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La aprobación del hostel de Unzu desata la ira de Aranzadi y revela los trapos sucios del cuatripartito

Los grupos que conformaron el cuatripartito ofrecieron un espectáculo de malas formas y demostraron que nunca tuvieron un proyecto de gobierno conjunto. 

Joseba Asirón (Bildu) e Itziar Gómez (Geroa Bai), ayer durante el pleno municipal celebrado en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
Joseba Asirón (Bildu) e Itziar Gómez (Geroa Bai), ayer durante el pleno municipal celebrado en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY  

El pleno del Ayuntamiento de Pamplona ha vivido un espectáculo lamentable durante su sesión de este pasado jueves en el que se aprobó una modificación urbanística que permitirá seguir adelante con el hostel de 277 habitaciones proyectado en el antiguo edificio de Unzu, en la calle Mercaderes. 

El asunto salió adelante con los votos de UPN (10) y Geroa Bai (5) y ya antes de debatirse había sido el punto de controversia sobre el que Aranzadi-Podemos chantajeó al resto del cuatripartito para dejar caer los presupuestos de la ciudad para 2019, que finalmente no salieron adelante. 

El tono del debate entre los antiguos socios rozó en muchos casos el rídículo, en especial por parte de Armando Cuenca (Aranzadi) y Joxe Abaurrea (Bildu), que ejerció su habitual papel de comisario político para entregar carnés de demócrata tras toda una vida legitimando el terrorismo asesino de ETA

"No se puede vivir de la política a través de la mentira", le dijo el exedil batasuno al populista Cuenca, en un debate que sacó a relucir todos los trapos sucios del cuatripartito para revelar que no existía un programa de gobierno en Pamplona, sino una unión interesada para evitar que el partido más votado pudiera gobernar. 

Bildu aprovechó en todo momento para echar en cara el chantaje al que Aranzadi había sometido al resto de grupos con el tema de los apartamentos turísticos, mientras que los afines a Podemos mostraron que Bildu siempre ha gobernado sin tener en cuenta a los otros grupos en los que se apoyaba, a los que incluso expulsó del gobierno municipal en junio pasado. 

Antes del pleno intervinieron representantes vecinales y de apartamentos turísticos, para ofrecer dos visiones contrarias de lo que supone este tipo de negocio. Los representantes de los vecinos aseguraron que Pamplona se va a convertir en un "parque turístico", mientras que la segunda defendió las bondades de un negocio "totalmente legítimo". 

Leire Zabalza y Virginia Pezonaga intervinieron en el pleno en representación de los vecinos contrarios a Unzu y de los apartamentos turísticos, respectivamente. IÑIGO ALZUGARAY

Geroa Bai, a través de su portavoz Javier Leoz, hizo un discurso sensato y razonable, alejado de las habituales fobias políticas de sus compañeros, para exponer que en Pamplona no existe ningún problema ni con el turismo ni con el número de plazas hoteleras, tampoco en el Casco Antiguo. "Además, se recupera un edificio vacío", ya que Unzu lleva años cerrado y no ha existido ninguna propuesta para darle uso hasta la fecha. 

Además, recordaron que en el caso del proyecto de Unzu los apartamentos y habitaciones estarán en un edificio aislado, sin compartirse con vecinos, lo que elimina prácticamente las molestias. 

Aranzadi quería convertir Pamplona en "zona saturada" de apartamentos y alojamientos turísticos, algo que tanto Enrique Maya (UPN) y Geroa Bai refutaron con datos, demostrando que no es cierto que la ciudad sufra problemas como los que se pueden ver en grandes urbes, como Madrid o Barcelona. 

Una de las críticas de Aranzadi fue contra Bildu por, según ellos, haber permitido que Geroa Bai alcanzara un acuerdo con UPN. El grupo del alcalde sí votó en contra de la propuesta que permite que el proyecto siga adelante. 

El PSN decidió abstenerse en el punto clave, aunque en sus intervenciones daba a entender que estaba de acuerdo. 


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