PAMPLONA

Las cinco “plazas de toros” y los diversos recorridos del encierro: la historia taurina de Pamplona

Javier Mangado Urdániz imparte este jueves la primera conferencia del ciclo ‘Ver, oír… y aplaudir’ en el Civivox Ensanche donde contará la historia y anécdotas taurinas.

Imagen aérea de Pamplona con dos plazas de toros junto a la Plaza del Castillo. AYUNTAMIENTO DE PAMPLONA
Imagen aérea de Pamplona con dos plazas de toros junto a la Plaza del Castillo. AYUNTAMIENTO DE PAMPLONA  

La conferencia ‘Las antiguas plazas de toros de Pamplona a lo largo de la historia’ repasará este jueves los cuatro espacios que se utilizaron como “plazas de toros”, antes de la construcción de la actual.

Javier Mangado Urdániz, biólogo y profesor jubilado, impartirá la sesión del ciclo 'Ver, oír... y aplaudir' en el que también hará un repaso a diferentes asuntos, anécdotas y sucesos históricos sobre el encierro.

La conferencia, que tendrá lugar en Civivox Ensanche a las 19 horas, es de entrada libre previa recogida de invitación desde una hora antes de la actividad. Esta se repetirá en euskera el día 30 de abril en ese mismo civivox. Esta programación agrupa un conjunto de propuestas que elaboran el Ayuntamiento de Pamplona en la red Civivox y la Asociación RETINA Navarra desde el año 2011, para garantizar el acceso de toda la ciudadanía a las propuestas culturales municipales.

TODAS LAS PLAZAS, INCLUSO LA 'PORTÁTIL'

Mangado abordará una historia poco conocida de los cuatro espacios de la ciudad que han oficiado de ‘cosos’ antes que la actual plaza de toros. Sus ubicaciones y maneras de funcionar y los condicionamientos económicos que influyeron en su construcción, derribo y reemplazo.

La primera plaza de toros, contará, fue la Plaza del Castillo, entre lo que hoy es el café Iruña y las escalericas de San Nicolás, antigua plaza de Armas de Castillo de Luis el Hutín.

En 1843 las ferias de toros se trasladaron al espacio que hoy sería el entronque del Teatro Gayarre, calle Duque de Ahumada y Carlos III. Fue una plaza de muy mala factura por lo que, a la vuelta de seis años, tuvo que derribarse para dar paso a un “coso portátil”, mientras se acometía la construcción del siguiente ruedo. Esta infraestructura, necesariamente de carácter provisional, se instaló en la plaza del Vínculo y funcionó entre 1850 y1851.

Finalmente, Pamplona dispuso de la correspondiente plaza de toros, nueva y más amplia, que es la que en la ciudad se conoce como plaza vieja. Estaba a unos 120 metros de la actual y se quemó en 1921.

EL TORO ESCAPADO Y LOS RECORRIDOS DEL ENCIERRO

En la sesión, Mangado hablará también de las corridas suspendidas y las extraordinarias o de los aficionados ilustres con los que ha contado Pamplona hasta 1922, el año de construcción de la plaza que hoy se puede ver.

En aquellos tiempos sucedían cosas como que el responsable de los toriles fuera el carpintero municipal o que los protagonistas únicos de las corridas no fueran los toreros, sino también espontáneos "consentidos", perros y hasta elefantes. Hubo mal "mal fario", o eso se dijo, en la última corrida en la plaza vieja, destruida por un incendio.

Y con la de las plazas, se hará también una pequeña historia del encierro que, contará Mangado, ha tenido cuatro recorridos diferentes más una pequeña variante. Explicará cosas como cuando la Corporación no pudo acudir a Vísperas a su hora porque se habían escapado los toros, la historia del astado que campó sus reales por la Barranca cubriendo vacas y cuyos rastros genéticos todavía se pueden ver en algún ganado más bravo de lo esperable.

Hubo momentos, documentados en la charla, que la ciudadanía podía ver a las ganaderías pastando donde ahora está el Palacio de Justicia y en los que el reloj que verdaderamente marcaba el inicio del encierro era de sol.

Además, el próximo cuatrimestre, Mangado abordará en una sesión similar un monográfico sobre la historia de la plaza actual.


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