PREMIUM  POLÍTICA

Conspiración socialista en Navarra: así han sido los 32 minutos de negociación para pactar con el nacionalismo

Parlamentarios de Geroa Bai han intermediado entre los socialistas y EH Bildu para evitar traspasar "las líneas rojas" marcadas por Sánchez.

La portavoz del Grupo Socialista en el Parlamento de Navarra, María Chivite (c), junto a Ramón Alzórriz (c, detrás) del PSN, y a Unai Hualde (d), de Geroa Bai, en el Parlamento de Navarra. EFE/ Jesús Diges.
La portavoz del Grupo Socialista en el Parlamento de Navarra, María Chivite (c), junto a Ramón Alzórriz (c, detrás) del PSN, y a Unai Hualde (d), de Geroa Bai, en el Parlamento de Navarra. EFE/ Jesús Diges.  

Como dice la sabiduría popular, ‘donde dije digo, digo Diego’ y a los socialistas navarros les han bastado 32 minutos para cambiar de parecer y apoyar a quienes antes criticaban.

Si a primera hora de esta mañana de miércoles los objetivos de María Chivite eran presidir el Parlamento de Navarra e impedir que Bildu accediera a cualquier cargo en la Mesa, ambos se han derruido como un castillo de naipes entre las cuatro paredes de la sala institucional de la Cámara Foral y en apenas media hora.

Este lugar se ha convertido en el protagonista improvisado de una mañana de tensión y caras largas al acoger las negociaciones ‘express’ entre el PSN y Geroa Bai.

Los socialistas han tensado tanto la cuerda con los nacionalistas que ha acabado por saltarle a los ojos: la presidencia ha recaído en la marca blanca del PNV en Navarra y los abertzales de Bildu han logrado hacerse con la Secretaría de la Mesa.

Una situación que ha venido forzada, entre otras cosas, por el empecinamiento de Geroa Bai en regalar una plaza en la Mesa del Parlamento a sus ‘amigos’ de EH Bildu, pero que el PSN rechazaba.

Sobre las 11.50 horas, en el receso fijado entre la primera y segunda votación para elegir al nuevo presidente del Parlamento foral, Geroa Bai ha tomado la avanzadilla y ha instado a los socialistas a reunirse en la sala institucional.

Desde ese momento, las puertas de este espacio se han abierto y cerrado un buen número de veces y la atención de gran parte del hemiciclo se ha trasladado a este lugar.

Familiares de los parlamentarios, autoridades y políticos como Inés Arrimadas (Cs) o Joseba Asirón (Bildu) se han agolpado en la barandilla del piso superior para no perderse ni un detalle de este 'teatrillo político'.

En el interior de la sala, los socialistas María Chivite y Ramón Alzórriz han cerrado los últimos flecos con los que podrían ser sus futuros socios de Gobierno y que durante esta pasada legislatura han criticado duramente.

Aproximadamente diez minutos después, la secretaria general del PSN ha requerido la presencia del grupo socialista al completo para tomar la decisión final y marcar el sentido del voto. Una reunión que también ha contado con la presencia del secretario general de Podemos Navarra, Eduardo Santos.

“Estamos negociando y hablando”, ha sentenciado el socialista Jorge Aguirre cuando ha salido para llamar a sus compañeros de formación. Unas declaraciones que también ha confirmado el nacionalista Unai Hualde: "El acuerdo no ha llegado de momento".

Pero finalmente sí ha llegado y, además con la interlocución de EH Bildu y el PSN a espaldas de la ciudadanía.

Koldo Martínez y Unai Hualde (Geroa Bai) se han erigido como ‘correveidiles’ entre la formación que lidera María Chivite y los herederos de Batasuna, que aguardaban en el otro extremo del atrio para evitar que el PSN no traspasara su líneas rojas o, al menos, lo pareciera.

Minutos después de esos contactos, el acuerdo se ha convertido ya en una realidad y los socialistas navarros y Bildu entregaban la Presidencia del Parlamento foral a la marca blanca del PNV en Navarra con 30 votos frente a las 20 apoyos logrados por Iñaki Iriarte, el candidato de Navarra Suma.


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
Conspiración socialista en Navarra: así han sido los 32 minutos de negociación para pactar con el nacionalismo