PREMIUM  ELECCIONES 26-M

Ser la muleta del nacionalismo vasco tiene un precio: 11.030 votos menos para Aranzadi e I-E en Pamplona

Las formaciones de Edurne Eguino y Armando Cuenca han quedado borradas del panorama municipal tras sostener durante la legislatura la agenda nacionalista de Asirón.

Los exconcejales de Pamplona Edurne Eguino (I-E) y Armando Cuenca (Aranzadi). ARCHIVO
Los exconcejales de Pamplona Edurne Eguino (I-E) y Armando Cuenca (Aranzadi). ARCHIVO  

Aranzadi e Izquierda-Ezkerra han sufrido un enorme batacazo electoral en las urnas del pasado domingo, después de haber sustentado durante toda la legislatura las polémicas decisiones tomadas por el nacionalismo vasco liderado por Joseba Asirón en el gobierno municipal de Pamplona.

Por un lado, el partido que nació al calor de la ola de Podemos ha perdido sus tres concejales tras recibir unos raquíticos 867 votos, que contrastan con los 9.727 sufragios que cosechó en las elecciones locales de mayo del 2015. Es decir, un 91% menos. La escasa cifra de apoyos se sitúa por debajo incluso de Vox, que reunió 1.176 votos.

En este caso, no obstante, hay que mencionar que el partido morado pidió el voto para Aranzadi en el 2015, mientras que ahora concurrió en las elecciones de Pamplona con una candidatura liderada por Gaxán Sad, que tampoco ha logrado representación, ya que obtuvo 4.113 votos (el 3,82%).

Izquierda-Ezkerra, por su parte, ha visto desaparecer su único puesto de concejal, en manos de Edurne Eguino, después de que los ciudadanos le hayan retirado 2.172 votos: la diferencia entre los 5.829 del año 2015 y los 3.657 del domingo.

Ninguna de estas dos formaciones ha superado la barrera del 5% de los sufragios establecida para poder acceder a los ayuntamientos. Aranzadi, por un mundo de distancia, ya que se quedó en el 0,8%; e I-E, también lejos de esa cifra necesaria, al registrar un 3,4%.

En ambos casos, los pamploneses han criticado en las urnas que los dos partidos hayan sido durante buena parte de la legislatura el sostén de EH Bildu en todas las controversias emprendidas por los abertzales, hasta que en julio del 2018, Asirón los relegó del gobierno municipal. Aranzadi, de hecho, impidió el pasado mes de enero que los presupuestos se aprobaran, después de abstenerse en la votación como respuesta a que se permitiera la instalación del hostel de Unzu en el Casco Antiguo.

VOTAR AL ORIGINAL ANTES QUE A LA COPIA

Sus acciones siendo la muleta del nacionalismo vasco en la capital navarra han propiciado que el porcentaje de la ciudadanía que apoya esa ideología en Pamplona haya preferido votar a EH Bildu (que ha subido de 5 a 7 concejales), en lugar de hacerlo a sus copias.

Para Izquierda-Ezkerra, supone un duro golpe, ya que en el 2015 subió 700 votos, en comparación con los comicios del 2011; y, además, deja al partido al borde del nocaut en la Comunidad foral, con Marisa de Simón peleando por un puñado de votos su inclusión en el Parlamento de Navarra.

En cambio, para Aranzadi (un partido en el que han ido pasando varios ediles, que han ido acompañando a Armando Cuenca y Laura Berro), esta bofetada electoral supone prácticamente su desaparición como plataforma.

A esta situación se ha llegado no solo como una formación de respaldo a EH Bildu, sino por haber contado entre sus filas con uno de los peores concejales de la historia de Pamplona, Armando Cuenca, un edil que se ha reído y burlado de los ciudadanos (los Rolls-Royce de los vecinos de Pío XII, su bufonada de Spider-Man...) y cuyas medidas polémicas han dejado el tráfico patas arriba y con todos los comerciantes y vecinos opuestos radicalmente a sus ocurrencias.


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