al que estas formaciones podrán hacer sus aportaciones, hasta 250 en el caso de Podemos, según ha adelantado la formación morada.

Si se salvan las dificultades que pueden surgir para este acuerdo programático entre nacionalistas y no nacionalistas, aún quedará el escollo de los votos, ya que la candidata socialista necesita evitar los 30 votos en contra de Navarra Suma y EH Bildu mediante la abstención al menos de alguno de ellos.

Esparza, por ahora, dice que no contempla esa posibilidad, sino la contraria, que el PSN se abstenga en su investidura a cambio de que UPN lo haga en la de Pedro Sánchez; mientras que la formación abertzale, con la que Chivite ha asegurado que ni negociará ni pactará, ya ha advertido de que es "imposible una mayoría alternativa a la derecha sin contar con EH Bildu, sin sentarse a hablar con EH Bildu".

Hasta el 26 de agosto es el tiempo que tienen unos y otros para sumar los apoyos o abstenciones que permitan su investidura, de no ser así se convocarían nuevas elecciones.


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Hualde (PNV) deberá preguntar el miércoles a su socia Chivite cómo piensa llegar al Gobierno sin contar con Bildu