PAMPLONA

Proponen que una de las principales avenidas de Pamplona tenga un carril bici y se convierta en "corredor sostenible"

El consistorio pamplonés va a estudiar las propuestas e ideas sobre los posibles desarrollos y cambios del Segundo Ensanche de la capital navarra. 

Un vehículo de la Policía Nacional recorre la Avenida Baja Navarra durante el estado de alarma en Pamplona. EDUARDO SANZ / EUROPA PRESS
Un vehículo de la Policía Nacional recorre la Avenida Baja Navarra durante el estado de alarma en Pamplona. EDUARDO SANZ / EUROPA PRESS  

Convertir la avenida de la Baja Navarra en un corredor sostenible, con carril bici segregado y la posibilidad de carriles específicos para el transporte urbano que atraviesen por el centro las plazas de Merindades, Príncipe de Viana o la Paz es una de las propuestas que el Ayuntamiento de Pamplona deberá estudiar para el futuro del Segundo Ensanche.

Este próximo miércoles la Gerencia de Urbanismo conocerá en detalle el documento ‘Diagnóstico, anteproyecto y alternativas del PEAU del Segundo Ensanche’, que recoge propuestas, ideas, sugerencias y alternativas para posibles desarrollos urbanísticos en ese barrio pamplonés.

El documento llega a su segunda fase de desarrollo y contiene ya los aspectos básicos de ordenación urbanística y gestión del ámbito del Segundo Ensanche, así como el diseño y desarrollo del proceso participativo que se llevará a cabo posteriormente.

Recoge, por ejemplo, propuestas generales de ordenación para el Segundo Ensanche en materia de edificaciones, catalogaciones de elementos protegidos o división de viviendas, pero también propuestas específicas o propuestas de alternativas para el estudio de regeneración de espacios como la plaza de la Cruz o para cambios viales en el tramo inicial de la avenida de Zaragoza hasta la plaza de los Fueros.

El futuro PEAU del Segundo Ensanche busca regular las actuaciones de rehabilitación edificatoria, de dotaciones y de reforma o renovación de la urbanización en el barrio, así como prever actuaciones de nueva urbanización en caso necesario. Se trata, por tanto, de incidir en la adecuación de la regulación interna a las nuevas realidades y normativas en materia de accesibilidad a la vivienda, eficiencia energética, capacidad dotacional, actividad terciaria, movilidad o transporte. La redacción de ese PEAU se adjudicó a Andrés y Masía SLP por un total de 211.750 euros (IVA incluido), estudio profesional que este miércoles expondrán este diagnóstico de propuestas y alternativas en la Gerencia de Urbanismo.

Tras esta fase del PEAU, quedarán aún dos más. Es necesaria la redacción del documento tramitable del Plan Especial de Actuación Urbana (PEAU) de forma adecuada, tal y como recoge la legislación, para su aprobación inicial. Y, por último, la fase de las alegaciones y PEAU definitivo, que implica la recogida y contestación de posibles objeciones al Plan y, concluido el período de información pública, la elaboración del correspondiente informe, siempre bajo las indicaciones que realice la Gerencia de Urbanismo.

El PEAU describen las actuaciones en base a ocho áreas del Ensanche: en torno de la antigua estación de autobuses (calles Arrieta y Paulino Caballero); entorno de la calle Teobaldos – Plaza de Toros – Parque de la Media Luna se establecen ocho ámbitos de actuación; ejes de transformación (avenida Baja Navarra y calle San Fermín); entorno de la calle Olite y plaza Blanca de Navarra; entorno de Media Luna – Valle de Roncal; entorno de la plaza de la Cruz; entorno de la plaza de la Libertad - avenida Juan Pablo II; y bordes calle Aoiz – calle Monjardín. Las propuestas de ordenación que se plantean se dividen en cuatro grupos interrelacionados entre sí, según se dirigen a la conservación y adecuación del parque edificado, a la revitalización del espacio público y su recuperación como espacio de relación, incorporación de la movilidad sostenible y el paisaje como elementos estructurantes y caracterizadores.

USO RESIDENCIAL

La propuesta del PEAU está enfocada a la recualificación general del parque edificado existente, priorizando la conservación de la edificación, estableciendo medidas que garanticen la mejora de las condiciones energéticas y de accesibilidad e incentivando la diversidad de usos. Tomando como base la regulación existente, se deberán establecer medidas de control para evitar la terciarización paulatina de los edificios, con el fin de mantener en el Segundo Ensanche el uso residencial como uso principal, complementándolo con los usos terciarios. Se busca, de este modo, la regeneración de los conjuntos edificados tanto en su construcción como en los espacios públicos en que se ubican y se propone la recuperación de aquellas edificaciones degradadas sin valor patrimonial ni paisajístico y también la recuperación prioritaria en aquellas edificaciones con interés patrimonial.

La regulación normativa permitirá la rehabilitación y la conservación de los tipos de edificación tradicionales, como la división de viviendas de gran tamaño, la implantación de otras formas de habitar (cohousing), la implementación de condiciones estéticas sobre las edificaciones y elementos de cierre que separan el espacio público del privado y la posibilidad de dotar de accesibilidad al mayor número de edificaciones existentes. El PEAU describe dos manzanas en el barrio en las que se contempla la remisión a una ordenación alternativa. Se trata de la manzana de la antigua estación de autobuses, con uso dotacional, y la manzana delimitada por las calles Olite, Gorriti, Aralar, Castillo de Maya y plaza Blanca de Navarra (manzana 276.

EQUIPAMIENTOS Y ESPACIOS LIBRES

En cuanto a equipamientos y espacios libres, la propuesta de ordenación del PEAU va dirigida a la revitalización del conjunto del barrio. El documento incorpora equipamientos previstos en las modificaciones urbanísticas aprobadas o en tramitación, como los expedientes de Maristas y Salesianos. Se identifican diferentes áreas definidas como ‘de oportunidad’, por su gran potencialidad, como la antigua estación de autobuses, la plaza de la Libertad, la manzana 276 junto a la plaza Blanca de Navarra, el marcado del Ensanche o las Misioneras en Juan Pablo II.

Se reflejan también actuaciones de revitalización de plazas existentes, que presentan un tratamiento inadecuado, como la plaza de la Cruz, plaza de la Libertad, plaza en calle Valle de Yerri o plaza en calle Valle de Salazar, o actuaciones más amables en otras zonas como el entorno de la Plaza de Toros. Se apuesta por una transformación integral y un nuevo tratamiento en rotondas o plazas como Merindades, Blanca de Navarra o Príncipe de Viana, con propuestas para esta última que permitirían el paso central de autobuses.

Actuaciones como estas se ven complementadas con ensanchamientos de aceras, implementación de arbolado, ampliación de zonas peatonales o de preferencia peatonal, y con nuevos espacios de encuentro generados en espacios residuales de calles como la avenida de San Ignacio con Cortes de Navarra, la confluencia de las calles San Fermín, Amaya y Aralar o la avenida de Zaragoza con la calle Plazaola. Por último, se recogen actuaciones significativas en grandes espacios como la plaza de la Libertad, el antiguo colegio Maristas, las Misioneras o los espacios verdes y plazas de la calle Monjardín.

CORREDOR SOSTENIBLE

El PEAU plantea diez actuaciones en materia de movilidad y red viaria. La primera de ellas es el desarrollo de un corredor sostenible en la avenida de la Baja Navarra, que modificará sus 30 metros de anchura para introducir una doble vía ciclista segregada e incluso la creación de uno de los ejes de la Red Troncal de Transportes, con una plataforma reservada al transporte público en lo que ahora es la mediana que separa los carriles. Asimismo, propone una reflexión sobre la posibilidad de diseñar carriles bus que atraviesen el centro de plazas como Merindades, Príncipe de Viana o plaza de la paz, generando nuevos flujos peatonales que crucen esas plazas.

Un segundo aspecto tiene que ver con facilitar la gestión municipal futura con respecto a requerimiento derivados de políticas de calidad del aire y cambio climático. Se trata de delimitar zonas centrales de la ciudad con acceso restringido a los vehículos más emisores y contaminantes. La tercera actuación requiere establecer una nueva jerarquía y esquema viario para evitar tráficos de paso, a través de células urbanas. El PEAU propone que sea la plaza de la Paz, y no Príncipe de Viana y el inicio de la avenida de Zaragoza, la zona que articule los flujos norte – sur y este – oeste de la ciudad y que la cuesta del Labrit, con su nueva concepción de corredor sostenible, no se incluye como célula urbana principal. El documento propone soluciones para modificar la avenida de Zaragoza en ese tramo hasta la plaza de los Fueros para que deje de acoger tráfico de paso y recupere un carácter más local.

La cuarta línea de trabajo quiere garantizar un Segundo Ensanche accesible. Para ello, se debe dar continuidad a los itinerarios peatonales en numerosos cruces de la ciudad, exentos de pasos de peatones, como en el sur de Baja Navarra, calle Arrieta con Teobaldo o en la rotonda Tajonar con Monjardín. También se deben ampliar aceras en zonas como la colonia de Argaray, Media Luna, Larrabide… La quinta actuación se centra en la permeabilización peatonal del viario, un concepto, que va más allá de la accesibilidad buscando estimular la movilidad peatonal. Se trata de repensar las intersecciones garantizando, por ejemplo, que los cuatro brazos de un cruce perpendicular, como casi todos los del Segundo Ensanche, tengan un paso de peatones..

También se propone la recuperación de espacios públicos mediante intervenciones complementarias para mejorar el entorno de espacios como la plaza de la Cruz o la plaza Blanca de Navarra o con cambios en la sección de la calle, con reducción de calzada o zona de aparcamiento en el paseo de Sarasate y su entorno, como ya se está haciendo. La séptima medida busca crear condiciones mejores de seguridad en el entorno de los pasos peatonales y en otros ámbitos sensibles como los centros escolares. Para ello, se deben adecuar a la normativa unos 300 pasos de peatones que la incumplen.

Otra de las actuaciones tiene que ver con el desarrollo de la infraestructura ciclista planificada, incorporando el corredor de Labrit o ejes como San Fermín – Aralar – Amaya – Bergamín. La novena línea de trabajo pretende facilitar la transición del aparcamiento en el espacio público. El Segundo Ensanche cuenta con 3.500 plazas de aparcamiento para automóviles y 575 para motocicletas. Se apuesta por reducir la presencia del vehículo en las calles y por ello, se habla, de calle Olite o avenida de Galicia como posibilidad para construir aparcamientos subterráneos. Por último, como décima medida, se establece una revisión de los estándares de aparcamiento de vehículos motorizados y la introducción de estándares para bicicletas y otros vehículos no motorizados para favorecerla una movilidad más sostenible.

PATRIMONIO Y PAISAJE

El documento presentado propone la revisión y actualización del Catálogo de la Red de Patrimonio, con la inclusión de nuevos elementos, pero también de variaciones de las protecciones vigentes. Se apuesta por dotar de grado de protección a elementos como la Plaza de Toros, la iglesia de San Antonio, la colonia de viviendas unifamiliares, la fachada principal del antiguo Cine Alcázar, la iglesia de Capuchinos San Antonio, el colegio Vedruna o la casa palacete de la calle Arrieta, entre otras.

En cuanto a la transformación del paisaje, se proponen nuevas alineaciones de arbolado en el entorno de la antiguo estación de autobuses, en la calle Media Luna o en la plaza Blanca de Navarra; la continuidad de zona verde en el tramo final del parque de la Media Luna al llegar a la avenida de Baja Navarra; la recuperación de la permeabilidad y características propias de los cerramientos de la colonia de unifamiliares de Argaray o las nuevas conexiones visuales entre espacios verdes que surgirán con los nuevos o revitalizados espacios libres en la plaza del Vínculo con la plaza Príncipe de Viana, o la de esta última con la plaza del Castillo a través de la calle San Ignacio, o de la plaza del Castillo a Merindades, o de Blanca de Navarra a la plaza de Toros.

El PEAU recoge actuaciones destinadas a dignificar y preservar elementos como chaflanes en las esquinas y remates singulares de cornisa, tan típicos del Casco Antiguo. Se plantean, asimismo, actuaciones sobre las edificaciones que conforman el perímetro del Segundo Ensanche, que se podrían regular a través de una ordenanza que afecte tanto a la edificación como al tratamiento y formalización de los espacios públicos en aspecto como fachadas, mobiliario urbano, arbolado y jardinería, aparcamiento…


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