• domingo, 28 de noviembre de 2021
  • Actualizado 04:46

 

 
 

PAMPLONA

Pamplona lleva dos décadas compostando la hoja otoñal que se retira de calles y parques

Desde finales de octubre y, previsiblemente hasta diciembre, esta tarea implica reorganización de efectivos y tareas.

Una persona camina por la Vuelta del Castillo de Pamplona en una mañana de otoño. PABLO LASAOSA
Una persona camina por la Vuelta del Castillo de Pamplona en una mañana de otoño. PABLO LASAOSA

Los miles de árboles de hoja caduca que tiene Pamplona comienzan a “tirar hoja” cuando notan el progresivo descenso de las horas de luz solar y la bajada de temperaturas, algo que este año comenzó a finales de octubre y continuará previsiblemente hasta diciembre. Son los parámetros otoñales que determinan la parada vegetativa del árbol.

Cuando comienza este proceso los servicios municipales de Limpieza y de Parques, y sus contratas, entran en uno de los momentos “punta del año”. Bien mediante el barrido y rastrillado manual, bien mediante máquinas sopladoras, en vías urbanas y zonas verdes los operarios van realizando grandes montones de hojas que luego se trasladan a contenedores.

El Ayuntamiento de Pamplona apuesta por el compostaje. Además de facilitar el compostaje comunitario y fomentarlo desde las actividades del Museo de Educación Ambiental, desde el propio municipio existe una preocupación por lograr que sus residuos vegetales tengan utilidad y se conviertan en recursos para la ciudad. Y para que, además, sean recursos de calidad, estos días los trabajadores del vivero municipal y personal del Servicio de Jardines están participando en un curso de compostaje organizado a través de la Federación Navarra de Municipios y Concejos.

Es un paso más para mejorar una buena práctica que comenzó hace casi dos décadas como experiencia de pequeño formato. Entonces parte de la hoja se llevaba a Casa Irujo, sede de la escuela Taller de jardinería, para experimentar con el compostado, lo que también se hacía en el vivero municipal que, por aquellos entonces estaba situado en la avenida de Zaragoza.

Además de conseguir espacios urbanos limpios y transitables para la ciudadanía, las hojas, junto con el material vegetal que periódicamente se obtiene de podas y cortado de praderas, van a parar al vivero municipal donde se convierten en compost. Como ejemplo, sólo con los restos de Taconera, Media Luna y Vuelta del Castillo se obtienen cada año entre 250 y 300 m3 de compost.

El residuo, ya convertido en recurso, se utiliza para realizar aporte orgánico para la mejora en la composición y la estructura de la tierra que se repondrá en parterres de vivaces o de plantas de flor o que se utiliza para la reproducción de ejemplares en el propio vivero, además de para aquellos otros destinos que se determine. Este proceso, que comenzó hace más de una década de forma experimental, se ha ido depurando para obtener el máximo aprovechamiento del material vegetal recogido, tanto en la cantidad, como en la calidad del compost.

La retirada de la hoja otoñal es competencia, tanto del Servicio de Limpieza Viaria, como del Servicio de Jardines, que específicamente se encarga de los parques históricos de Taconera y Media Luna.


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