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El PSOE de Navarra no cederá ante la propuesta de Rivera y mantendrá su acuerdo con PNV y Bildu

Rivera ofrece la abstención a Pedro Sánchez siempre y cuando los socialistas rompan sus acuerdos en Navarra con el PNV y Bildu.

María Chivite, presidenta del Gobierno de Navarra, y Ramón Alzorriz, secretario de organización del PSN, abandonan una de las salas de reuniones del Parlamento de Navarra. PABLO LASAOSA
María Chivite, presidenta del Gobierno de Navarra, y Ramón Alzorriz, secretario de organización del PSN, abandonan una de las salas de reuniones del Parlamento de Navarra. PABLO LASAOSA  

Los socialistas navarros observan con absoluta tranquilidad el último movimiento de Ciudadanos para tratar de acordar una abstención a Pedro Sánchez si el PSN renuncia a su acuerdo en Navarra con el PNV y Bildu

Con el Gobierno de Navarra ya casi a pleno rendimiento y casi un centenar de cargos públicos ya nombrados, los socialistas de la Comunidad foral no se plantean un cambio de estrategia después de que ni Moncloa ni Ferraz hayan puesto una sola objeción a sus acuerdos con el nacionalismo vasco en Navarra, incluidas sus negociaciones y cesiones a los proetarras de Bildu

Los socialistas han entregado la alcaldía de Huarte a Bildu, negocian con ellos la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona y hacen guiños permanentes a los hace unos meses sus enemigos, con los que enarbolan un entente común frente al grupo con más apoyo ciudadano, Navarra Suma. 

La propuesta que ahora mece Rivera ya la llevaron hasta Ferraz y Moncloa los responsables de UPN, en nombre de Navarra Suma, en los meses de junio y julio, que llegaron a ofrecer su abstención para Pedro Sánchez siempre y cuando el PSOE frenara el acuerdo con el PNV y Bildu en Navarra.

Los socialistas defienden que no tienen ningún acuerdo con Bildu, aunque las evidencias desmontan cada día su argumento. Este mismo lunes mantuvieron otra reunión secreta desvelada con este medio para seguir sus negociaciones con los abertzales. 

Chivite, la presidenta foral, ha criticado abiertamente la propuesta de Ciudadanos para permitir la investidura de Sánchez, ha asegurado que no tiene ningún pacto con Bildu y ha criticado que Rivera "utilice a Navarra como ariete contra Sánchez". 

GOBIERNO ESTABLE CONSTITUCIONALISTA

La coalición liderada por UPN obtuvo 20 de los 50 representantes en la Cámara foral en las elecciones de mayo de 2019, mientras que los socialistas, segundos, se quedan en la mitad, 11 parlamentarios. La unión de los dos partidos constitucionalistas hubiera servido para gobernar en la Comunidad foral con un Ejecutivo sólido y estable, con mayoría absoluta y, sobre todo, después de cuatro años de políticas identitarias del nacionalismo vasco que el PSN decía combatir y rechazar. 

Sin embargo, tras las elecciones los socialistas navarros vieron la posibilidad de volver al Palacio de Navarra después de casi 25 años sin gobernar y no dudaron en echarse en brazos del nacionalismo vasco, que hasta el momento les había repudiado y considerado parte del "régimen" que había que eliminar de Navarra, unas veces con pistolas y otras, sin ellas. 

Chivite accedió al Gobierno gracias a los votos de Bildu, si bien los proetarras, que cuentan en sus filas con condenados por colaborar con ETA, han exigido claras contrapartidas por este apoyo que, hasta el momento, los socialistas no han dudado en cumplir. 

La imposibilidad de un cambio de socios viene provocada por la línea dura impulsada en el partido por Ramón Alzórriz y Santos Cerdán, que han emprendido una campaña de ataques contra UPN y Navarra Suma, a los que han llegado a calificar de "aberración democrática", en palabras del presidente del partido en redes sociales y que poco después hubo de borrar. Su estrategia es levantar un cordón sanitario contra los regionalistas para justificar así sus pactos con el nacionalismo vasco más radical. 

Este mismo martes, en el Parlamento de Navarra, Alzórriz ha vuelto a arremeter contra el único grupo de la oposición, Navarra Suma, al que ha atacado por "no creer en el autogobierno". 

En una comparecencia del consejero de Interior socialista, Javier Remírez, el histórico dirigente de Herri Batasuna y miembro de la mesa nacional que dio las órdenes a ETA para comenzar a asesinar a políticos y periodistas, Adolfo Araiz, ha tendido su mano a sus socios de gobierno socialistas, a los que ha dicho que van a apoyar para "profundizar en las políticas de los 4 años en Navarra". 


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