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Chivite pide ahora diálogo tras ningunear al grupo más votado y minimiza la acción de ETA: "Ya se disolvió"

La socialista ha omitido cualquier alusión a Bildu y no ha utilizado la palabra condena para contentar a los proetarras antes de que le entreguen su voto. 

Bakartxo Ruiz, portavoz de Bildu, controla a María Chivite durante el debate de investidura. MIGUEL OSÉS
Bakartxo Ruiz, portavoz de Bildu, controla a María Chivite durante el debate de investidura. MIGUEL OSÉS  

Un discuso vacío y sin medidas concretas. La socialista María Chivite ha llegado a la Cámara foral para su discurso de investidura y, por primera vez en dos meses, ha reconocido que tiene minoría. 

Los socialistas hablaban siempre de una mayoría de 23 parlamentarios, aunque la suma necesaria para gobernar son 26. Ahí es donde entra en juego Bildu, el nuevo aliado del PSN que permitirá llegar al poder a Chivite y que posibilitará el control del Ejecutivo por parte de la izquierda abertzale

Lo más sorprendente del discurso de María Chivite han sido sus llamadas al diálogo, palabra que ha utilizado hasta en una veintena de ocasiones. Y lo ha hecho después de negarse a hablar durante todas las negociaciones previas con el grupo más votado de Navarra, la coalición Navarra Suma, a los que ha equiparado con los proetarras de Bildu. 

"Nuestro enemigo es la derecha", dijo la vicepresidenta Carmen Calvo. Y Chivite y el PSN cumplen a rajatabla la premisa de ningunear a 20 parlamentarios que hubieran significado la mayoría absoluta del constitucionalismo en la Cámara. 

Chivite ha tratado en todo momento de no molestar a Bildu, partido que este viernes se abstendrá para permitirle llegar al Palacio de Navarra. Ni los ha mencionado ni les ha afeado que sigan justificando el terrorismo y la persecución de miles de navarros, justo en los mismos días en los que se reproducen los homenajes a terroristas que Bildu pide "normalizar". 

De hecho, Chivite ha minimizado el terrorismo asesino que durante 40 años azotó a Navarra para sentenciar que "ETA se disolvió hace año y medio y hace ocho años que abandonó el terrorismo".

Además, la socialista ha utilizado la terminología habitual de la izquierda abertzale para "rechazar" la violencia, en lugar de "condenarla", algo que los proetarras nunca aceptan. 

De esta manera, Chivite se ha mostrado completamente rendida a sus nuevos socios, a los que no ha tenido el mínimo valor de afearles su posicionamiento terrorista. 

MEDIDAS SUPERFICIALES

Todo el discurso de María Chivite ha estado lleno de brindis al sol en todas las materias, con medidas totalmente inconcretas en materia fiscal, educación o política lingüística. No ha sido capaz de anunciar ninguna decisión de su Ejecutivo para los próximos días, incluida la devolución del IRPF a las madres que tanto reclamaba en la oposición o el regreso del programa PAI que sus ahora socios detuvieron para impulsar el euskera. 

La socialista sí ha tratado de justificar su entendimiento con los nacionalistas, asegurando que no es algo nuevo. No ha querido referirse al anterior intento en la Comunidad foral, con el socialista Otano al frente del Ejecutivo y la corrupción socialista que afloró durante aquel infausto gobierno. 

No ha tenido palabras bruscas para Bildu, pero sí para Navarra Suma, a los que ha calificado de "gurús del desastre". 

"Ya anticipo que este es un acuerdo de mirada larga, con una base que permitirá trabajar en el corto, medio y largo plazo", ha mantenido la socialista, que tendrá que convivir con los radicales y nacionalistas para soportar su gobierno durante cuatro años. 

El PSN se ha negado a sentarse durante dos meses con el partido más votado, pero en su investidura se ha atrevido a decir que "hará un especial esfuerzo por buscar consensos".

La socialista ha apelado a los 50 parlamentarios para dar respuestas a los ciudadanos. "Apelo a que actuemos con esa altura política que se espera de quienes tenemos el honor de asumir la tarea legislativa y ejecutiva de nuestra tierra". 

Chivite ha dicho que, "por eso, con esa mirada respetuosa a lo que significa asumir el honor y la responsabilidad de liderar un gobierno, lo hago desde la serenidad y la humildad, agradeciendo a quienes han querido y querrán venir a este proyecto, el paso que dan, y reconociendo de antemano que no lo haremos todo bien, claro que no, somos personas, no somos perfectas, pero pondremos todo nuestro empeño en hacerlo lo mejor posible, y prometemos trabajo, compromiso y dedicación, diálogo y templanza, audacia y valentía, rigor y autoexigencia".

María Chivite ha pedido que "las instituciones se pongan en marcha a pleno rendimiento porque los retos están ahí y sus tiempos rara vez son los de la política, los retos no pueden esperar y los problemas de la gente, tampoco". "Diálogo y acuerdo para mejorar; diálogo y acuerdo para convivir", ha planteado.


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