• martes, 24 de mayo de 2022
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POLÍTICA

Chivite presenta tres retratos de los vicepresidentes de la Diputación Foral en la II República

La presidenta Chivite considera un acto de “justicia y de memoria necesario” el encargo de las obras, realizadas por la artista pamplonesa Amaya Gurpide.

La presidenta de Navarra, María Chivite, presenta los retratos realizados de los tres vicepresidentes de la Diputación Foral de Navarra en la época de la II República. También asiste a la presentación el vicepresidente primero y consejero de Presidencia, Igualdad, Función Pública e Interior, Javier Remírez, y la autora de los retratos, Amaya Gurpide. IÑIGO ALZUGARAY
La presidenta de Navarra, María Chivite, presenta los retratos realizados de los tres vicepresidentes de la Diputación Foral de Navarra en la época de la II República. También asiste a la presentación el vicepresidente primero y consejero de Presidencia, Igualdad, Función Pública e Interior, Javier Remírez, y la autora de los retratos, Amaya Gurpide. IÑIGO ALZUGARAY

La presidenta de Navarra, María Chivite, ha presentado los retratos de los tres vicepresidentes de la Diputación Foral durante los cinco años de la Segunda República, con los que se amplía la colección de cuadros de los anteriores mandatarios y mandatarias de esta institución, que hasta ahora abarcaba desde 1940 a 2019.

En concreto, se trata de tres retratos dibujados a lápiz y carboncillo de los vicepresidentes de la Diputación Constantino Salinas, Serafín Yanguas y Juan Pedro Arraiza. Todos ellos son obra de la artista pamplonesa afincada en Nueva York, Amaya Gurpide. Cabe recordar que, desde la instauración en 1841 por la ley Paccionada de la Diputación Foral hasta la reinstauración democrática de 1978, la presidencia de la institución correspondía al gobernador civil.

En la presentación, la presidenta Chivite, que ha estado acompañada por el vicepresidente primero y consejero de Presidencia, Igualdad, Función Pública e Interior, Javier Remírez, ha subrayado el carácter memorialista de la elaboración de los cuadros, “un acto de justicia y de memoria que considerábamos necesario”. Chivite ha explicado que se trata de “una etapa histórica que merece ser conocida y tener su espacio institucional. No podemos olvidar a quienes defendieron la democracia y unos valores de compromiso social y cívico. A muchos les supusieron la vida o el exilio, o una exposición que conllevó después represalias”.

Los tres retratos elaborados por Gurpide a partir de fotografías de los vicepresidentes, se ubicarán próximamente en la Planta Noble del Palacio de Navarra.

El Gobierno de Navarra completará esta presentación con la edición en fechas próximas cuaderno de artista, un recorrido por el proceso de creación seguido por Amaya Gurpide desde que recibió el encargo hasta el trazo a lápiz y carboncillo de los tres retratos. El ejemplar se contemplará con un apartado histórico para aportar el contexto político y social a la llegada al cargo de Salinas, Yanguas y Arraiza, así como una breve biografía de cada uno de ellos que representaron a la Diputación Foral en unas décadas convulsas.

Tras la proclamación de la II República, se instauró una Comisión Gestora Provincial en el tránsito al nuevo régimen político. La vicepresidencia de esta comisión recayó en el diputado de más edad, el socialista alsasuarra Constantino Salinas, quien ocupó el cargo entre abril de 1931 y enero de 1934. Le sucedió tras unos comicios a Cortes el pamplonés Serafín Yanguas, de ideología liberal-republicana (Partido Republicano Radical de Lerroux), quien ocupó la vicepresidencia hasta 1935. Tras las elecciones generales de ese año le sucedió el abogado de Uitzi, Juan Pedro Arraiza, que ejercía la vicepresidencia en el momento del golpe militar de 1936.

CONSTANTINO SALINAS JACA

Licenciado en Medicina por la Universidad de Zaragoza, hacia 1913 se estableció como médico en Cadreita, para instalar la consulta en su localidad natal en 1915. Allí ejerció la medicina hasta el estallido de la Guerra Civil.

En 1918 se afilió al PSOE y presidió la Agrupación Local de Alsasua, desde su constitución en 1931 y se convirtió, a juicio de adversarios políticos, en una de las más destacadas figuras de la izquierda y socialismo navarros durante la II República.

En abril de 1931 formó parte de la Comisión Gestora Provincial constituida en la Diputación y tomó el cargo de vicepresidente por ser el vocal de más edad. Permaneció en el puesto hasta enero de 1934 en que renovó el cargo de diputado, pero perdió la vicepresidencia a favor de Serafín Yanguas Lagarda, en una corporación de mayoría radical. El 18 de julio de 1936 huyó a Guipúzcoa, tras conocer la rebelión en el acuartelamiento de Pamplona. Combatió alistado como médico en los batallones del ejército republicano. Tras la derrota militar, se exilió a Francia desde donde huyó con la invasión alemana para recalar en Argentina, país en el que falleció en 1966.

SERAFÍN YANGUAS LEGARDA

Licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza en 1901, desde 1907 ejerció como juez municipal de Pamplona. Mantuvo, además, una intensa actividad política y empresarial, siendo uno de los promotores en 1904 del periódico El demócrata navarro, órgano escrito del partido liberal en Navarra, y ya en la República, del diario Democracia. Desde 1903 ejerció como concejal de Pamplona, dentro de la candidatura liberal-republicana. A pesar de los malos resultados del Partido Radical en Navarra en las elecciones de 1933, formó parte de la mayoría de miembros de la Gestora Provincial de la Diputación Foral, por la reordenación de las instituciones y la influencia de Alejandro Lerroux. Accedió al cargo en enero de 1934 y desde mayo fue nombrado gobernador civil. Tras la sublevación de 1936 permaneció en Pamplona sin sufrir represalias por su pasado republicano. Falleció en la capital navarra en 1960.

JUAN PEDRO ARRAIZA BALEZTENA

Estudió en el Instituto de Segunda Enseñanza de Pamplona donde obtuvo el título de Bachiller en 1898 y posteriormente se silenció en Derecho en la Universidad de Deusto. Ejerció la abogacía y en 1931 era decano del Colegio de Abogados de Pamplona. Ocupó además cargo en los consejos de varias sociedades como el Banco Vasco, La Vasconia, el Crédito Navarro o La Información S.A, sociedad editora de Diario de Navarra, entre otras. En 1909 fue elegido alcalde de Pamplona, como integrante de una coalición católico-antiliberal, a propuesta de los integristas. En 1935 resultó elegido diputado en las elecciones, como candidato del Bloque de Derechas. Tras el fallecimiento del diputado electo de más edad y la renuncia del decano, ocupó la vicepresidencia de la Diputación. Con ocasión de la sublevación militar del 18 de julio de 1936, firmó, como vicepresidente de Diputación, el escrito dirigido a la provincia en el que se reivindicaba la legitimidad de la intervención militar. Tras la contienda, y hasta su fallecimiento en 1966, estuvo vinculado al Consejo Foral Administrativo, la Comisión Permanente y de Régimen Municipal.


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