• sábado, 31 de julio de 2021
  • Actualizado 20:58

 

 
 

PAMPLONA

Un coste para el bolsillo de todos: Pamplona borra las pintadas abertzales de apoyo a un asesino etarra

Los incidentes se desencadenaron después de que la Delegación socialista del Gobierno en Navarra autorizara las concentraciones de radicales.

Pintadas a favor de etarras en el barrio pamplonés de la Chantrea (3) CEDIDA
Pintadas a favor de etarras en el barrio pamplonés de la Chantrea. CEDIDA

Pamplona ha borrado, al menos, 136 pintadas diseminadas por la ciudad relacionadas con el etarra Patxi Ruiz, responsable del asesinato del edil de UPN, Tomás Caballero, en 1998.

Unas pintadas que se produjeron después de que la Delegación del Gobierno en Navarra permitiera, durante la pasada semana, varias concentraciones de apoyo a este asesino y que fueron secundadas por cientos de radicales que se lanzaron a las calles a destrozar las paredes de edificios.

Según fuentes municipales, el borrado de estas pintadas ha supuesto un coste cercano a los 2.000 euros para las arcas del Ayuntamiento de Pamplona y una carga de trabajo extra para algunos operarios que han empleado unas 33 horas en borrar de las paredes las huellas de la infamia y la desvergüenza radical.

Todo esto en un contexto de crisis sanitaria y económica en el que, según el Real Decreto que regula el estado de alarma y la posterior desescalada, están permitidas las reuniones de hasta un máximo de 10 personas en esta fase 1.

Precismanete, durante las protestas que sí fueron autorizadas por la Delegación del Gobierno, en manos del PSOE, no se guardaron ninguna de las medidas de seguridad del estado de alarma por el coronavirus.

Más de 300 personas, sin respetar las distancias y con poco uso de las mascarillas, además de una escalada de la violencia y la delincuencia en las calles de Pamplona ha sido el 'premio' otorgado por los abertzales a la Delegación socialista del Gobierno en Navarra por permitir un par de concentraciones, aunque después el propio José Luis Arasti (PSN) se apresuró a desautorizar las siguientes.

No obstante, las normas no parecen ir con los violentos radicales y desde la pasada semana se suceden las convocatorias, autorizadas o no, para apoyar y jalear al preso etarra Patxi Ruiz al ponerse en supuesta huelga de hambre y sed para protestar contra la gestión de su centro penitenciario sobre la crisis del coronavirus.

Con motivo del asesinato por la espalda y a tiros del exedil de UPN, Tomás Caballero, Patxi Ruiz fue condenado por la Justicia a 30 años de cárcel, que el etarra navarro está cumpliendo en la localidad de Campos del Río, en el centro penitenciario Murcia II.

Ruiz es uno de los etarras más adheridos a la violencia. Tanto que, en el 2016, la banda terrorista lo expulsó después de que, en una carta, el navarro criticara la estrategia que estaba desarrollando la izquierda abertzale.

ETA, que tiene entre sus principios que sus miembros no pueden expresar públicamente una posición contraria a la de la línea que esté ejecutando la izquierda abertzale, su brazo político, lo echó inmediatamente fuera de la banda.

Originario de la Chantrea, Ruiz formó parte del comando de ETA que asesinó al subteniente del Ejército Francisco Casanova el 9 de agosto del año 2000. Además de Ruiz, en él se encontraban Alberto Viedma y los hermanos Mikel e Ibai Ayensa Laborda.

La escalada de violencia radical en Pamplona va 'in crescendo' después de que este pasado martes se sucediera una nueva concentración ilegal en el barrio de nacimiento del etarra que culminaba con la quema de varios contenedores en diferentes puntos de la ciudad en una nueva jornada de incidentes.


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