SALUD

Domínguez confirma que la reversión de las cocinas de los hospitales costará 750.000 euros

El consejero afirma que la externalización motivó "numerosos incidentes" relacionados con la seguridad alimentaria y la higiene.

El consejero de Salud, Fernando Dominguez en el pleno del Parlamento. PABLO LASAOSA.
El consejero de Salud, Fernando Dominguez en el pleno del Parlamento. PABLO LASAOSA.  

El consejero de Salud del Gobierno de Navarra, Fernando Domínguez, ha defendido la decisión del departamento de realizar una reversión parcial de las cocinas del Complejo Hospitalario de Navarra con el fin de "mejorar la calidad de la alimentación, asegurando el control de la calidad de los alimentos y de la seguridad alimentaria de la comida".

El consejero ha precisado, no obstante, que la "internalización" de las cocinas esta condicionada a la "disponibilidad presupuestaria", recordando que este cambio supondría un coste adicional de 750.000 euros al año para las arcas forales.

Asimismo, ha asegurado, en una comisión parlamentaria a petición de UPN y PPN, que este objetivo de calidad es "irrenunciable y resulta fundamental para garantizar la protección y la mejora de la salud de los pacientes".

La idea del Gobierno con esta reversión parcial es que el personal propio del Complejo Hospitalario de Navarra se encargue del aprovisionamiento y elaboración de las comidas, mientras que una empresa externa continuaría encargándose de las tareas auxiliares de emplatado, distribución y limpieza.

"REVERSIÓN TOTAL"

Fernando Domíguez ha señalado que "la idea que tenemos es ir hacia una reversión total", aunque ha dicho que habrá que evaluar previamente la eficacia de la reversión parcial, así como la disponibilidad presupuestaria.

Durante su comparecencia, Domínguez ha hecho un repaso sobre la evolución del servicio de cocinas, recordando que en septiembre de 2012 se externalizó y se firmó la adjudicación del servicio a la empresa Mediterránea de Catering por un plazo de cuatro años.

El consejero ha señalado que "la falta de diálogo y negociación en el proceso de externalización motivó la oposición de los representantes sociales y políticos, y a ello hay que añadir numerosos fallos en la empresa, sobre todo en los comienzos, así como la notable disminución de la calidad percibida por los usuarios y los profesionales de la salud, lo que provocó un amplio rechazo".

"INCUMPLIMIENTOS DE SEGURIDAD E HIGIENE"

En este sentido, el consejero ha asegurado que, desde la adjudicación del contrato, se han detectado "numerosas incidencias en el seguimiento de la seguridad alimentaria", así como "numerosos incumplimientos en la normativa de higiene", por lo que se han dictado tres sanciones contra la empresa por un importe total de 48.000 euros. Tras un recurso presentado por Mediterránea de Catering, los tribunales han rebajado la sanción en 14.000 euros, pero el Gobierno ha recurrido la sentencia.

Además, el consejero ha señalado que en enero de 2016 el gerente del Complejo Hospitalario de Navarra realizó un apercibimiento a la empresa relacionado con deficiencias higiénico-sanitarias y en febrero, a raíz de una inspección, se abrió un expediente sancionar por infracción de la normativa de calidad y seguridad alimentaria.

LA ALIMENTACIÓN, "ELEMENTO ESENCIAL"

Fernando Domínguez ha señalado que "mejorar la calidad de la alimentación como elemento esencial de apoyo en la recuperación de los pacientes es una las preocupaciones del departamento" y ha añadido que "las dietas deben ser consideradas como parte integrante del plan terapéutico".

El consejero ha explicado que "recuperar la calidad percibida por las personas ingresadas es también una prioridad", señalando que los pacientes dan un notable a la alimentación en los hospitales de Tudela y Estella, mientras que reciben un suspenso en Pamplona.

Fernando Domínguez ha explicado que el departamento se ha inclinado por la reversión parcial, ya que el objetivo es "buscar un equilibrio entre el beneficio global de la calidad del servicio para los pacientes y el coste económico de la reversión", que supondría un gasto añadido anual de 750.000 euros aproximadamente.

Para materializar estos cambios, se han previsto tres fases: una primera fase de estudio, que engloba la ubicación de instalaciones, diseño o identificación de necesidades de personal; una segunda fase de planificación, que abarca la convocatoria de plazas o el concurso de productos alimentaciones, y una tercera fase de implantación que incluye la incorporación de profesionales y la capacitación de los mismos.

Con el fin de desarrollar los cambios, se constituyó un grupo técnico que ha emitido un informe y que está siendo analizado por la gerencia del Servicio Navarro de Salud.

DUDAS DE UPN Y PPN

En el turno de los grupos, el portavoz del PPN, Javier García, ha afirmado que esta decisión del Gobierno "va a costar 750.000 euros más a los navarros", una cifra que ha considerado "escandalosa", y ha sostenido que el consejero "no ha justificado" este cambio. "No es una necesidad prioritaria del paciente, como si lo es la lista de espera u otras cuestiones que afectan directamente al paciente", ha asegurado.

La portavoz de UPN, Begoña Ganuza, ha anunciado que su grupo va a pedir a la Cámara de Comptos que revise los informes elaborados por el departamento de Salud sobre esta reversión parcial y ha preguntado al consejero "de qué partida va a sacar los 750.000 euros" para financiar los cambios. "La gestión presupuestaria no es fácil y la generación de partidas con esta cuantía tampoco", ha indicado.

Por parte de Geroa Bai, María Solana ha señalado que los cambios "están más que justificados con la exposición del consejero y con los datos que ha aportado" y ha pedido que "se le dé a este tema todas las vueltas que haga falta en interés de la ciudadanía de Navarra". "La cuestión es que se generó un problema donde no lo había. Geroa Bai denunció desde el primer momento la privatización de un servicio que funcionaba bien", ha destacado.

Por parte de EH Bildu, Bakartxo Ruiz ha afirmado que "nadie puede negar que la privatización de las cocinas fue una chapuza, un ejemplo paradigmático de la gestión de UPN en la legislatura pasada, cuando se pusieron por encima de otros intereses los criterios economicistas y los beneficios empresariales". "Compartimos la reversión y nos preocupa no escuchar por parte del departamento un compromiso expreso de que ésta es la primera fase de la reversión total", ha dicho.

La parlamentaria de Podemos Tere Sáez ha afirmado que la empresa "no solo no ha cumplido lo que tenía que hacer, sino que lo ha hecho con pésima calidad, con más de 3.000 quejas, algo terrible, que no existía antes de 2013". Además, al igual que EH Bildu, la parlamentaria de Podemos ha defendido que la reversión de las cocinas sea total.

La portavoz del PSN, María Chivite, ha afirmado que el Gobierno anterior "hizo mal" en la externalización de las cocinas hospitalarias, pero ha dicho que no comparte que ahora los cambios vayan a tener un coste de 750.000 euros para la sanidad. "Es un dinero que no nos podemos permitir, porque hay muchas deficiencias en salud. Hay déficit mucho más importantes que cubrir", ha asegurado.

Por el contrario, la parlamentaria de Izquierda-Ezkerra Marisa de Simón ha señalado que los 750.000 euros "merecen la pena para solucionar los problemas gravísimos que hay en estos momentos en el proceso de alimentación, es un dinero que está perfectamente justificado y bien invertido". "Los problemas que hay con la alimentación son palpables", ha indicado.


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Domínguez confirma que la reversión de las cocinas de los hospitales costará 750.000 euros