• lunes, 27 de septiembre de 2021
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MEDIO AMBIENTE

Desarrollo Rural dice que los ataques de buitres al ganado no crecen en Navarra

Una granja de Garisoain sufrió el pasado mes de abril un ataque en el que murieron más de 600 patos.

Varios buitres junto a un grupo de ovejas. EHNE
Varios buitres junto a un grupo de ovejas. EHNE

Responsables del departamento de Desarrollo Rural y el Guarderío de Estella han confirmado este martes en el Parlamento que los ataques de los buitres al ganado no crecen y las indemnizaciones que causan por daños no son cifras importantes, aunque han reconocido casos especiales y complejos como el de la explotación familiar de patos de Garisoain.

Según ha comentado el director general de Medio Ambiente, Pablo Muñoz, en una comparecencia solicitada por Navarra Suma, en los últimos 15 años "no hay para nada un incremento de aprovechamientos en vivo que nos inquiete" aunque la granja de Garisoain "es especial" por su ubicación.

Tras recordar que el buitre leonado sigue siendo especie protegida, ha comentado que no es rapaz, no está acostumbrado a la captura, pero es "oportunista y puede aprovechar momentos de debilidad" por caídas, partos o agonía de un animal para atacar, en especial en la época de cría de sus pollos, cuando necesita más alimento y eso hace que se atreva a acercarse a las explotaciones ganaderas.

En todo caso, ha dicho, desde principios del siglo XXI la situación es de "estabilidad" en los ataques indemnizados y defendido la necesidad de mantener "un equilibrio entre la protección de las especias y la atención a las personas afectadas", punto en el que ha reconocido que el caso de Garisoain requiere un seguimiento específico.

En este sentido Unai Gardoki, responsable de la Unidad de Coordinación del Guarderío en Estella, ha indicado que la explotación familiar de Garisoain, con 14.000 patos, en cuatro años ha sufrido siete ataques con un total de 1.500 ejemplares muertos, más de 600 en un solo ataque el pasado mes de abril, por lo que se han sucedido distintas medidas, además de las indemnizaciones, para intentar evitar nuevos "aprovechamientos".

La última ha sido autorizar al ganadero a disparar salvas para que el ruido haga que el buitre no se sienta cómodo y al final conseguir ahuyentarlo, y parece que está funcionado después de que haya pasado por una situación "insostenible", aunque también ha aseverado que no se le dejará solo y si fueran necesarias otras iniciativas se tomarán.

Por su parte Enrique Eraso, director del servicio de Biodiversidad, ha explicado que las indemnizaciones requieren una valoración y una comprobación de daños causados directamente por el ataque, para lo que un protocolo busca asegurar una presencia rápida en el lugar del incidente.

Confirmados los requisitos, las indemnizaciones se tramitan en un mes o mes y medio, cuando la ley da hasta tres de plazo, y desde 2016 las cuantías globales para toda Navarra no han superado los 10.000 euros anuales, cantidades que "no son importantes" teniendo en cuenta que se habla de ataques a ovino, caprino, vacuno o equino.

"Lo que no se puede hacer para evitar los daños es matar los buitres", ha subrayado, y añadido que de hecho, según la normativa vigente, el buitre leonado no puede ser objeto ni de molestias siquiera salvo casos "muy excepciones".

Al respecto Eraso ha agregado que en caso de una "concentración" de ataques en el tiempo y en el espacio se puede hacer una "autorización excepcional" como ha sucedido con el ganadero de Garisoain para ahuyentar a los buitres con la salvas, que vean que ese lugar es "hostil".


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