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Retales de una vida: una de las boutiques más famosas de Pamplona se despide tras 60 años vistiendo a la ciudad

El auge de internet y los nuevos modelos de negocio han pasado factura a este negocio familiar que cierra este mes de enero.

Varias fotografías antiguas de Piedad, en Pamplona. CEDIDAS
Varias fotografías antiguas de Piedad, en Pamplona. CEDIDAS  

Sesenta años no caben en ninguna caja.

Los recuerdos y los últimos retales de una de las boutiques más famosas de Pamplona se agolpan en los locales de ‘Piedad’, entre la calle Amaya y Leyre, que este enero echa el cierre después de una vida larga y próspera dedicada a vestir con estilo a las mujeres de la ciudad.

Al final, como en los cuentos, el gigante – en este caso digital - pasa factura y los comercios tradicionales se ven con las manos atadas para hacerle frente. ‘Piedad’ también ha sido devorada por el auge de internet y los cambios en los modelos de negocio.

El comercio, que en su día empleó a unos sesenta trabajadores, en estos últimos años ha luchado por agarrarse a un ‘alfiler’ ardiendo para subsistir y mantener a las cinco dependientas que han atendido hasta el final.

“La decisión ha estado muy pensada, pero ha sido dura”, afirma la actual propietaria de la boutique, Feli Acero, hija de la fundadora Piedad Martínez quien en 1959 abrió su primera tienda en la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona para vender chaquetas de punto.

Piedad Martínez posa en una de sus tiendas en Pamplona. CEDIDA

Desde entonces mucho ha llovido y cosido en ese taller que, poco a poco, fue ampliando sus hilos hasta entretejer uno de los negocios más sólidos de Pamplona y con clientela fiel.

Allí, Piedad confeccionaba, pero también vendía prendas de algunas marcas importantes y que la convirtieron en una de las gurús de la moda navarra. En 1964, de la mano siempre de su marido Eugenio Acero, Piedad dio el salto a la avenida Carlos III para abrir sus ‘Confecciones’ usando su propio nombre.

El marido de Piedad Martínez, Eugenio Acero, en el exterior de una de las tiendas de Pamplona. CEDIDA

Así llegaron los desfiles de moda, las apariciones en revistas y los reconocimientos más importantes de esta tienda glamurosa y, a veces, arriesgada. “Ahora vemos catálogos antiguos y pensamos que mi madre era mucho más transgresora que nosotras”, señala su hija Feli Acero.

Unos años más tarde, en 1971 y frente al local de ‘Confecciones Piedad’, nace Boutique Piedad’ y se inician en un terreno antes desconocido, el de las colecciones de novia.

Muchas de las mujeres de aquellos años dieron el ‘sí quiero’ con uno de sus vestidos gracias a dos tiendas más instaladas en la avenida San Ignacio (Satén Novias) y en la calle Felipe Gorriti (Especial novias).

Varias modelos posan con los trajes de novia de una de las colecciones vendidas en Piedad. CEDIDA

A esas aperturas pronto se le sumaron más. ‘Escada’ y ‘Laurel’, ambas en la calle Amaya, y durante cuarenta años regentaron la franquicia de Pronovias.

Tras las obras en Carlos III, de las que Feli Acero dice que “hicieron daño”, la situación no volvió a reconducirse y, finalmente, optaron por mantener sólo dos tiendas en esquina de la calle Leyre y Amaya hasta el fin de sus días.

“En los últimos años la situación no ha sido tan propicia. El auge de internet y la venta online ha mermado el negocio”, reconoce Feli Acero. Un paso que ‘Piedad’ también ha intentado dar.

“Teníamos una nueva generación (su hija Paula Hernández) dispuesta a asumir las riendas de este negocios históricos y familiar, pero no va a poder ser porque es complicado cuando trabajas con proveedores tan pequeños”, confiesa su última propietaria.

En septiembre de 2018 llegó la fatídica decisión.

Folleto que anuncia uno de los desfiles de la boutique Piedad en 1985. CEDIDA

‘Piedad’ colgó el cartel de liquidación por cierre de negocio. “Al final es lo mejor porque no podemos competir. Hay gente que piensa que los negocios en Carlos III nos han hecho daño, pero creemos que no porque muchas se animan a comprar en esta zona y también ‘pican’ en el negocio”, añade la hija de la fundadora.

Entre sus recuerdos, su fiel clientela que, poco a poco, ha ido madurando. Las jovencitas que arriesgaban con los diseños de ‘Piedad’ han crecido y, entre la juventud, “la línea clásica que guardamos no ha encajado”.

“No hemos logrado quitarnos la losa de que somos una tienda para gente mayor. No es cierto. Mucha gente joven viene para acompañar y terminan comprando algo, especialmente vestidos de fiesta”, recalca Feli Acero junto a su hija Paula Hernández detrás del mostrador.

Antigua fachada de Piedad, en Carlos III. CEDIDA

Las modas pasan, igual que lo hace el tiempo, y desde este mes de febrero la capital navarra se queda ‘huérfana’ con el cierre de una de sus boutiques históricas, aunque gracias al resurgir de lo ‘vintage’, quién sabe si ‘Piedad’ volverá de algún modo a vestir a las pamplonesas.


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