PAMPLONA

Las toallas irrompibles de Pamplona ya están de vuelta: Textura abre de nuevo sus puertas a los clientes

Begoña Álvarez y su hija Leticia Iriarte continúan su actividad entre medidas de higiena e incertidumbre.

Begoña Álvarez y su hija Leticia Iriarte, preparan su tienda textil para la fase 1 de desescalada durante la crisis del coronavirus. PABLO LASAOSA
Begoña Álvarez y su hija Leticia Iriarte, preparan su tienda textil para la fase 1 de desescalada durante la crisis del coronavirus. PABLO LASAOSA  

Esta semana los comercios han vuelto a levantar sus persianas y a recibir clientes. Aunque la normalidad aún esté lejos, son pasos que poco a poco se van acercando a ella. 

Uno de esos comercios que ha vuelto a sentir vida es 'Textura', situado en la calle Castillo de Maya en Pamplona. Esta franquicia está especializada en la venta de productos de moda en decoración del hogar, como pueden ser toallas o fundas para la cama. 

Begoña Álvarez y su hija Leticia Iriarte son las dos autónomas que trabajan en 'Textura'. 

"El regreso ha sido con incertidumbre y nervios, todo ha sido muy raro y diferente. No puedes ponerte expectativas ni nada, porque no sabes si la gente se va a atrever a salir a la calle o no", cuenta Iriarte. 

La joven afirma que a los clientes se les hace extraño entrar a la tienda pero siguen el mismo protocolo de seguridad que en el resto de establecimientos, con su desinfectante, guantes o mascarillas.

"En la entrada tenemos guantes y gel desinfectante. Cada vez que entra alguein desinfectamos el mostrador totalmente, también tenemos líneas en el suelo como separación y el aforo máximo permitido es de cuatro personas. Cuando se cierra la tienda hay que desinfectarla de arriba a abajo, lo que spone un gasto económico y de tiempo", apunta.

CLIENTES CERCANOS

"Nosotras somos más de una clientela conocida y son muy respetuosos. Tenemos confianza, se ha formado una familia con los clientes más fijos", explica.

Iriarte señala que su negocio tiene sus complicaciones con tanta medida de seguridad, ya que ellas trabajan con textil y es muy difícil porque "a través de un guante no vas a poder apreciar cómo es la textura del producto".

Begoña Álvarez y su hija Leticia Iriarte, preparan su tienda textil para la fase 1 de desescalada durante la crisis del coronavirus. PABLO LASAOSA

"El boca a boca también hace mucho, nos recomiendan y eso viene bien. Nos suelen decir que somo las de las toallas irrompibles, que nunca se fastidian", cuenta. 

Durante los meses previos a la apertura, los clientes se han puesto en contacto con ellas para conocer qué tal estaban y ofrecerles sus ánimos.

FUTURO INCIERTO

Los comercios son incapaces de hacer una previsión, ya que, como es lógico, es díficil prever cómo estarán las cosas en un futuro.

"Tenemos aquí la colección anterior de rebajas. No hemos pedido aún lo nuevo porque económicamente todo ha bajado, la gente quiere promociones, rebajas, etc. Por eso hemos dejado aquí la colección anterior", argumenta.

Pese a que las colecciones nuevas vayan apareciendo, Iriarte apunta que no saben cuándo pueden llegar los pedidos o incluso si van a poder llegar. 

"Tampoco sabes si vas a tener clientes. Este lunes se veía más movimiento porque era el primer día, este martes por ejemplo todo está más bajo", dice.

Madre e hija se han ofrecido a llevar sus productos a las casas de la gente cercana del barrio, pero son los propios clientes quienes prefieren desplazarse hasta su tienda.

Aunque la tienda abra solo por la mañana, existe la posibilidad de acudir a la tarde si es mediante una cita previa.


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