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Geroa Bai esconde el euskera en su primer mitin electoral tras imponerlo en Pamplona por delante del castellano

La proximidad de las urnas obliga a los nacionalistas vascos a quitarse la careta para llegar a una ciudadanía que, a pesar de los intentos de imposición, desconoce el vascuence.

La candidata por Geroa Bai al Gobierno de Navarra, Uxue Barkos, junto a un cartel electoral de la formación, en el que queda claro el menosprecio que realizan al euskera. PABLO LASAOSA
La candidata por Geroa Bai al Gobierno de Navarra, Uxue Barkos, junto a un cartel electoral de la formación, en el que queda claro el menosprecio que realizan al euskera. PABLO LASAOSA  

Geroa Bai ha vuelto a añadir una muesca más a su larga lista de incoherencias, durante la presentación este domingo de las candidaturas de Uxue Barkos e Itzair Gómez a las elecciones de mayo, en las que la marca del PNV en Navarra se anunciará a través de unos carteles que minimizan el impacto del euskera, mientras que en sus discursos, los políticos nacionalistas vascos se vanaglorian de defender por encima de todo un idioma que tan solo habla un 6,7% de la población de la Comunidad foral.

Y no solo en sus discursos, sino que han apoyado con sus acciones y votos que Pamplona se vaya a llenar de carteles en los que el euskera se coloque por delante del castellano, en contra de la realidad lingüística de la población.

Como queda más que patente en las imágenes de su mitin celebrado en el Baluarte de Pamplona, los carteles electorales de Geroa Bai llevan el eslogan "Más Navarra, más futuro, biharko Nafarroa!" pero, en primera posición, en mayúsculas y con una tipografía sensiblemente mayor, aparece el texto en castellano, debajo del cual se colocan las dos palabras en euskera, en minúsculas y en un cuerpo mucho menor.

Esta actitud de menosprecio hacia el euskera contrasta vivamente con su actitud durante los cuatro años de gobierno, en los que la formación nacionalista vasca ha liderado el Ejecutivo foral formando un cuatripartito entre cuyos objetivos ha estado siempre presente la imposición del euskera. No obstante, a la hora de la verdad, cuando las urnas están a la vuelta de la esquina, los miembros de Geroa Bai tienen que echar mano del castellano, sabedores de que una ínfima proporción de navarros conoce y usa el vascuence.

Al acoso y derribo de la acción gubernamental por implantar a la fuerza el euskera en la sociedad de la Comunidad foral se ha llegado esta misma semana al extremo de respaldar que en Pamplona se coloque al 95% de la población en un estamento de ciudadanos de segunda, después de aprobar la nueva ordenanza del euskera en la capital navarra.

La candidata de Geroa Bai a la alcaldía de Pamplona, Itziar Gómez, durante el acto en el Baluarte. PABLO LASAOSA

En este caso, Bildu, gracias al apoyo de I-E, Aranzadi-Podemos y, por supuesto, Geroa Bai, sacó adelante esta injusta medida para la inmensa mayoría de pamploneses, que desconoce un idioma que, a partir de ahora, copará toda la rotulación y cartelería de la ciudad, ocupando siempre un lugar predominante.

Itziar Gómez, candidata por la marca del PNV en Navarra al Ayuntamiento de Pamplona, respaldó el pasado jueves esta iniciativa, que entre otras bondades para los degradados castellanoparlantes de la capital obligará a que cualquier persona que desee trabajar como funcionario, o que tenga una empresa que mantenga relaciones laborales con el consistorio, deberá justificar que conoce un idioma que en Navarra, precisamente, no conoce más que un 6,7% de la ciudadanía.

PRIMERO, SIEMPRE EN EUSKERA

Más aun, toda la cartelería y la documentación desarrollada desde las diversas áreas municipales estará rotulada en primer lugar en euskera, un idioma que se primará de manera destacada en todos los letreros de la ciudad. Esto quiere decir que siempre estará por delante del castellano, en la parte izquierda cuando forme parte de un texto en dos columnas, y en la de arriba si la disposición del documento es vertical.

Los carteles de Geroa Bai no dejan lugar a dudas de qué idioma priorizan los nacionalistas vascos cuando las elecciones están a la vuelta de la esquina. PABLO LASAOSA

Basta echar un tímido vistazo a los carteles empleados en la puesta de largo de las dos candidatas del nacionalismo vasco para comprobar que eso mismo que respaldaron en el consistorio pamplonés, no solo no lo emplean cuando las urnas acechan el fin de sus imposiciones, sino que minimizan la impronta del euskera hasta rebajarlo a límites insospechados en un colectivo que persigue imponerlo a golpe de medidas impopulares, conscientes de que su uso social es completamente residual en Navarra.

Se trata, como se ha dicho, de una nueva muestra de incoherencia de quienes se han pasado cuatro años tratando de realzar un idioma a base de campañas publicitarias cuando menos sorprendentes (la última, por ejemplo, predica que si una niña quiere ser astronauta, lo mejor que pueden hacer sus padres es apuntarla al modelo D, para que el euskera le abra las puertas de la industria aeroespacial internacional), oposiciones enfrentadas con la realidadmanipulación de encuestas, riego de fondos a los medios de comunicación que priorizan una lengua minoritaria, apoyo desmedido a actividades en euskeraadoctrinamiento en los colegios y un largo etcétera.

Pero a la hora de la verdad, cuando Barkos tiene que reclamar que los ciudadanos navarros no la echen en mayo del Palacio de Navarra, Geroa Bai entiende que debe hacerlo en castellano, como así lo atestiguan sus carteles electorales, que reflejan la auténtica esencia de sus políticos. Es decir, un ánimo desaforado por ocultarlo todo en campaña: el euskera, la ikurriña y hasta su nombre real, PNV.


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Geroa Bai esconde el euskera en su primer mitin electoral tras imponerlo en Pamplona por delante del castellano